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La cuidadora de Boecillo ingresa en prisión tras recibir el alta médica

La presunta autora del asesinato de tres menores en un centro de acogida sale del hospital tras recuperarse de las heridas que se autoinfligió al intentar suicidarse

La presunta autora del asesinato de tres menores con discapacidades psicofísicas en un centro de acogida en Boecillo, en Valladolid, ha ingresado esta mañana en prisión. Graciela B.H., de 55 años, permanecía en el Módulo Penitenciario del Hospital Clínico Universitario de Valladolid desde el pasado 15 de agosto, cuando acontecieron los hechos, por intentar suicidarse tras, presuntamente, cometer el crimen.

La trabajadora del centro de Mensajeros de la Paz tenía una contusión en la cabeza (le aplicaron diecisiete grapas en la herida) y se había autolesionado con un cúter en las manos y en los pies. Aunque había iniciado una huelga de hambre durante su estancia en el hospital, donde estuvo custodiada, su traslado al Centro Penitenciario de Villanubla, en Valladolid, parece ser un indicio de que había abandonado este nuevo intento de terminar con su vida.

De todas formas, está previsto aplicarle en la cárcel un protocolo de prevención de suicidios que consiste en evitar que permanezca sola en su celda, por lo que una persona debe estar pendiente de ella las veinticuatro horas. Además, dicho protocolo establece un seguimiento específico por parte de un psicólogo, un médico, un educador y un trabajador social, según fuentes penitenciarias.

Graciela B.H. padecía un transtorno bipolar y había amenazado con suicidarse en diversas ocasiones. Dos cuidadoras llegaron al centro el lunes 15 de agosto por la mañana para relevar a la supuesta infanticida, que trabajaba en el turno de noche. Al no poder abrir la puerta del chalé situado en la localidad vallisoletana de Boecillo, la sede del centro, llamaron a la Guardia Civil. Entonces se encontraron a la cuidadora herida en la bañera y a los tres menores, Miguel Ángel, de catorce años, Dáimer, de 9, y Daniel, de 3, en su habitación después de ser, según fuentes oficiales, asfixiados con papel film de cocina y bolsas de plástico.