Bangladesh, una vergüenza
¡Vergonzoso, monumentalmente vergonzoso! He trabajado como administrador en la industria de la moda en Nueva York durante más de 35 años, y estoy furioso ante la brutalidad empleada contra los trabajadores del taller textil en Bangladesh, donde murieron más de 1.000 personas y alrededor de 2.500 han resultado heridas. Mientras que los propietarios del edificio, multinacionales de la moda, incluyendo algunas de América, comienzan a culparse unos a otros, todos deberían mirarse a sí mismos y a sus corazones. Verían que esta tragedia, al igual que otras recientes, tiene que ver con cuatro palabras: “mano de obra barata”. Anteponen su afán de lucro sobre las vidas de esos seres humanos que hacen el trabajo, a quienes se les paga lo menos posible, mientras escatiman en su seguridad en las factorías. Con tantos hombres, mujeres y niños explotados sistemáticamente en todo el mundo, no hay nada más importante que podamos hacer que contestar a esta pregunta que según el filósofo Eli Siegel, fundador del realismo estético, es la llave de la justicia: “¿Qué se merece una persona por ser una persona?”.— Bruce Blaustein.


























































