Segundo aire
La metáfora pertenece al mundo del deporte. Así, se decía, por ejemplo, que Monzón lo tenía en el séptimo asalto. Segundo aire implica el agotamiento de una etapa y el comienzo de otra. También se podría hablar —como Gilbert Durand— de saturación. Algunos indicios parecen mostrar que América Latina busca actualmente su segundo aire: la clase media que protesta en Brasil, los distintos conflictos —Nicaragua con Colombia, Paraguay con Venezuela— que amenazan con poner fin a la unión latinoamericana, o la derrota en Argentina del oficialismo durante las recientes elecciones primarias.
Estas primeras manifestaciones, estos afluentes que van a consolidar luego un nuevo caudal, anuncian que ya no alcanza con oponerse ideológicamente a Estados Unidos (la oferta de asilo a Snowden es un buen ejemplo), que ya no basta con seducir a las bases populares con simple vocación clientelista. Se trata menos de cambiar de modelo que de hacerlo evolucionar. Es necesario abrirse al mundo, incentivar la industria y, fundamentalmente, crear puestos de trabajo. Hablamos, claro, de una apuesta a largo plazo. Veremos si nuestros estadistas son capaces de renunciar a la hybris para privilegiar la res publica.— Fernando Stefanich.


























































