'THE NEW YORK TIMES'

El problema de Egipto en Sinaí

Mohamed Morsi se enfrenta a un difícil problema tras un ataque en una frontera conflictiva

El presidente de Egipto, Mohamed Morsi, tomó posesión del cargo hace menos de dos meses y se ha estado esforzando por orientar su país, su economía y su política hacia un rumbo pos-Mubarak. Ahora encara otro difícil desafío nuevo, tras un ataque en la frontera de Sinaí en el que murieron 16 soldados y que convirtió en una crisis en toda regla las preocupaciones por la seguridad latentes desde hacía ya mucho tiempo.

El ataque pondrá a prueba la capacidad de Morsi de controlar el desgobernado Sinaí y también pondrá a prueba el modo en que entiende las relaciones con Israel. Por muchas cosas que dividan a ambos países, están estrechamente unidos por la frontera de Sinaí. Nunca habrá auténtica estabilidad si Egipto no es capaz de encontrar formas de cooperar con Israel en asuntos de seguridad y de mantener el tratado de paz que firmaron en 1997. (...)

Desde que Hosni Mubarak fuera derribado del poder en 2011, la península de Sinaí se ha ido convirtiendo en un territorio sin ley en el que criminales beduinos, militantes palestinos de Gaza y otros extremistas campan a sus anchas. Las armas abundan y las instituciones del Estado escasean. (...)

Aún es demasiado pronto para decir si el ejército y el Gobierno egipcios, aún centrados en una difícil transición a la democracia, harán del volátil Sinaí una de sus prioridades. Pero iría en el interés nacional del país que así ocurriera, cosa que aún tienen dificultades para entender.

Nueva York, 7 de agosto

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