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No hay fronteras para la mujer de las novias famosas

Rosa Clará aspira a conquistar EE UU con la tienda que inaugura hoy en Miami

En apenas 20 años ha levantado un imperio nupcial sacando partido a las celebridades que viste

Prepara un vestido de boda para una clienta muy especial: ella misma. Se casará en junio con el empresario Josep Artigas

La empresaria Rosa Clará, en la tienda que inaugura hoy en Miami.
La empresaria Rosa Clará, en la tienda que inaugura hoy en Miami.

Es la reina de las novias famosas, pero en cuanto se menciona su propia boda, Rosa Clará (Barcelona, 1959) pierde la tranquilidad. Esquiva el tema con nerviosismo y no hay forma de sacarle ningún detalle, aunque se nota que ya ha asumido el disgusto de que hace un mes se hayan filtrado públicamente sus intenciones de casarse el próximo 15 de junio con Josep Artigas. “Yo no hablo de este tema, lo siento”, se excusa. Y apenas en murmullos añade: “No quiero declarar nada, me da mucha vergüenza”. Una actitud que nada tiene que ver con la empresaria intensa que al mismo tiempo detalla sus intenciones tras la reciente apertura de su primera tienda en Estados Unidos, que se inaugura hoy a bombo y platillo. “Si hemos elegido Miami es porque quiero ganar dinero”, expone sin anestesia. Con la misma energía con la que, en apenas 18 años, ha convertido su nombre en una de las dos marcas que llevan la batuta en la moda nupcial española (la otra es Pronovias, otro tema tabú).

La gesta no es menor: el mercado nacional es el segundo mayor exportador a nivel mundial, solo detrás de China. Y todo apunta a que, gracias a la expansión internacional, la madrina favorita de cualquier novia de cuento de hadas seguirá viendo cumplido su deseo de amasar fortuna. “Estamos vendiendo como locos”, suelta. “Hemos abierto hace tres semanas, pero yo nunca he vivido una apertura tan rentable como esta. En Miami hay mucho poder adquisitivo. Sé que la puerta de entrada a EE UU debería ser Nueva York, pero allí es difícil ganar dinero”.

El camino que ha recorrido esta barcelonesa desde que en 1995 abrió una pequeña tienda de vestidos de novia en su ciudad natal ha sido largo, y ver sus creaciones en escaparates de más de 60 países le ha costado más de un cargo de conciencia. “Empecé al poco tiempo de tener a mi hijo”, cuenta. “Puede que le haya quitado muchas horas que necesitaba, pero estoy tranquila porque se ha convertido en un niño estupendo, excelente en los estudios y con quien tengo una relación muy estrecha”. Es todo lo que cuenta de Daniel, de 21 años, un atractivo muchacho que ha viajado hasta Florida para acompañar a su madre a recibir el Premio a la Diseñadora de Novias del Año en el cierre de la Semana de la Moda de Miami.

Cada vez que viene una niña conocida se convierte en una campaña de publicidad impagable"

Lleva “los últimos 10 años” lidiando con un ex marido que la “ataca”. Se refiere a Rafael Martínez, con quien mantuvo una relación sentimental y profesional hasta 2001. A partir de la separación, el abogado se ha convertido en su máximo escollo judicial. “Estoy resignada… esto no se va a acabar nunca”, sentencia.

Eso sí, a la fama de las demás ha sabido sacarle el mejor partido. Rosa Clará no esconde que su más certera herramienta de marketing son las famosas a las que viste para caminar hacia el altar. “Cada vez que viene una niña conocida se convierte en una campaña de publicidad impagable”, reconoce. “Son televisiones, páginas de exclusiva en revistas… eso evidentemente es muy interesante para mí”.

La estrategia empezó por casualidad, de la mano de una casi desconocida Paula Echevarría, que trabajaba en un teatro al lado de una de sus tiendas y cada día se recreaba mirando los vestidos en los escaparates. “Se propuso que cuando se casara, lo haría con uno de ellos”, rememora la diseñadora. Lo que no sabía la actriz y modelo en ese momento era que el novio iba a ser David Bustamante. La jugada resultó todo un acierto para Rosa Clará. Después vendrían Paulina Rubio, Lorena Bernal, Carla Goyanes, Marisa Jara, Sheila Dúrcal y un largo etcétera, al que se suman modelos como Esther Cañadas, Mónica Cruz, Mischa Barton y la novia de Fernando Alonso, Dasha Kapustina, que han servido de percha para las colecciones de la firma catalana. Este grupo enmarca al inolvidable reportaje de Tamara Falcó en ¡Hola!, donde presentó, enfundada en vestidos nupciales, el castillo de su padre, el marqués de Griñón, pocos días después de anunciar que había roto con su último novio. Y cómo olvidar a Andrej Pejic, el modelo andrógino por excelencia, que el año pasado coronó la Semana Nupcial de Barcelona vestido con los trajes de Rosa Clará. “Un desfile es un espectáculo, y Pejic nos permitió estar en todos los telediarios de España y del mundo con nuestro rotulito detrás”, reconoce.

En cuanto a temas pendientes, la diseñadora catalana lo tiene claro: las bodas reales. De los pocos enlaces a los que suele asistir, confiesa que una de sus ceremonias favoritas fue la de la hija de Vicente Fox, el expresidente mexicano, a quien vistió cuando su padre aún estaba a la cabeza del Gobierno. Pero Clará quisiera ir más lejos: “Me gustaría vestir a las infantas de España”, confiesa en medio de una carcajada. “Aunque por un tema de edad me quedan un poco lejos y no sé si voy a llegar. Pero desde aquí les ofrezco sus vestidos de comunión”.

Y es que la diversificación, aquella palabra mágica responsable de que en España el barco de su firma no solo siga a flote, sino que continúe creciendo en medio de la tremenda crisis económica, ha llevado a la diseñadora a expandir el negocio a las joyas, las comuniones, la ropa de hogar, los zapatos y, por supuesto, los trajes de fiesta. “Hemos capeado la crisis de este país diversificando el producto al máximo y abriéndolo todo lo que podamos a nivel internacional. En la ciudad donde haya que estar, allí iremos”.

Pero todo tiene sus límites y uno pasa por no estar dispuesta a convertirse ella misma en una celebridad. ¿Se vestirá usted misma para el día de su boda?, es la pregunta inevitable. “Por supuesto. Tengo mucha presión sobre el traje, pero yo soy yo, y soy discreta. No diré más”.

 

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