“Se puede ser más o menos creativo y estricto, pero hay muchas formas de crecer como maestro”

Un encuentro formativo para profesores en Palma impulsa modelos de enseñanza atractivos y creativos para los alumnos

Asistentes a una actividad del festival educativo PAula de 2019, celebrado en Palma de Mallorca, en una imagen cedida por la organización del encuentro.
Asistentes a una actividad del festival educativo PAula de 2019, celebrado en Palma de Mallorca, en una imagen cedida por la organización del encuentro.alejandro clavo
Palma de Mallorca -

Una clase de matemáticas callejeras, el aprendizaje a través de los elementos que forman parte del urbanismo o la trascendencia del poeta Antonio Machado ilustrada a través de un documental. Entre las formas más clásicas de enseñar, florecen y se van renovando constantemente modelos que permiten a los alumnos saltar más allá del pupitre y los libros de texto para adquirir conocimientos de forma atractiva y consciente. Muchas de estas experiencias se han dado cita en Proyecto Aula (PAula), un festival de educación cuya cuarta edición se ha celebrado en Mallorca entre el 13 y el 20 de noviembre, en un encuentro formativo y cultural que pretende ser un espacio para compartir experiencias docentes.

La cita nació del interés por la educación de cinco amigos de ámbitos profesionales muy distintos: un abogado, una economista, un ingeniero, un profesor y una matemática y antropóloga. “Creamos el Observatorio de Educación y Pensamiento a través del cual impulsamos PAula. Somos gente de diferentes ámbitos académicos con un interés común por mejorar la formación de los maestros”, explica Miguel Rullán, abogado e impulsor del encuentro. El festival, que se celebra de forma anual desde 2017, aunque en esta edición ha pasado a bienal, se ha convertido en una cita consolidada y pretende ser un punto de encuentro alejado de convencionalismos y con un componente cultural y artístico determinante. “Pensamos en la educación como un todo”, explica el economista José Vicens. Este año el programa ha contado con decenas de actividades en las que han participado arquitectos, psicólogos, profesores, pedagogos y cineastas.

Los docentes han podido conocer las experiencias de escuelas de otros lugares, han participado en charlas, exposiciones, documentales y obras de teatro. Todas ellas herramientas a disposición del profesorado, que pueden obtener infinidad de ideas para aplicarlas después en sus clases. Un ejemplo práctico es el del documental Antonio Machado. Los días azules, que muestra la vida y obra del autor desde una perspectiva artística. “Antonio Machado se estudia en secundaria, casi de pasada. Habrá institutos con profesores más motivados que lo trabajarán más, pero al final se suele limitar a leer un poemario, hacer un par de tareas y poco más. El festival PAula se abrió con este documental que todo el mundo aplaudió porque todos conocíamos la figura de Machado, pero no la habíamos estudiado de esa manera, a través de un documental”, señala el maestro Miguel Ángel Cayuela.

El valor de la calle

A pesar de que los docentes se tienen que ceñir al currículum en vigor, siempre hay alternativas a la enseñanza tradicional a través del libro de texto. Ya en la edición de 2018 de este festival se introdujo un bloque de actividades sobre la importancia del urbanismo y del espacio público en el aprendizaje de los niños, ofreciendo herramientas para dar, por ejemplo, una clase de matemáticas o sobre el medio ambiente al aire libre. “Tenemos un bloque sobre el valor de la calle. Proponemos actividades que difícilmente te van a enseñar en la carrera o en formaciones posteriores”, explica Cayuela.

Este año, además, PAula ha generado por primera vez un producto pedagógico. Se trata de la caja de los alimentos fantásticos, una herramienta literaria para docentes inspirada en el binomio del pedagogo Gianni Rodari, con la que se desarrolla un texto o una historia a través de dos ideas o palabras sin aparente conexión. La herramienta pretende ofrecer a los alumnos dos palabras de dos universos diferentes, uno de ellos sobre frutas y verduras, para invitarles a elaborar una historia que además permite trabajar otros aspectos como la educación nutricional. “Es una caja con 34 fichas de frutas y verduras y luego está el libro que incluye el cuaderno de la fantasía, que te enseña cómo utilizarlo. Es un material que ya se está usando en las aulas y está funcionando” dice Cayuela.

El espejo de la experiencia educativa en otros países también aporta experiencias enriquecedoras. Los cinco amigos creadores de PAula coinciden en señalar que estar en un aula no es fácil, pero creen que la creatividad y la formación “son claves” para mejorar. “Se puede ser más o menos creativo, más o menos estricto, pero hay muchas formas de crecer como maestro. Se pueden hacer muchas cosas”. El interés en la educación se puede tener o no, incide Rullán, que opina que es un ámbito que en la práctica afecta a toda la sociedad porque todo el mundo ha pasado por un colegio y muchos, después, por una universidad. “Todos coincidíamos en la importancia que tiene un maestro, debe ponerse en valor esa búsqueda de referentes” concluyen.

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