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La estrella de baloncesto contra el tráfico de marfil

El exjugador chino de la NBA,Yao Ming, se erige como ferviente defensor de los derechos de los animales

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Yao Ming junto a los restos de un elefante en la reserva de Samburu, el 16 de agosto, en Kenia. AFP PHOTO

El exjugador de baloncesto de la NBA chino Yao Ming, una de las personas más populares de su país, se ha erigido en un ferviente defensor de los derechos de los animales. Si hace unos meses llevó a cabo una intensa campaña en contra del consumo de aleta de tiburón -un manjar muy apreciado en China-, ahora ha vuelto la mirada contra la compra de marfil, que provoca cada año la muerte de un gran número de elefantes en África.

Acaba de concluir una estancia de una semana en Kenia, destinada a recordar a sus conciudadanos las terribles consecuencias que tiene el apetito por los objetos decorativos realizados con marfil, a los cuales tienen mucha afición algunos chinos.

Yao deambuló entre los paquidermos, visitó a miembros de las tribus locales y vio con sus propios ojos las consecuencias de la caza furtiva de elefantes. “Creo que debemos incrementar la conciencia de la gente sobre el origen del marfil. El número de elefantes y rinocerontes está disminuyendo”, dijo según Associated Press.

Yao Ming con un guepardo durante su viaje a Kenia. AFP PHOTO

El deportista probablemente no olvidará nunca la imagen del cadáver de un elefante en la Reserva Nacional de Samburu al que los furtivos arrancaron todo el morro para extraerle los colmillos. Cuando le comentaron qué sentía al ver el cuerpo, la antigua estrella de los Houston Rockets aseguró que la pregunta era demasiado triste para contestarla, pero que consideraba la muerte del animal algo “malvado”. Las autoridades del parque también le enseñaron los almacenes en los que se acumulan cientos de colmillos y le rogaron que traslade a sus compatriotas que cuando compran marfil están contribuyendo a la extinción del mamífero más grande de la Tierra.

La población mundial de elefantes se desplomó en la década de 1980, cuando la caza furtiva se hizo endémica. Una prohibición internacional del comercio de marfil dictada en 1989 ayudó a salvar la especie, pero los conservacionistas han advertido los dos últimos años que se ha producido un incremento alarmante del exterminio de elefantes y rinocerontes, debido a la demanda en Asia. Han denunciado también que la caza ilegal aumenta a menudo en las zonas en las que hay trabajadores chinos, cuya presencia se ha multiplicado en África en los últimos años, ya que han sido llevados por empresas de su país para construir infraestructuras y extraer petróleo y recursos minerales, entre otros. Actualmente, hay unos 400.000 elefantes en África.

Vietnam, Laos y Mozambique son los países que menos hacen para acabar con el comercio ilegal de partes de animales, que amenaza la supervivencia de elefantes, rinocerontes y tigres, según un informe de la organización WWF hecho público a finales de julio. La demanda de cuerno de rinoceronte se ha disparado en Vietnam, en parte porque ha corrido el rumor infundado de que ayuda a curar el cáncer. Un total de 448 rinocerontes surafricanos fueron matados el año pasado para quitarles los cuernos.

WWF saluda en el estudio los esfuerzos de China para detener el comercio ilegal de productos de rinocerontes y tigres, pero critica a Pekín porque, según dice, no ha hecho lo suficiente para impedir la compra de colmillos de elefante