El Congreso rechaza colocar la placa en honor de sor Maravillas

La Mesa reconsidera el homenaje a la monja perseguida en la Guerra Civil tras convocar Bono una reunión de urgencia por falta de consenso

La Mesa del Congreso ha decidido no colocar una placa en honor a María Maravillas Pidal y Chico de Guzmán, la monja perseguida durante la Guerra Civil que vivió en unas dependencias que posteriormente fueron del edificio parlamentario, tras convocar el presidente de la Cámara Baja, José Bono, una reunión urgente para reconsiderar la iniciativa. Todos los representantes de partidos con presencia en la Mesa -PSOE, PP, CiU y PNV- han avalado la retirada.

El argumento esgrimido es que la colocación de la placa estaba condicionada a que existiera consenso entre todos los grupos parlamentarios y dado que no ha sido así se ha descartado. "Es evidente que ese consenso no se ha producido", ha explicado Bono. El vicepresidente tercero de la Mesa e impulsor de la propuesta, el popular Jorge Fernández Díaz, considera que "se han exaltado tanto los ánimos que no se dan las circunstancias para proceder a la ejecución" del homenaje. La decisión se adoptó el pasado 4 de noviembre y desde entonces el PSOE se ha mostrado radicalmente en contra.

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Evitar enfrentamientos

Bono ha hecho pública esta mañana una nota en la que aseguraba que "las decisiones de la mesa en materias que puedan interpretarse como reconocimiento de trayectorias personales, no deben ser motivo de enfrentamiento o malestar entre los parlamentarios porque, en tal caso, se debilita la institución que los otorga y, con seguridad, no beneficia a quien se pretendiera reconocer".

Bono ha dado así marcha atrás en su intención de homenajear a la monja. La rectificación ha contado con el apoyo de PP, CiU y PNV, pese a que la iniciativa surgió de los populares y contó con el respaldo de los nacionalistas catalanes y vascos. El acuerdo se adoptó por unanimidad entre los miembros de la Mesa, con la ausencia de una representante socialista.

Varios dirigentes socialistas han manifestado en los últimos días su rechazo a este homenaje por ser contrario a un estado aconfesional. La polémica entre Bono y su partido se acrecentó ayer por la tarde tras recoger una grabación en el Congreso una conversación del presidente de la Cámara Baja con diputados del PP en la que afirmaba: "Los de los propios partidos son unos hijos de puta". Tras difundirse estos comentarios, Bono pidió disculpas rápidamente. En su opinión, sus palabras no tenían "el ánimo de molestar a nadie".

El portavoz de ERC, Joan Ridao, cuyo grupo había solicitado la retirada de la propuesta de homenaje, ha afirmado que Bono es consciente de que ha habido un error al abordar este asunto y que al retroceder "confiesa su pecado", aunque ahora es necesario que haga "propósito de enmienda". Al igual que Ridao, el diputado de IU Gaspar Llamazares, también ha recibido la confirmación de Bono antes de celebrarse la reunión de la Mesa de reconsiderar el homenaje.

"Las decisiones de la Mesa y las decisiones del presidente pueden ser erróneas, singularmente las mías, pero desde luego no están cargadas de mala intención contra nadie, sea cuales sean sus ideas, para molestar", ha afirmado Bono.

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