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"Está reventado. Lleva dos costillas rotas y no sé si alguna cosa más"

Un inspector de policía de Torrevieja reconoce malos tratos a un detenido en una conversación pinchada por el juez

El espeluznante relato de un inspector de policía, captado gracias a un pinchazo telefónico ordenado por el juez, ha sacado a la luz un sórdido episodio de malos tratos en una comisaría de Torrevieja (Alicante). "Está reventado", afirmaba con frialdad el agente. Y cual matón de cine negro concluye: "El servicio se ha realizado bien pero el hombre no se puede poner derecho. Lleva dos costillas rotas y no sé si algo más". La investigación forma parte de una operación más amplia sobre posibles torturas en la que ya han sido imputados 12 agentes de la policía local.

La magistrada que lleva el caso, Juana López, juez decana de Torrevieja, también incriminó en su día a los concejales de Seguridad y Sanidad, Pedro Valero e Hipólito Caro, respectivamente, ambos del PP. El primero está acusado de un supuesto delito de encubrimiento [el edil tiene su despacho oficial en las dependencias de la Policía Local]. Mientras, Caro está imputado por un supuesto delito de falsedad en documento público, derivado de la manipulación de partes médicos de detenidos y policías en servicios. Caro fue hasta hace dos meses director de un centro de salud de Torrevieja. Todos los imputados permanecen en libertad con cargos.

Los hechos a los que se refiere el pinchazo hoy revelado se remontan al pasado 23 de junio de 2006. En aquella fecha un ciudadano guatemalteco y su compañera sentimental fueron sorprendidos cuando robaban presuntamente en casa de un oficial de la Policía Local, C.M.I.F., imputado también en la causa. En conversaciones grabadas en la casete número 6 de las diligencias, el inspector imputado, M.A.L.V., que tenía intervenido su teléfono móvil por orden judicial habla con el concejal de Sanidad, Hipólito Caro (PP), también imputado, para preguntarle quién está "de guardia en el centro de salud La Loma" de la localidad.

"Vamos a tener problemas"

Poco después, conversa con otro hombre, "un tal Pedro" -cuya identidad, según los investigadores, podría corresponder al concejal de Seguridad, Pedro Valero o al alcalde, Pedro Angel Hernández Mateo-, al que "le comunica el intento de robo en el domicilio de C.M.I.F. por una pareja de guatemaltecos". M.A.L.V., según la Guardia Civil, "comenta que el servicio se ha realizado bien, pero que el hombre no se puede poner derecho, que lleva dos costillas rotas y que no sabe si llevará alguna cosa más".

El otro interlocutor le pregunta si le han "saludado", en alusión a si le han pegado y el inspector imputado contesta afirmativamente y admite que el detenido tiene "lesiones graves" pues lo han tenido "en el calabozo diez horas". Además, el policía advierte de que en el atestado "no aparece nada de resistencia ni de nada y que si lleva a esa persona con esas lesiones, van a tener problemas, seguro", relatan los investigadores en el resumen de las conversaciones remitido al juzgado.

A continuación, M.A.L.V. explica que ha llamado a Caro "para que el médico que reconozca al detenido le llame lo antes posible antes de hacer nada, por si hay que rehacer el atestado deprisa y corriendo para que por lo menos aparezca algo sobre que el detenido ha ofrecido resistencia en descarga de la actuación de los agentes". Después, en otra conversación con C.M.I.F., apunta que el detenido "está reventado" y que el médico del centro de salud "lo ha enviado para la Vega Baja urgente, que esto a su vez se lo comunica a Hipólito y que están esperando a que traigan el parte de lesiones para rehacer las diligencias antes de entregarlas en la Guardia Civil".