Enerside se apunta al sol que más calienta

La compañía, que cotiza desde marzo pasado, construye parques solares para terceros, los desarrolla para venderlos y se queda una parte

El parque solar chileno de Mandinga, el último de Enerside que se ha conectado a la red.
El parque solar chileno de Mandinga, el último de Enerside que se ha conectado a la red.

El fondo Inveready anunció recientemente la inversión de seis millones de euros en la energética Enerside, recursos que se suman a los 36 millones que la compañía levantó en marzo con su salida al parqué en el mercado BME ­Growth. De esta manera, la empresa de energías renovables apuntala su plan estratégico, con el que prevé saltar este año de los 11 millones de euros de facturación a los 40 millones, con el objetivo de alcanzar un ebitda de 3 millones y efectuar unas inversiones de 170 millones hasta 2023. Su resultado neto al final de 2021 reflejaba unas pérdidas de 300.000 euros. Su capacidad para conseguir más volumen de negocio es lo que definirá si es posible dar después el salto al mercado continuo.

La compañía espera el espaldarazo definitivo a una estrategia que ha evolucionado con el tiempo. Empezó con un perfil muy industrial para construir únicamente parques solares para terceros. Posteriormente, avanzó en la línea de buscar proyectos que pudiera desarrollar desde el inicio con la intención de venderlos. Y, de un tiempo a esta parte, ha optado por quedarse también parte de esos megavatios que desarrolla. “Nos quedamos parcialmente, que es una forma de decirle al comprador que nosotros confiamos en lo que le estamos vendiendo”, explica el consejero delegado y dueño del 19% de la compañía, Joatham Grange. De hecho, los recursos captados en la salida al mercado deberían financiar esa potencia instalada que la empresa quiere mantener en cartera.

Obligados a diversificar

Enerside cuenta con una cartera muy diversificada, presente en España, Italia, Brasil, Chile, Uruguay y Costa Rica. La empresa se fundó en España en 2004. Sin embargo, el parón local de las renovables a partir de 2008 le obligó a buscar proyectos industriales en Latinoamérica con los que sobrevivir. Ahora, su mantra es que ningún país suponga más del 30% de su negocio y que ningún proyecto concreto supere el 15%. Entrar de la mano de clientes les aporta concurrencia, tener tranquilidad de que son competitivos cuando se imponen en licitaciones privadas y, después, contar con suficiente conocimiento del negocio local para echar raíces y sentirse capaces de impulsar sus propios parques, de los que acabarán saliendo parcialmente. “Buscamos geografías donde haya mucha demanda y crecimiento futuro”, apunta Grange sobre su estrategia, basada en que, para triunfar, “hay que estar en el mercado antes de que este explote”.

Su perfil es más bien prudente, después de haber aprendido la lección que dejó en España el sector solar a partir de 2018, que acabó con una limpieza del 90% de las empresas operativas. “Nosotros tenemos menos de tres millones de euros de endeudamiento”, explica el consejero delegado, estrategia que asegura que pueden asumir por una cadena de valor muy vertical y porque al final los recursos que levantan de su actividad industrial permiten financiar buena parte de la potencia instalada que acumulan. Su entrada en Italia se ha efectuado comprando el negocio local a cambio de acciones, de forma que el vendedor se ha convertido en un accionista.

En junio pasado, la compañía conectó a la red su cuarto parque solar de 2022. Tiene un total de 91 megavatios de potencia fotovoltaica en construcción para terceros, 10 veces más de la que tenían en el ejercicio pasado. Grange admite que uno de los pasos lógicos en los que piensa la compañía es dar el salto de la fotovoltaica a la eólica, “hibridación” que han realizado otras compañías y que en Enerside ven “como un paso natural”. Esa diversificación permitiría rentabilizar las inversiones, al usar el mismo punto de conexión a la red eléctrica y recursos casi similares. Además, miran mercados nuevos donde establecerse. En el foco tienen a Estados Unidos, México, Colombia y Perú.

En el consejo de administración, como independientes, se sientan el profesor de IESE Pedro Nueno y Lidan Qi Zhou, consejera delegada de Puente China.

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Dani Cordero

Dani Cordero es redactor de economía en EL PAÍS, responsable del área de industria y automoción. Licenciado en Periodismo por la Universitat Ramon Llull, ha trabajado para distintos medios de comunicación como Expansión, El Mundo y Ara, entre otros, siempre desde Barcelona.

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