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CARTAS AL DIRECTOR

El AVE y los gestos

“Rajoy lanza gestos con el AVE, pero Mas recuerda los agravios”, se puede leer en uno de los titulares de EL PAÍS en un día histórico. Si a esto añadimos que los dos presidentes no se reúnen desde septiembre y que según los cálculos de Bruselas ya tenemos 6,1 millones de parados, verán que la fórmula es perfecta para que el número de parados siga creciendo, los desahucios sigan imparables, la sanidad hecha unos zorros, la enseñanza bajo mínimos y la investigación congelada. Lo curioso del caso es que en el tema de la corrupción están todos hermanados por un pacto de silencio inquebrantable. Por algo se empieza.— César Reglero Campos. Tarragona.


 

Subirse juntos en la nueva línea del AVE con destinos opuestos no tiene ningún sentido. Así ocurría hace unos días en la inauguración de la nueva línea entre Barcelona, Girona y Figueras. En las fotos se advertían gestos algo tensos, y es que el protocolo, a sabiendas de que el cisma nacional sigue por su camino, nos demuestra cada día más cuál es el juego que se practica en las esferas políticas. Trenes de alta velocidad para pasajeros con una capacidad económica muy parecida a los que viajaban en el Pájaro Azul o El Sevillano de los años 1960/1970. Otra contradicción más, que se pretende añadir a los difusos ánimos de converger en un destino común, cada día más cerca de la utopía.— Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte. Albacete.


En mi opinión, las columnas de Maruja Torres han alcanzado la dosis perfecta de sabiduría, gracia y mala leche que son necesarias para enfrentarnos a este nuevo tiempo de silencio. Ese es otro de sus méritos, el de decir con ironía —pero con contundencia— lo que muchos pensamos de esta debacle. El AVE del que tanto se alardea ha sido la penúltima disculpa para que nos endilguen otro chute de “gestualidad y palabrería” como denuncia Maruja. El país se hunde y seguimos con los mismos topicazos contemporizadores, con la palabrería inane de siempre (véanse los mensajes de fin de año, los de todos). Por eso son de agradecer la claridad de voces como las de Maruja o Millás.— Julio Sánchez Alonso. Pozuelo de Alarcón. Madrid.

 


 

En el artículo El despilfarro del AVE, del 9 de enero, se denuncia el inmenso esfuerzo inversor por ineficiente, y entre otros desequilibrios está el de ser “un factor impulsor de las crecientes disparidades regionales” por “la concentración de la actividad económica en las grandes ciudades”. Pero hay más. En el siglo XXI no hay trenes entre Andalucía y Levante. Ejemplos: el único tren entre Granada y Barcelona tarda casi 11 horas en llegar, porque pasa por Alcázar. Por otra parte, quedan muchos tramos de vías sin desdoblar y sin electrificar, lo que permite que desde Murcia se tarden casi 7 horas en llegar a Barcelona. Parece que gracias a la Unión Europea es ahora cuando se quiere dar un impulso serio al Corredor Mediterráneo. Hasta ahora ha triunfando el centralismo decimonónico.— José Miguel Grandal López. Cartagena. Murcia.

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