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Cartas al director

Da igual como quieran llamarlo

Cuando un político es imputado en un caso de corrupción, lo primero que invocan —tanto él como su partido— es la presunción de inocencia. Así pasan a ser imputados “presuntamente inocentes”. Parece que la palabra imputado no les gusta y van a cambiarla por encausado.

Los hechos y las cosas existen, y son lo que son, independientemente de cómo decida el Gobierno que deben llamarse. Un calvo es una persona sin pelo en la cabeza, y da igual que el Gobierno nos obligue a llamarlo alopécico.

Suficientemente bien se trata a los imputados políticos en los medios de comunicación, que se refieren a ellos solo como imputados. Para otros delitos y otras personas no tienen esa delicadeza. Se habla de presunto terrorista, presunto maltratador, presunto asesino aun cuando todos ellos son igual de imputados e igual de presuntamente inocentes que los políticos.

Si un imputado en un caso de violación es un presunto violador, un político imputado por corrupción es un presunto ladrón. Así de simple. Da igual que esté encausado, imputado o como quieran llamarlo.— Javier Martínez García.

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