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El detenido por el crimen de Mari Luz dice ahora que la niña murió de forma accidental

El hombre, de 52 años y vecino de la barriada onubense donde residía la menor, fue detenido ayer martes en Cuenca junto a su mujer.- Contaba con antecedentes de abusos a menores.- Su hermana también ha sido arrestada

Santiago V.G., de 52 años, el hombre que ha confesado ser el autor de la muerte de la niña Mari Luz Cortés en Huelva, tras haber sido detenido el martes por la tarde en Cuenca, se ha echado para atrás de su primera declaración y ahora dice que la pequeña murió de forma accidental. Fuentes de la investigación han informado de que el sospechoso ha contado que la niña se resbaló, cayó por una escalera y se golpeó en la cabeza cuando estaba con él.

"Sabemos que es él, estamos seguros y no es una sorpresa para mí", ha declarado el padre de Mari Luz, Juan José Cortés, en sus primeras palabras antes de la multitudinaria rueda de prensa que ha dado por la tarde.

Una hermana del sospechoso se encuentra también arrestada por su posible participación en los hechos. Las primeras investigaciones apuntan a que esta persona pudo ayudar a Santiago G. a trasladar el cadáver de Mari Luz hasta la orilla del río donde fue localizado, según fuentes policiales.

El detenido vivía con su mujer en Pajaroncillo, un pueblo de la sierra de Cuenca de unos 100 habitantes a donde se habían desplazado para recibir una pensión por invalidez que cobra mensualmente, informan fuentes policiales. Tras su primera declaración, en la que confesó el crimen, ahora asegura que la niña "cayó" durante el forcejeo y falleció accidentalmente. La pareja fue detenida el martes en la estación de autobuses de Cuenca, cuando bajaban del vehículo que les había traído desde Pajaroncillo.

Aunque I.G.R., la mujer del sospechoso, también fue arrestada, inicialmente no hay ningún indicio de que ella interviniera en los hechos, por lo que ha quedado en libertad con cargos tras ser interrogada. Santiago V.G. era el sospechoso número uno del crimen desde el primer momento, sobre todo porque la chiquilla fue vista con vida por última vez al pasar delante de su casa, en el barrio de El Torrejón, donde ella residía con su familia. La niña desapareció sobre las 17.00 del 13 de enero, cuando fue a comprar chucherías a un kiosco. Al día siguiente, Santiago y su esposa abandonaron el pueblo. El cadáver de la pequeña fue hallado sobre las 18.00 del 7 de marzo en la ría de Huelva, en una zona de barcos petroleros.

Ambos reaparecieron en Pajaroncillo, donde varios vecinos "aturdidos" han declarado a Efe que la pareja había alquilado una casa que no tenía calefacción ni estaba acondicionada para pasar el invierno. Uno de los vecinos del pueblo asegura que apreció hechos extraños en la pareja, como el que dijeran que tenían hijos pero que los habían dejado con sus abuelos.

Ya fue interrogado

El presunto homicida ya fue interrogado en Granada donde se le localizó después de marcharse del pueblo pero fue dejado en libertad al no existir pruebas ni indicios contra él. En la actualidad residía con su esposa en Pajaroncillo, a donde se había trasladado para evitar posibles represalias de la familia de Mari Luz, que también tenía la sospecha de que este hombre estaba relacionado con la desaparición de la niña. En el registro de la vivienda del sospechoso en Huelva no se han hallado restos de sangre ni otros indicios de la niña muerta, por lo que, de momento, la acusación se basa en los indicios existentes contra él.

Antecedentes por abusos

El detenido tiene antecedentes por abusos sobre menores, incluso sobre una de sus hijas, motivo por el que un juez había dictado tiempo atrás una orden de alejamiento de la menor para evitar que pudiera volver a acosarla, según fuentes policiales. Este dato lo ha confirmado el padre de la niña.

Los vecinos de El Torrejón se han mostrado consternados tras la detención de estas dos personas, mientras que los padres y familiares de la pequeña permanecen sin salir de casa, a excepción del abuelo, que nada más tener noticia de los hechos se fue en su coche. Los vecinos, que se han agolpado a la puerta de la casa del matrimonio, apenas quieren hablar y sólo muestran su indignación y tristeza. Están "seguros" de que la pareja es culpable y ahora piden justicia "dura".

"Este payo da mucho miedo"

Pepi, una vecina del matrimonio detenido ha contado cómo, horas después de la desaparición de Mari Luz el pasado 13 de enero, el tío de la pequeña, Diego Cortés, "entró en el portal y llamó a la puerta del matrimonio y, al no abrirle, echó la puerta abajo", testimonio que coincide con el que ya hizo el propio Cortés, quien justificó su acción porque la familia sabía que Santiago G. "tenía antecedentes de pederastia, que la Junta le había retirado la custodia de sus hijos por abusar de su hija con el consentimiento de la mujer y que, por ello, había estado en la cárcel de Sevilla". Pepi ha explicado que hasta que no ocurrió el suceso no sabía que el hombre tenía antecedentes, informa Manuel J. Albert. No obstante, su hija le decía "qué miedo da este payo". Esta vecina afirma que la pareja, que vivía con una hermana, tenía una conducta antisocial, de hecho cada uno tenía una cerradura en su habitación.

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