Opinión
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Las ventajas de la mente bilingüe

En los países hispanohablantes se siguen métodos de enseñanza de idiomas que no siempre están basados en experiencias de éxito. Es importante seguir las recomendaciones de las investigaciones al respecto

Alumnos del instituto Casta i Llobera de Barcelona.
Alumnos del instituto Casta i Llobera de Barcelona.Cristóbal Castro

El pasado octubre, la OECD mostró en su nuevo informe PISA los resultados del primer gran estudio a nivel internacional sobre las competencias globales, necesarias para vivir en un mundo interconectado. De entre los 66 países participantes, España ocupó un puesto bastante alto; obtuvo una puntuación de 512 puntos frente a los 499 de media del conjunto de países que participaron en la prueba (Canadá está a la cabeza, con 554). Los estudiantes españoles de 15 años tienen habilidades para afrontar conflictos de convivencia y cuestiones globales como la igualdad de género o la pobreza. En los modelos de enseñanza tradicional, ese tipo de capacidades no se trabajan lo suficiente. En cambio, en las pedagogías integradoras ―que predominan en países como Canadá, Estonia y Finlandia― son uno de los ejes centrales.

España y muchos países latinoamericanos tienen un gran potencial para promover el desarrollo de las competencias globales en sus currículos educativos como consecuencia de sus contextos naturales de bilingüismo (a menudo con la presencia de lenguas poco reconocidas), pero también por el deseo de aprender otras lenguas (especialmente el inglés), que ha hecho que proliferen las experiencias a gran escala de programas de educación bilingüe. Por primera vez, PISA 2025 incluirá el estudio de los beneficios del aprendizaje de lenguas y de los programas bilingües de enfoque AICLE (Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas) ―un sistema que persigue el aprendizaje de un nuevo idioma a través de otras asignaturas como las matemáticas, la geografía o la historia―. Si los países de habla hispana aspiran a conseguir buenos resultados es hora de que apuesten por una educación de calidad en lo que a la enseñanza de lenguas se refiere.

En la actualidad, asistimos al florecimiento de nuevas propuestas que han cambiado radicalmente el papel predominante asignado a un tipo de educación de naturaleza monolingüe. Así, por ejemplo, las iniciativas basadas en los beneficios de programas de inmersión parcial tales como el enfoque AICLE están consiguiendo hacerse un hueco en los programas educativos de todo el mundo debido a sus potenciales beneficios. El problema es que en el contexto de países hispanohablantes, a menudo se utilizan conceptos e ideas (‘inmersión’, ‘educación bilingüe’ o ‘escuelas internacionales’) sin tener en cuenta que para que sean exitosas deben ir asociadas a una forma de enseñar específica basada en experiencias de aprendizaje que realmente funcionen.

La mejor forma de enseñar lenguas debe verse fundamentada en los hechos demostrables procedentes de una investigación educativa de calidad. Para empezar, las evidencias científicas nos están llevando a repensar la enseñanza de idiomas como una materia separada, siendo esta una de las razones por las que la comunidad educativa está dirigiendo su atención a enfoques que promulgan la enseñanza y el aprendizaje paralelo de la lengua y el contenido. Pero sobre todo, cada vez más están apareciendo estudios que no solo aportan datos sobre los resultados de estos programas sino sobre los procesos neurolingüísticos que operan en la mente de los alumnos bilingües.

Es más, estas investigaciones señalan que existen una serie de beneficios tangibles para las personas que conocen otra u otras lenguas distintas a la materna, independientemente del grado en el que las utilicen. Así, se ha evidenciado que el uso de otra lengua incrementa la actividad cerebral, lo que provoca también un aumento de la flexibilidad mental. A la vez, la mente bilingüe presenta una arquitectura neuronal que difiere de la de la mente monolingüe que facilita el pensamiento crítico y el pensamiento divergente y convergente. El hecho de que la mente bilingüe opere con más de una lengua proporciona además una ventaja en aspectos relacionados con la resolución de problemas, habilidades de pensamiento abstracto, formulación de hipótesis creativas y formación de conceptos. Asimismo, se ha detectado que las personas que utilizan varias lenguas son capaces de interpretar mejor la información, priorizando lo que es importante de forma más rápida y efectiva, poseen unas habilidades perceptivas más desarrolladas, muestran unas habilidades interpersonales más sofisticadas y son capaces de alcanzar una mayor capacidad memorística.

A la luz de lo expuesto, parece claro que apostar por una educación únicamente monolingüe es una opción caduca. De igual modo, se puede concluir que la falta de atención a la necesidad de dotar a los alumnos de competencias globales y la ausencia de interés por partir de las evidencias sobre las ventajas del individuo bilingüe son, en la actualidad, claramente injustificables.

David Marsh es investigador en la Universidad de Jyväskylä (Finlandia) / Víctor Pavón Vázquez es investigador en la Universidad de Córdoba

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