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Sueldos de oro en los consejos, directivos blindados y pensiones millonarias: así se cronifica la desigualdad en las empresas

Los bonus y las indemnizaciones impulsaron las retribuciones de los consejeros y directivos de las compañías españolas cotizadas en 2021 mientras crece la oposición de los accionistas

Foto: EDUARDO PARRA (EUROPA PRESS VIA GETTY IMAGES) | Vídeo: EPV

En el año 14 después de Cristo, en pleno apogeo del Imperio Romano, un miembro del Senado cobraba 37.975 sestercios, cifra que equivalía a 100 veces la nómina media de esa época, según la investigación del Global Price and Income History Group, un colectivo de académicos pertenecientes a la Universidad de California. Han pasado 2.000 años de civilización desde entonces y el ser humano ha hecho innumerables avances en múltiples campos. Sin embargo, en la lucha por corregir la desigualdad salarial entre la élite económica y los trabajadores el margen de mejora es aún muy alto. En 2021, los consejeros ejecutivos mejor pagados de las empresas del Ibex 35 cobraron de media 4,21 millones de euros, cantidad que supone 75,95 veces más que los 55.484 euros que percibieron los empleados de las empresas que dirigen.

Lejos de corregirse, la desigualdad salarial en los grandes grupos cotizados se está cronificando, según confirma la décima edición del informe de retribuciones que elabora en exclusiva EL PAÍS con los datos enviados por las compañías a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La brecha de 2021 es ligeramente inferior a la de 2020 —entonces la diferencia entre los primeros espadas empresariales y sus trabajadores fue de 79,7 veces—, pero hay que tener en cuenta que hace dos años los dos consejeros ejecutivos de Acciona cobraron un total de 57 millones gracias a un bonus que incluía la entrega de una bodega de la familia Entrecanales. Sin este factor distorsionador, la distancia salarial en el año de la pandemia se hubiera quedado en 62 veces.

En la democracia capitalista, los que tienen la última palabra sobre si los consejeros y directivos de las compañías generan el suficiente valor para justificar las remuneraciones que perciben son los accionistas. Y estos empiezan a emitir señales de hartazgo. En las juntas de las compañías del Ibex 35 que se celebraron el pasado año, los informes de retribuciones recibieron una oposición media del 10,62% del capital presente o representado en la asamblea, casi dos puntos porcentuales más que los votos de castigo de 2020. Aconsejados por los asesores de voto o proxy advisors, los grandes fondos de inversión y de pensiones muestran en un número cada vez mayor de ocasiones su descontento con los sueldos. Esta es una tendencia de combustión lenta —se inició en 2012 con la denominada “primavera de los accionistas”—, pero va cogiendo forma año tras año. De hecho, en las juntas que se han celebrado en 2022 ha crecido de manera importante el rechazo al informe de retribuciones en compañías como Telefónica, Banco Sabadell o BBVA, entre otras.

La mejora salarial va por barrios

En un entorno hiperinflacionista como el actual, la patronal empresarial (CEOE) ha rechazado la última propuesta de los sindicatos para amortiguar el impacto del subidón de los precios en el poder adquisitivo de los trabajadores. Con un IPC rozando un crecimiento de doble dígito, las plantas nobles de las empresas parecen tener mayor margen para mitigar el mordisco de la inflación. En 2021, el sueldo medio de los altos directivos de las 102 compañías cotizadas analizadas fue de 654.689 euros, un 11,57% más que un año antes; en el caso de los miembros de los consejos de administración, se repartieron en promedio 400.933 euros, un 2,3% más, mientras que el salario que recibieron los empleados cayó un 1,28%, situándose en 53.085 euros.

El consejero ejecutivo mejor pagado de la Bolsa española en 2021 fue José Ignacio Sánchez Galán. El presidente de Iberdrola cobró 13,2 millones de euros, un 8,2% más que un año antes. El segundo lugar en el escalafón salarial fue para Pablo Isla, presidente de Inditex hasta el pasado 31 de marzo, quien recibió un total de 12,44 millones. Y el tercer puesto correspondió a Ana Botín, presidenta del Banco Santander, que entre sueldo y pensión ganó 12,28 millones. El Santander es quien más consejeros tiene en el top ten: junto a Botín también figuran el consejero delegado, José Antonio Álvarez (9,7 millones), y el responsable de la entidad en Brasil, Sergio Rial (8,04 millones). Completan los 10 primeros puestos el consejero delegado de Cie Automotive, Jesús María Herrera (9,51 millones); el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete (9,26 millones); el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales (8,28 millones); el consejero delegado de Telefónica, Ángel Vilá (7,11 millones), y el presidente del BBVA, Carlos Torres (7,09 millones).

Dentro de la brecha salarial general hay otra adicional que sufren las mujeres y que también está lejos de cerrarse, ya que las directivas acceden a los puestos de mando con cuentagotas. En la Bolsa española hubo 89 consejeros que cobraron entre sueldo y pensión más de un millón de euros y solo cuatro de ellos fueron mujeres: la ya mencionada Ana Botín, María José García Beato (Banco Sabadell), María Dolores Dancausa (Bankinter) y Cristina Ruiz (Indra).

La empresa más desigual desde el punto de vista salarial de la Bolsa española el pasado ejercicio fue Cie Automotive. El sueldo de su consejero delegado (9,51 millones, gracias al cobro de un bonus) supone una diferencia de 559 veces respecto al salario medio de la plantilla de esta empresa especializada en componentes para automóviles. También fue relevante la distancia retributiva en Inditex: el ya expresidente del gigante textil cobró 12,44 millones, 541 veces más que los 23.000 euros que de media recibieron los empleados. Otro ejemplo de alta desigualdad se produjo en Saycr. Manuel Manrique, presidente del grupo constructor y de servicios, recibió por todos los conceptos 6,46 millones de euros, 240 veces más que los 27.000 euros de media que cobraron sus empleados.

