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CARTAS AL DIRECTOR

‘Sala kakuhle’, Madiba

Nelson Mandela, líder de la tribu xosa y padre de la Sudáfrica del arco iris, ha muerto. Era conocido como Madiba por todos aquellos que lo admiraban y respetaban, no solo dentro de su aldea y su nación, sino en todo el globo.

Mandela fue un ejemplo de superación, se libró de las cadenas del odio, abandonó las viejas tradiciones y ataduras; caminó como el primer hombre libre de Sudáfrica. Él no veía colores, veía personas en un país cegado por el miedo y el temor a lo desconocido, a lo diferente. Sudáfrica habría terminado siendo como Zimbabue si no llega a encaminarla Madiba. Su muerte, pese a la tristeza, debe aunar las diferentes corrientes imperantes y hacerlas caminar hacia adelante, ya que solo de esa forma Sudáfrica tiene futuro. Cualquier vuelta a políticas sectarias no haría más que matar no solo el sueño, sino también el espíritu de Mandela, que espero permanezca en las almas de todos los sudafricanos, ya sean afrikaners, ingleses, xosas, zulúes, colored o hindúes. Si no, sería como verle morir otra vez.

Así pues, honrémosle como se merece, sala kakuhle Madiba o, lo que es lo mismo, adiós Madiba.— Jorge Ipiña Pando. Bilbao.


Pocos hombres en el siglo XX han representado tan ejemplarmente como Nelson Mandela lo más grande y hermoso de los seres humanos. El sentido de la dignidad, de la firmeza en las convicciones, de la resistencia pétrea frente a la injusticia y la barbarie.

Él, a pesar de los muchos años de privación de su libertad y de la de su pueblo, supo demostrar al mundo que las ideas de justicia, fraternidad, igualdad y libertad son innegociables. Hombres como Gandhi, Ernesto Guevara, Allende y el propio Mandela han insuflado al mundo y a la cruel historia del siglo XX el aliento de la valiente y necesaria rebeldía. Unos con la desobediencia civil pacífica, otros con la lucha política en desventaja y bajo oscuras mordazas, persecución o amenazas. Todos ellos dieron sus vidas, su compromiso por un mundo mejor, más justo, más equitativo y solidario. Todos los pueblos del mundo y todos los seres humanos de buen corazón les estaremos eternamente agradecidos. Su recuerdo vive en nosotros y pervivirá siempre. ¡Hasta siempre Mandela, descansa en paz!— Agustín Arroyo Carro. Madrid.


Descansa en paz, Madiba. La libertad, esa compañera tan deseada, llora la muerte de su fiel aliado, Nelson Mandela. Defensor a ultranza del íntegro concepto que la define.— Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte. Albacete.


El jueves conocimos la triste noticia de la muerte de Nelson Mandela, a la edad de 95 años. Luchó activamente en la lucha contra el apartheid y consiguió ser el primer presidente negro de Sudáfrica. Persona luchadora y ambiciosa donde las haya, estar 27 años en la cárcel no lo frenaron en su batalla.

Has marcado un antes y un después en la historia. Gracias. DEP Nelson Mandela.— Eva Jiménez Aguilar. Vilafranca del Penedès, Barcelona.

 

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