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Una medida inédita desde los 70

La primera y única vez que España redujo el límite de velocidad se remonta a la crisis del petróleo

La reducción de la velocidad máxima en las autovías y autopistas españolas a 110 kilómetros por hora, aprobada este viernes por el Consejo de Ministros, solo tiene dos precedentes en España: la crisis del petróleo de 1973 y la subida de precios de carburantes de 1976.

La decisión el 17 de octubre de 1973 de la Organización de los Países Árabes Exportadores de Petróleo (OPEP) de no vender crudo a las potencias que apoyaron a Israel durante la guerra del Yom Kippur obligó a los países afectados a adoptar medidas para reducir su enorme dependencia del oro negro.

En España, donde hasta entonces no existía límite de velocidad, se impuso en 1974 una velocidad máxima de 130 kilómetros por hora. "Las asociaciones de conductores nos han reprochado en muchas ocasiones que los límites de velocidad se establecieron por cuestiones energéticas y no de seguridad vial", protestan fuentes de la Dirección General de Tráfico (DGT), que recuerdan que el exceso de velocidad es la principal causa de accidente de tráfico en España.

En 1976, un nuevo aumento en los precios del petróleo obligó a reducir la velocidad máxima a 100 kilómetros por hora, medida que luego fue revocada en 1981, cuando se impuso el actual límite máximo de velocidad en las carreteras españolas de 120 kilómetros por hora.

También la obligación de los conductores noveles de circular a 80 kilómetros por hora, aprobada en 1974, tiene su origen en la crisis del petróleo. El pasado septiembre, el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad una proposición no de ley que instaba al Gobierno a suprimir esta restricción porque hoy en día "carece de justificación".