¿Divorcio a la catalana?
El profesor Galí, en su artículo Cataluña: cooperación o confrontación, parece imaginar que el proceso de la hipotética independencia de Cataluña sería una cuestión entre el Gobierno español y la Generalitat catalana, bajo la mirada benevolente y neutral de la Unión Europea, que aceptaría lo que saliera de las negociaciones entre ambos poderes. Creo que está muy equivocado. La independencia de Cataluña sería un torpedo lanzado a la línea de flotación de la UE, entre otras cosas por constituir un peligroso precedente y ejemplo para otras regiones que, como consecuencia de un impulso repentino y de las ambiciones de un gobierno local, pudieran pretender seguir esta ruta y amenazar gravemente la estructura política de la Unión. Esto lo saben en la Comisión, y por eso lanzan continuas advertencias en vista del cariz que están tomando los acontecimientos en Cataluña. Indudablemente, no sería España el único Estado que se opusiera a la admisión de una Cataluña independiente en la Unión. Una actitud “cooperativa” por parte de España sería muy mal vista en Bruselas. La hipotética independencia de Cataluña distaría mucho del divorcio idílico que nos pinta el profesor Galí. Se parecería más al rosario de la aurora.— Gabriel Tortella Casares.


























































