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Cartas al director

Empresas y derechos humanos

La Corte más poderosa del mundo, la suprema estadounidense, acaba de escuchar las alegaciones para ver si declara, como muchos queremos, la responsabilidad civil de empresas que hayan cometido tortura, ejecuciones extrajudiciales o genocidio. De ser este el caso, los argumentos empresariales caminan hacia la retirada de sus servicios en países en vías de desarrollo donde este tipo de violaciones pueden ser más comunes, amén de una previsible cascada de juicios contra estas multinacionales en los tribunales de Norteamérica. En Argentina, un tribunal laboral declaró la no caducidad de un reclamo civil contra una empresa cuando se basa en un delito imprescriptible cometido por el Estado. Fue un secuestro convertido en desaparición y en ejecución extrajudicial originada en una llamada a la oficina del personal donde supuestamente le esperaba un familiar. Algo bueno está pasando en la loable batalla por la defensa de violaciones de derechos humanos cometidas desde (y por) las corporaciones.— Luis Peraza Parga.

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