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MacKenzie Bezos sale en defensa de su marido en Amazon

La mujer del gran empresario critica en el portal de venta 'online' el libro que cuestiona los métodos de trabajo de su esposo

Jeff y Mackenzie Bezos.
Jeff y Mackenzie Bezos. CORDON

Para que un producto tenga éxito en Internet es clave que los usuarios hagan comentarios sinceros y mucho mejor si son positivos. La confianza es fundamental. Lo que no podía imaginar el autor del libro The Everything Store: Jeff Bezos and the Age of Amazon era el revuelo que iba a crear la única estrella -de cinco máximo- con la que le puntuó una tal MacKenzie residente en Seattle (Estados Unidos), que acompañó con una larga valoración cuestionando el trabajo literario y de investigación. Todo sucedió en Amazon, donde el libro sobre su creador se vende y donde realizó la crítica la esposa de Bezos.

No es para menos, porque ella es de las personas que mejor conoce la cocina de la mayor empresa de comercio electrónico del mundo:está casada con su fundador desde hace dos décadas, tiene cuatro hijos con él. MacKezie sale así a la palestra para defender el legado empresarial de su marido. Hasta ahora se ha limitado a salir a su lado en las fotos cuando acuden a las reuniones de titanes de los medios en Sun Valley o en las galas del Metropolitan.

La extensa crítica -de seis párrafos- está muy bien escrita, es entretenida y perspicaz. Lo reconoce hasta el propio Brad Stone, el periodista de Bloomberg Business Week autor de esta biografía de Jeff Bezos y de su empresa, que empezó en un garaje empleando a solo tres personas. MacKenzie Bezos señala en su reseña errores evidentes en el recuento de la historia, que evidentemente solo pueden conocer ella y su marido.

“Hay tantas inexactitudes, que desafortunadamente arrojan dudas sobre cada episodio”, señala la señora Bezos en la crítica, que 1.390 usuarios consideraban útil sobre un total de 1.550 en el momento de escribirse este artículo. También señala que el novelista se ha tomado algunas libertades en algunos momentos, con lo que la obra entra en el terreno de la ficción y ofrece un retrato engañoso de la cultura y de la gente que trabaja en Amazon. Jeff Bezos es descrito en el libro como un líder despiadado que trata a sus empleados como simples piezas de la maquinaría utilizada para construir Amazon.

El relato comienza narrando la itinerante infancia de Bezos, que estuvo marcada por la separación de sus padres cuando él aún no había cumplido tres años. Su padre biológico no volvió a saber nada de Jeff hasta finales de 2012. El escritor relata que Ted Jorgensen, que trabajó en el circo en los años 60, renunció a su hijo para que tuviera una vida mejor. Jeff adoptó el apellido de la nueva pareja de su madre, el cubano Miguel Bezos, al que considera su verdadero padre y que estos días se encuentra en León para visitar la sede de la Universidad de Washington, de cuyos programas es benefactor.

“Jeff nunca fue entrevistado para el libro”, remacha MacKenzie Bezos, por lo que considera que Stone no es quien para hablar de sus sentimientos. El periodista, que no se puede decir sea un novato en el oficio y que asegura recurrió al testimonio de más de 300 fuentes para construir su trabajo, responde que estará encantado de hacer correcciones si realmente inducen a error y espera que “este diálogo” ayude a los lectores.

MacKenzie, que tiene un perfil público muy bajo, conoció a Jeff Bezos cuando trabajaba para él en el fondo neoyorquino D.E. Shaw. Eso fue en 1992, antes de emprender ruta hacia la costa Oeste. La graduada por Princeton estuvo a su lado cuando escribió el plan de negocio para Amazon y juntos se lanzaron a la aventura de lanzar la empresa. El libro de escrito por Brad Stone pretende analizar en profundidad como la sociedad creció de ser un pequeño portal dedicado a vender libros hasta convertirse en el gran hipermercado virtual, en el que se encuentra de todo, y que facturó 17.100 millones de dólares en el tercer trimestre de este año (12.650 millones de euros).

“No me he inventado nada”, insiste el autor. A las pocas horas de que MacKenzie Bezos hubiera publicado su devastadora crítica, saltó a escena el equipo de relaciones públicas de Amazon para aportar su granito de arena al encendido debate, al señalar que la narrativa podría haber sido más equilibrada. Desde la compañía con sede en Seattle indican que se facilitó al autor el acceso a varios ejecutivos, para que pudiera contrastar el testimonio de antiguos empleados. Pero, al parecer, optó por no hablar con ellos.

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