El trabajo del futuro ya no espera

Retina y ServiceNow reúnen a tres expertos para hablar sobre cómo la tecnología está transformando el mundo laboral

El futuro del trabajo está ya entre nosotros. La colaboración entre el ser humano y la máquina se hace presente en diversas industrias, como en la automotriz. La inteligencia artificial, a través de los chatbots, da servicio de atención al cliente en diversos sectores. Las reuniones virtuales dejaron de ser una novedad para convertirse en algo cotidiano. Y, gracias a la fuerza de la conectividad, algunas actividades se hacen en remoto sin la presencia de los empleados en la sede de la empresa. El mundo laboral se ha transformado frente a nuestros ojos como consecuencia de la pandemia y, mientras la tecnología se sigue abriendo paso a velocidad de crucero, los retos (como la gestión del talento) se acumulan.

Ernest Calvet, Vicepresidente del área del Mediterráneo de ServiceNow.
Ernest Calvet, Vicepresidente del área del Mediterráneo de ServiceNow.Aitor Sol

“El futuro ya no es futuro. El futuro es la actualidad”, comentó Ernest Calvet, vicepresidente del área del Mediterráneo de ServiceNow. “Hemos visto que se ha acelerado con la pandemia absolutamente todo”, destacó el directivo. Hoy, el mundo empresarial comienza a ver los frutos de las inversiones en digitalización. “Las compañías tienen cada vez más claro que la inversión en tecnologías es absolutamente necesaria. Ya no es una opción”, añadió. Pero esta transformación industrial, la cuarta en la historia de la Humanidad, está siendo mucho más rápida que las anteriores, según Toni Roldán, director del Centro de Políticas Económicas de Esade. Y, quizás, es la que también está dejando más preguntas sobre el papel que jugarán los trabajadores frente a los avances digitales. “Hay un periodo de transición en el que no sabemos qué va a pasar... Hay muchas investigaciones que dicen que se van a crear nuevos empleos y que compensarán la pérdida de los que se van a destruir [por la automatización]”, aseguró.

Un mercado cambiante

La consultora de empleo Randstad destaca que uno de los principales retos a los que se enfrenta la economía es la automatización de la producción, de modo que uno de cada siete trabajadores perderá su trabajo actual a nivel global. En el caso concreto de España, el 52% de los puestos de trabajo actuales corre el riesgo de automatizarse, parcial o totalmente, en la próxima década, según el análisis de la firma. Esta situación no tendría que conllevar un aumento del desempleo. De hecho, el carácter cambiante del mercado laboral ha sido una característica permanente del progreso tecnológico. “Hace 20 años no podíamos imaginarnos que un chaval ganaría millones de dólares en YouTube”, ejemplificó Roldán. “Ahora [ser un youtuber] es un trabajo como muchísimos más”.

Lo único cierto hasta el momento es que el coronavirus ha roto barreras culturales y tecnológicas. “La gente ahora participa en reuniones, en grupos de trabajo totalmente virtuales. Una parte está en la oficina, otra parte está trabajando desde casa… esto ha cambiado totalmente el paradigma y las expectativas de nuestros empleados”, comentó Alexandra Brandao, responsable global de recursos humanos de Banco Santander. Durante un encuentro —organizado por Retina, en colaboración con ServiceNow—, los tres expertos coincidieron en que en esta nueva era digital, el desarrollo de habilidades es más importante que nunca. Eso que llamamos upskilling (enseñar a un trabajador nuevas competencias) y reskilling (reciclaje profesional, para adaptar al empleado a un nuevo puesto) ganan relevancia entre las compañías.

Toni Roldán, Director del Centro de Políticas Económicas de Esade.
Toni Roldán, Director del Centro de Políticas Económicas de Esade.Santi Burgos

No es para menos. A medida que la digitalización se incrementa, el 50% de los trabajadores a escala global deberán reciclarse y aprender nuevas habilidades desde ahora hasta el año 2025, según las estimaciones del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés). “Antes creíamos que el trabajo era para toda la vida y eso ha cambiado”, agrega Brandao. La experta de la institución financiera explicó que el mercado laboral está demandando nuevos perfiles, sobre todo aquellos denominados STEAM: personas con conocimientos en ciencias, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas. “Los perfiles que estamos atrayendo al banco son gente que entiende de banca y de tecnología”, abundó. “El talento es, quizás, la parte más importante de la empresa”, recalcó Calvet. “No solamente hay que atraerlo, sino también hay que retenerlo”. Para ello hay que evitar las tareas redundantes y facilitar el trabajo. Y la tecnología tiene mucho que ver con esto.

“En 2025, la fuerza de trabajo estará compuesta, en un 75%, por mileniales y personas de la generación Z que prácticamente han nacido en la era digital”, resaltó el directivo de ServiceNow. Estos grupos demandan empresas con una plataforma para gestionar todas las cosas relacionadas con su puesto de trabajo, desde el proceso de onboarding (sistemas de incorporación) hasta la formación, según Calvet.

Escuchar las necesidades de los trabajadores tiene que ver también con un cambio de modelo. “Tienes que saber permanentemente cuáles son las expectativas, cómo están funcionando los equipos, cómo está la productividad…”, subrayó la experta del Santander. Incluso, las compañías se involucran en temas que hasta hace unos años resultaban extraordinarios, como el cuidado de la salud. “En el Santander hemos nombrado un director global de salud y bienestar que está trabajando en equipo y hasta hace algunos años parecía que las empresas poco tenían que ver con esto”, dijo la representante del banco.

El tiempo de transformarse es ahora. La llegada de fondos europeos (con un componente dedicado a la formación profesional) dará un empujón a aquellas empresas que busquen impulsar a sus plantillas. “Cuando hay financiación gratis es posible hacer reformas y, al mismo tiempo, compensar a los perdedores de las reformas”, afirmó Roldán. Dos son los grandes retos del mercado. El primero es que la digitalización no precarice al empleado, según el experto de Esade. El segundo: que el Gobierno adapte la regulación a una nueva realidad. Los sistemas de protección social están asociados al trabajo de larga duración y esto ha cambiado. “La protección tiene que estar ligada a cada trabajador, no al puesto de trabajo”, finalizó Roldán.


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