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Javier Rupérez, el paladín del dinero en efectivo

El expolítico y diplomático lanzó hace dos años la plataforma Denaria

Javier Ruperez
Javier Rupérez, presidente de la plataforma Denaria.Álvaro García

Javier Rupérez (Madrid, 1941) lanzó hace dos años la plataforma Denaria “con un grupo de amigos” (aunque también tienen empresas asociadas que aportan financiación como los grupos dedicados a la seguridad Prosegur y Loomis) para defender el efectivo frente al avance de los pagos digitales. El objetivo de Denaria es permitir que se pueda pagar en efectivo cualquier bien o servicio y que no se fijen límites a su utilización. Aunque en este empeño del veterano político democristiano y embajador se mira con especial atención a las personas mayores de edad, las que sufren alguna discapacidad o las que habitan en zonas rurales, hay algo más: la desaparición del efectivo, según Rupérez, va en contra de la libertad individual, de la seguridad nacional, del modelo económico liberal y, “aunque no quiero exagerar, también del propio funcionamiento de la democracia”, dice. También debe combatir el sambenito que asocia muchos pagos en metálico con el fraude fiscal.

Durante el encuentro con EL PAÍS, Rupérez confiesa que lleva 78 euros en su cartera (parte en monedas) y una sola tarjeta de crédito. Deja claro que no está en contra de los pagos digitales, pero que los ciudadanos deben tener siempre la opción de pagar en metálico. Denaria se encarga de recoger casos en los que se niega esta posibilidad, hablando con administraciones y las propias empresas para que corrijan esta anomalía. “En las dos encuestas que hemos realizado —ya estamos preparando una tercera— los ciudadanos quieren libertad para elegir, también destacan la privacidad que les otorga el dinero en metálico y consideran que es una mejor forma de controlar el gasto frente al pago digital”, explica.

En su cruzada, Rupérez no repara en esfuerzos: hace unos meses envió a Christine Lagarde, presidenta del BCE, una carta para que dejase clara la postura del banco sobre su política de efectivo y “en 48 horas, los servicios de la señora Lagarde me contestaron que, para el sistema económico que defiende el Banco Central Europeo, la existencia del efectivo es un tema absolutamente fundamental”, indica. También son habituales sus reuniones con parlamentarios —él lo fue por UCD y el PP entre 1979 y 2000— de todos los partidos políticos para recabar apoyo y conocer sus opiniones. Rupérez sí que aprecia un importante cambio después del avance de lo digital en la crisis sanitaria. “En Suecia, durante la pandemia el efectivo prácticamente desapareció. Sin embargo, su Parlamento ha tomado todas las medidas para recuperar el uso del efectivo. La misma Unión Europea dictó una serie de normas en donde se marcaba la obligatoriedad de aceptar el efectivo como sistema de pago. Esa es una norma incorporada el pasado mayo a nuestra legislación con el límite de 1.000 euros en las transacciones”, explica.

Desde Denaria, uno de los empeños es elevar ese límite de 1.000 euros en pagos en metálico y volverlo, al menos, a los 2.500 euros anteriores. Rupérez comenta que en la mitad de los países de la UE no hay topes a estos pagos y considera que la nueva ley de vivienda nace como una ley ilegal. “La ley del derecho a la vivienda, en lo que se refiere a la percepción de los alquileres, establece la obligatoriedad de que se paguen por transferencia. Eso va en contra de lo dispuesto previamente sobre la obligatoriedad de aceptar el efectivo. Y no puede pensarse que todos los alquileres superan los 1.000 euros para justificar este abono por transferencia porque no es la realidad de la gran mayoría de España”, explica.

Los detractores del efectivo tienen en el fraude su gran baza. El llamado dinero B que elude el pago de impuestos, cuando no la procedencia del propio dinero. Aquí Rupérez alude a mitos del cine negro. “No me diga que esto de la generalización del efectivo es una generalización del fraude. Nosotros no estamos de acuerdo con el fraude, estamos a favor de toda la lucha contra él, pero que no nos digan que nosotros somos los fraudulentos: hay más fraude en lo digital y como ejemplo claro están las criptomonedas”, indica.

Uno de los aspectos que abordan desde la plataforma Denaria es tratar de influir en la Ley de Seguridad Nacional al considerar el efectivo como una reserva estratégica. “En el caso de que se produzca una catástrofe de algún tipo (natural, política, bélica, social) es importante que el ciudadano tenga la posibilidad de recurrir a algo que permita su subsistencia económica. Y eso es el efectivo”, explica el expolítico.

Más habitual es la crítica a los sistemas digitales de pago como forma de control de la ciudadanía. Para Rupérez, los sistemas digitales pueden acabar prácticamente con la libertad del individuo, porque “no es únicamente el conocimiento de cuánto dinero tiene y en qué lo gasta, sino el conocimiento de dónde está e incluso de qué es lo que piensa”.

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