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"El demonio me persigue"

El homicida tenía una orden de alejamiento de su expareja también en cinta.- Vivía en albergues para personas sin hogar, tenía otros siete antecedentes y llevaba una nota de despedida

Llevaba horas merodeando por el lugar y no conocía a sus víctimas. Sin motivo aparente, Ivan Berral Cid disparó contra dos mujeres en una iglesia de Pinar de Chamartín y después se suicidió de un disparo en la boca. La única pista sobre sus motivos que ha trascendido hasta el momento es que llevaba una nota de despedida en un bolsillo. Según ha informado la Cadena Ser, la pieza de papel tenía escrito "el demonio me persigue". El agresor, de 34 años, disparó contra las víctimas más indefensas que se encontró y acabó con la vida de una mujer que estaba embarazada y apunto de dar a luz. Berral tenía una orden de alejamiento de su expareja, que también está en las últimas semanas del embarazo.

Después recorrió todo el pasillo central de la iglesia hasta llegar cerca del altar, se arrodilló y se descerrajó un tiro en la boca. Antes de detonar el arma, se quitó el sombrero de paja blanca que llevaba puesto. La bala que le mató acabó en el techo de la parroquia.

El homicida tenía antecedentes penales y había sido detenido hasta en ocho ocasiones desde sus 20 años, ha informado la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Fue condenado por malos tratos en el ámbito familiar, lesiones, amenazas, desobediencia a la autoridad, tráfico de drogas (Código Penal anterior a la reforma) y delito contra la salud pública. Además tenía una orden de alejamiento de una mujer colombiana que no está implicada en el suceso de ayer.

Desde hace meses, el autor de los cuatro disparos vivía en albergues para personas sin hogar y dormía en la calle. Cuando entró a la iglesia llevaba una funda de raqueta de pádel de la que extrajo la pistola, vestía pantalón corto de cuadros y camiseta. Disparó "sin mediar palabra", según el párroco, con un arma de fogueo manipulada para poder efectuar tiros que llevaba en una funda de pádel. Esperó en un bar próximo a la parroquia en el que tomó una cerveza y preguntó por el horario de misas. Según el párroco entró varias veces al templo "ansioso, no alterado" y manteniendo un comportamiento "correcto, no agresivo".