Gran cosecha para la alta dirección

Los miembros de la alta dirección forman, junto con los consejeros ejecutivos, la élite salarial de las compañías. A diferencia de los presidentes y consejeros delegados, sus nombres apenas aparecen en los titulares, pero son los que llevan las áreas clave del negocio y son retribuidos en proporción a esas responsabilidades.

La cosecha de 2021 fue especialmente buena para las nóminas de estos profesionales donde se incluyen cargos clave como los directores financieros, responsables de recursos humanos, jefes operativos… En el Ibex 35, según los informes de gobierno corporativo, había a 31 de diciembre pasado 409 miembros de la alta dirección (no se incluye en este cómputo a ­ArcelorMittal, al no remitir al supervisor información homogénea al resto de compañías) y recibieron de media en el pasado ejercicio una retribución de 1,06 millones de euros, un 18% más que un año antes. Este importante repunte en los sueldos de los directivos se ha visto impulsado por el reparto de bonus y, en algunos casos, por los finiquitos cobrados por algunos profesionales al dejar sus puestos.

Los altos directivos mejor pagados son los del Banco Santander. En 2021, los 15 profesionales incluidos en esta categoría recibieron de media 3,59 millones de euros, cantidad que supone un incremento del 24% con respecto a la nómina de 2020. Muy cerca de esta cifra se encuentra la que se repartieron los 23 altos directivos de Inditex. En promedio, los profesionales del grupo textil ganaron 3,44 millones, un 160% más que los 1,32 millones que percibieron hace un año. También fueron relevantes las remuneraciones recibidas por los altos directivos de Iberdrola (2,25 millones), Telefónica (1,76 millones) y BBVA (1,58 millones). Aunque los directivos mejor pagados se encuentran en las empresas del Ibex, fuera del índice selectivo también hay remuneraciones altas, como las cobradas por los profesionales de OHLA, quienes ganaron de media 1,44 millones de euros.

La hucha para la pensión de los banqueros

Hasta hace una década, la práctica de destinar una parte de la retribución a la jubilación de los consejeros era casi exclusiva del sector financiero. Los bancos argumentaban que sus ejecutivos no tenían cláusula de blindaje en caso de despido y que los sistemas de ahorro a largo plazo eran una forma de compensar esta ausencia. Sin embargo, en los últimos años la fórmula de engordar la hucha de los directivos de cara a su jubilación se ha ido extendiendo a casi todos los sectores representados en Bolsa (lo que no ha hecho que renuncien a los finiquitos millonarios en caso de despido).

En el ejercicio 2021, las compañías cotizadas destinaron algo más de 35 millones de euros a los sistemas de ahorro de sus consejeros ejecutivos. En total, las 102 compañías analizadas por EL PAÍS tenían a 31 de diciembre pasado compromisos de pensiones con sus administradores actuales por valor de 392 millones de euros.

A pesar de la generalización de esta forma de retribución, el sector bancario sigue liderando la hucha para la jubilación de los consejeros. Al cierre del pasado ejercicio, las cinco grandes entidades cotizadas (Banco Santander, BBVA, Banco Sabadell, Bankinter y CaixaBank) acumulaban compromisos (consolidados o no) de sus consejeros y exconsejeros por valor de 260 millones de euros. De esta cifra, la mayor cantidad corresponde a las dos principales entidades: Banco Santander y BBVA. El Santander, según reconoce a la CNMV en su último informe de gobierno corporativo, acumula 66,89 millones para las pensiones de sus actuales consejeros y 49,77 millones para antiguos miembros del órgano de administración. En el caso del ­BBVA, tiene reconocidos derechos por valor de 24,54 y 69,28 millones, respectivamente.

Desde un punto de vista individual, la consejera que acumula una mayor pensión es la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, con 48,08 millones. La segunda mayor hucha para la jubilación es la del presidente de ACS, Florentino Pérez, que acumula derechos por valor de 46,59 millones. También destacan las aportaciones realizadas para la jubilación del presidente del ­BBVA, Carlos Torres, que suman 24,55 millones, y las del ex consejero delegado del Banco Sabadell Jaime Guardiola, que tras su salida de la entidad consolidó los derechos acumulados, que alcanzan un total de 24,31 millones. Otras pensiones destacadas son la de José Manuel Entrecanales (Acciona), valorada en 23,57 millones, y la del consejero delegado del Banco Santander, José Antonio Álvarez, de 18,82 millones.

937 directivos blindados

En 2021 había en la Bolsa española 937 consejeros ejecutivos y directivos, cuatro menos que un año antes, con cláusulas de blindaje por despido que les garantizan dos anualidades (el máximo aconsejado por Bruselas y la CNMV), aunque hay algunos casos que van más allá en el calibre de los también conocidos como paracaídas dorados. Este último es el caso del presidente de Iberdrola, al que le correspondería por despido el equivalente a tres anualidades más otras dos por pacto de no competencia.

La empresa que más blindajes reconoce en su informe de gobierno corporativo es Repsol. La petrolera tiene a 225 personas con este tipo de cláusula en su contrato. También destacan los casos de Siemens Gamesa (con 89 personas), BBVA (61 personas), Dia (55) y Grifols (50).

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