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"Viendo a los jóvenes de España se me parte el corazón"

Penélope Cruz, tras seis meses lejos de casa, regresa para hablar de cine, actualidad y (poco) de su hijo

Penélope Cruz se presentó ante la prensa muy simpática, saludó tímida con la mano y sonrió. Se la veía feliz de encontrarse de nuevo en casa. La última vez que estuvo en España fue en diciembre. Luego viajó a Estados Unidos para aguardar la llegada de su hijo Leo. Ahora ha regresado con su bebé, que la acompaña en el periplo que ha iniciado para promocionar su última película, Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas. Antes ha pasado por Moscú, Cannes (donde se ha exhibido, aunque fuera de concurso), Londres o Hamburgo, ciudad de la que llegóanoche.

En la rueda de prensa, Cruz -vestida con un mono azul oscuro con escote halter, con la melena suelta y unos pendientes de aro de brillantes- se sentó en medio de sus compañeros: los actores Astrid Bergès-Fribey (la actriz hispano-francesa que interpreta a la hermona sirena de la película) y Sam Claflin (en el filme el misionero Philip), y escoltada en los flancos por el productor Jerry Bruckheimer y el director Rob Marshall (que ya dirigió a la española en Nine). Penélope fue la estrella de la presentación. La mayor parte de las preguntas realizadas por el medio centenar de periodistas presentes en la sala fueron para ella.

Sobre el hecho de ser madre, ha comentado que es "algo tan maravilloso y tan fuerte" que marca a la hora de interpretar.

En verano rodará en Roma y en italiano con Woody Allen: "Es una comedia pura, un personaje muy divertido".

El rodaje coincidió con el Mundial de Sudáfrica. Cruz decidió ponerse la camiseta de Iniesta: "Lo viví como algo apasionado".

Fiel a la norma que impera en su vida evitó las preguntas personales. Citó soterradamente su embarazo durante el rodaje. "Lo más difícil de la película fue aprender a manejar la espada", relató. "Me entrené dos meses en Los Ángeles con el equipo de las otras tres películas" de la saga de Piratas del Caribe. "En el filme hice todo lo que era seguro, nada peligroso. Lo que yo no pude hacer lo hizo una doble maravillosa que encontró Rob [Marshall, el director]", comentó, haciendo referencia a que, debido a su embarazo, fue sustituida por su hermana, Mónica Cruz.

Cuando los periodistas quisieron entrar en detalles y preguntaron por su su experiencia como madre, y si esta había enriquecido sus interpretaciones, visiblemente incómoda, aunque correcta, explicó: "Todas las experiencias que vives te enriquecen". Y añadió: "Ser madre es algo tan maravilloso y tan fuerte que marca a la hora de interpretar". Sobre su marido, Javier Bardem, ni una palabra. El actor está estos días en un taller de teatro en Moscú.

El matrimonio Cruz-Bardem se muestra en cambio más receptivo a la hora de abordar temas sociales y está implicado en diferentes causas. A la actriz se le preguntó por el movimiento 15-M, que ha sacado a las calles a miles de jóvenes en toda España. "Se me parte el corazón. Hay muchos chavales muy preparados, y con muchas posibilidades, que buscan y no encuentran, y la situación es así, durísima. Es una realidad en nuestro país y ya es hora de que se acabe".

Sobre sus proyectos futuros, ha explicado que este verano grabará su próxima película en Roma junto a Woody Allen (que también la dirigió en Vicky, Cristina, Barcelona, por la que obtuvo su primer y -hasta ahora- único Oscar), y que su compañero de reparto será Roberto Benigni. Aunque no ha querido adelantar nada, ha explicado brevemente que es "una comedia pura, con un personaje muy divertido". Rodará en italiano, algo que le viene muy bien, ya que su siguiente proyecto -en otoño/invierno- es una película junto al actor y director Sergio Castellito, que ya la dirigió en 2004 en No te muevas.

Penélope también descubrió un pequeño secreto deportivo. Como el rodaje de la película fue el pasado verano, cuando se celebraba el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, en ocasiones acudió vestida con la camiseta de la selección de España. "Disfrutaba picándoles porque eran muy futboleros. Y cuando empezamos a ganar, y ganar, y ganar... Nunca llegamos a las manos", ha explicado entre risas, contando cómo trataban de cuadrar el plan de rodaje para poder ver los partidos. "Lo viví como algo apasionado. Cuando ganamos me llevaron hasta el barco grande con mi camiseta de Iniesta. Me dieron un buen recibimiento", contó.