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El Tesoro estadounidense investiga los negocios de Halliburton en Irán y Libia

La empresa que dirigió Dick Cheney mantiene además dos litigios con el Departamento de Defensa

La multinacional Halliburton, que dirigió el vicepresidente estadounidense Dick Cheney antes de acceder al cargo en 2000, ha reconocido en su informe anual de 2003 que el Departamento del Tesoro está investigando las actividades de la empresa a través de sus filiales en países como Libia e Irán, sobre los que pesa un embargo económico. Hasta que termine la investigación, la compañía se ha visto obligada a suspender la facturación y reembolsar algunos pagos recibidos.

La empresa con sede en Dallas (Texas) recibió en enero una carta de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, dependiente del Departamento del Tesoro, en la que requería información adicional sobre las operaciones de sus filiales de las Islas Caimán y Europa. Halliburton afirma que la carta del Tesoro "está siendo contestada". Según la multinacional, la primera proveedora mundial de suministros a compañías petroleras, la investigación trata de ver si la compañía ha infringido la ley que regula las transacciones comerciales con Irán, país que, al igual que Libia, está sometido a restricciones comerciales y embargo económico.

La compañía mantiene también un par de disputas con el Departamento de Defensa. De hecho, en su informe anual ante la Comisión del Mercado de Valores de EE UU (SEC), Halliburton reconoce que el litigio que mantiene por la sobrefacturación del carburante suministrado a las tropas desplegadas en Irak puede afectar negativamente a su liquidez. "Tras el aumento del ritmo de trabajo en Irak y hasta que se cierre la investigación de la agencia que audita las contratas de defensa sobre nuestros servicios en Irak, es posible que debamos suspender nuevas facturaciones o devolver ciertas sumas que podrían ser sustanciales", destacó Halliburton.

La comida de los soldados

Además, una filial de Halliburton, Kellogg Brown and Root (KBR), tiene otra disputa con el Pentágono por el sistema de cobro de las comidas distribuidas a las tropas. La empresa pretende cobrar por las raciones solicitadas por el Ejército y no por las que realmente se han servido a las tropas, como pretende la agencia que audita al Pentágono.

Los ingresos de la compañía por contratos con el Gobierno estadounidense representaban en 2002 el 10% de la facturación total de la empresa, mientras que en 2003, como consecuencia principalmente de la guerra de Irak, los ingresos consolidados pasaron al 26% de la facturación global, unos 4.200 millones de dólares. Según Halliburton, los trabajos específicos en Irak, que incluyen los proyectos de reconstrucción de la industria petrolera, las obras públicas, el suministro de carburantes y las comidas servidas a las tropas desplegadas en la región, alcanzaron los 3.600 millones de dólares.

Halliburton, que reconoce que puede ser sometida a una completa investigación por la agencia auditora del Departamento de Defensa norteamericano, explica que, según las investigaciones preliminares de ese departamento, la sobrefacturación de carburante alcanzó los 61 millones de dólares en 2003, aunque la empresa sostiene que de sus propios estudios se desprende que el importe sólo alcanza los 6 millones de dólares.

Las consecuencias del sobreprecio en los carburantes

La investigación sobre la sobrefacturación de los carburantes en Irak ha hecho que Halliburton quede excluida en el nuevo reparto de contratos en la zona. Hoy, el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha anunciado la concesión de contratos por al menos 300 millones de dólares para la distribución de gasolina en Irak. Para estas concesiones no se ha contado con la ex empresa del vicepresidente Cheney, y ha sido la empresa Refinery Associates, también de Texas, quien ha conseguido el mejor contrato por un total de 108,5 millones de dólares.

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