Volver a la senda democrática
Es probable que vista la cualidad y calidad de todos y cada uno de nuestros gobernantes, hasta más beneficioso sería quedarnos como estamos, mal, pero al menos no susceptibles de empeorar —que no es poco— tal como se nos imponen las decisiones tecnocráticas de los nunca votados señores del dinero.
Si banqueros, empresarios, mercados, FMI e instituciones económicas ad hoc llevan del dogal a los gobernantes que votamos será que la democracia se ha ido al pairo, será que el gobierno de los ciudadanos ha quedado supeditado a la plutocracia ultraliberal imperante. Mientras, las endogamias de nuestros gobernantes aumentan sin parar: si unos esconden bajo las banderas del independentismo la ausencia de soluciones al sufrimiento creciente de la ciudadanía, otros vuelven a querer españolizar hasta la lluvia que nos falta, o rebuznan que las leyes y las mujeres están para violarlas.
Con gobernantes así y solo austeridad no hay sociedad civil que aguante. Pero hemos de volver a la senda democrática como sea.— Gaspar García Fernández.


























































