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MATANZA EN MADRID | Los funerales

Multitudinarios funerales en memoria de las víctimas del 11-M

Las familias comienzan a enterrar a sus muertos a la espera de un funeral de Estado colectivo, que se celebrará previsiblemente tras las elecciones

Una vez identificadas la mayoría de las 200 víctimas de la masacre terrorista del pasado jueves en Madrid, salvo 41 cadáveres cuyo estado dificulta estas labores, los cadáveres están siendo entregados a las familias, que han velado los cuerpos en distintos tanarios y que han comenzado hoy a inhumar a sus muertos. Estos entierros se han convertido en multitudinarios actos en honor a las víctimas, en espera de los funerales de Estado colectivos, que se celebrarán previsiblemente tras las elecciones generales.

Uno de los actos más emotivos ha tenido lugar en el pabellón deportivo El Juncal de Alcalá de Henares (Madrid), donde más de un millar de personas, entre familiares, vecinos y autoridades, han asistido esta mañana al funeral oficiado por el obispo de la ciudad, Jesús Catalá, en memoria de varios de los fallecidos. Durante el funeral los psicólogos han tenido que atender a varios familiares de las víctimas afectados por crisis nerviosas. "Quien esto hace, ha perdido la racionalidad, su propia libertad, quien esto hace se envilece y se embrutece a sí mismo y deja de ser hombre", ha sido uno de los principales mensajes expresados por el obispo Jesús Catalá.

En el pabellón deportivo El Juncal, donde se ha celebrado la ceremonia, estaban los féretros de Félix González Gago, subteniente del Ejército del Aire destinado en Torrejón, de 51 años, y el de Pilar Cabrejas, empleada de Telefónica de 36 años y mujer de un trabajador de Antena 3, cuyos compañeros que cubrían el sepelio conocieron la noticia allí mismo en medio de una gran consternación. El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, ha acompañado al ex número dos de CC OO, Rodolfo Benito, cuyo sobrino, de 27 años, también murió el jueves en Madrid. Durante el funeral los psicólogos han tenido que atender a varios familiares afectados por crisis nerviosas sobre todo a los dos hijos del subteniente fallecido.

Dándose una paz arrebatada el jueves

En su homilía, el obispo oró por "todos los que han perdido su vida en este trágico y cruel acto criminal, y por todos los heridos para que puedan llevar con dignidad las secuelas que puedan derivarse de su situación". También rezó "por las familias, por la convivencia pacífica y por una sociedad donde se respeten los derechos humanos, así como por la conversión de los que han perpetrado estos hechos, para que destierren de su vida la violencia". Señaló que "este acto es un acto de amor a las víctimas y a sus familiares y a todos los hombres", y estimó que "bajo ningún concepto de ideología ni de nacionalismo está justificado este atentado", que condenó "de forma clara y fuerte". También quiso enviar un mensaje de esperanza a las familias de las víctimas porque, dijo, "las víctimas del terrorismo viven, no han desaparecido para siempre, están hoy con todos nosotros".

El funeral finalizó con un aplauso cerrado hacia las víctimas y sus familiares, que fueron los primeros en abandonar el pabellón deportivo. Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fúnebre se produjo cuando los asistentes al acto se dieron la paz. Aunque en principio se esperaba que el funeral fuera ofrecido en honor de una veintena de víctimas residentes en Alcalá de Henares, "ante la confusión y la incomprensión de las autoridades municipales", según fuentes del Ayuntamiento de Alcalá, la mayoría de los fallecidos han sido derivados a otros cementerios de Madrid.

El tanatorio de la M-30 acoge los cuerpos de treinta víctimas, once de las cuales descansan en salas que durante el día irán abandonando para ser inhumados o incinerados, según han explicado fuentes del tanatorio. Los familiares del resto de los fallecidos están a la espera de que queden libres las salas para poder velar a sus seres queridos. Según las fuentes, se prevé que los tanatorios de la M-30 y Sur reciban los cuerpos que ahora están en el depósito del cementerio de La Almudena, en total 39, a la espera de ser identificados en el Instituto Anatómico Forense. En las instalaciones del tanatorio de la M-30 se encuentra un numeroso grupo de psicólogos, del SUMMA y de un servicio especial de la Cruz Roja para prestar asistencia a las familias de las víctimas.