Hipocresía
Esta nueva ley del aborto, que se debe a la presión del ala más conservadora del PP, nos hará volver a las mujeres a las situaciones de hace 30 años. En esa época tenías que viajar a Londres o Ámsterdam, pero en Madrid, por el módico precio de 185.000 pesetas, podías hacerlo en la consulta de un ginecólogo en la calle Juan Bravo, en cuya sala de espera estaba colgada la bandera preconstitucional con el águila. ¡Viva la hipocresía!— Cecilia Manzanares Secades. Madrid.
Decide el Gobierno que la madre no puede interrumpir su embarazo aunque el feto tenga un problema de salud o una malformación por muy graves que sean. Y esto lo imponen no a sus mujeres o a sus hijas —si se dejan — sino a todas las españolas los del PP que se autoproclaman “liberales e ilustrados”.— Enrique Balmaseda Arias Dávila. Pozuelo de Alarcón. Madrid.


























































