¿Por qué el Ibex solo tiene un decimal?

Este índice, que celebra su treinta cumpleaños, ha cumplido su papel de termómetro bursátil

Patio de operaciones de la Bolsa de Madrid.
Patio de operaciones de la Bolsa de Madrid.Vega Alonso (EFE)

Este viernes 14 de enero el Ibex 35 cumple 30 años. Ha sobrevivido a los avatares de un periodo tan intenso como estas últimas tres décadas, con todos sus cambios y altibajos, en la mejor demostración de que el índice estuvo bien diseñado y ha estado bien gestionado.

El Ibex 35, al igual que su antecesor, el Fiex 35, nació para ser un indicador sintético en tiempo real del mercado bursátil español. En aquella época, primeros años noventa, se publicaban cuatro índices, uno por cada Bolsa, y solo se calculaban una vez al día, después del cierre. Con el Ibex 35 se consiguió que un único número resumiera lo que estaba pasando en el conjunto de la Bolsa y que se hiciera público en tiempo real. También se buscaba, y por eso MEFF diseñó el Fiex 35, que hubiera un índice que pudiera servir de soporte al mercado de futuros y opciones.

En aquel momento, España estaba embarcada en un proceso de modernización muy ambicioso, también en el ámbito bursátil, donde la ley del mercado de valores, con la creación de la CNMV, la Sociedad de Bolsas y el SCLV (hoy integrado en Iberclear), supuso situar a los mercados financieros españoles en el mismo nivel en que estaban los de nuestros vecinos Francia, Alemania o Italia. De hecho, los mercados de futuros alemán e italiano nacieron uno y tres años, respectivamente, después que el español MEFF.

En el año 1991, las entonces jovencísimas MEFF (que había diseñado el índice Fiex 35, rápidamente aceptado por el conjunto del mercado como indicador de referencia) y Sociedad de Bolsas (que aún no tenía un índice propio) llegamos a la conclusión de que era de interés mutuo que MEFF vendiera su índice a la Sociedad de Bolsas, para que esta, a su vez, lo convirtiera en el índice oficial del mercado continuo. Así lo hicimos, tras una negociación rápida y amistosa. Y con ello, la Sociedad de Bolsas dispuso de inmediato de un índice aceptado por el mercado y MEFF tuvo como referencia de sus productos el índice oficial de la Bolsa española. Ambas partes, y el conjunto del mercado, salían claramente favorecidas y, por eso, tras cambiar el nombre del índice al actual de Ibex 35, aquel movimiento fue un éxito rotundo.

El primer día que el índice se publicó como Ibex 35 fue el 14 de enero de 1992, día en el que también comenzó la negociación de los futuros y opciones sobre el índice. No me voy a detener en el análisis de su evolución, más allá de insistir en que, como han señalado una y otra vez distintos analistas, desde la crisis financiera el Ibex 35 dejó de crecer y se mantiene oscilando arriba y abajo alrededor de los 9.000 puntos, reflejando el estancamiento económico que padece España en estos últimos 15 años.

Cuando el índice se diseñó, tomamos como base el cierre del viernes 29 de diciembre de 1989, último día hábil de aquel año, y fijamos 3.000 como valor base del índice. Esta decisión se basó en que el índice Dow Jones, de la Bolsa de Nueva York, se encontraba entonces también en torno a los 3.000 puntos y, puesto que había que fijar una base, poner nuestro índice al mismo nivel que el americano, que era la principal referencia mundial, parecía una decisión muy razonable. Hoy, 30 años después, el Ibex 35 está cerca de los 9.000 puntos y el Dow Jones se aproxima a los 40.000, marcando con mucha nitidez la diferente evolución económica que han tenido ambos países en los años transcurridos del siglo XXI.

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De hecho, la primera vez que el Ibex 35 superó los 10.000 puntos fue el 24 de marzo de 1998, después de una subida fulgurante de casi el 40% en los tres primeros meses del año, que venía precedida de una subida del 55% el año anterior. Se acercaba el momento de creación del euro y cada vez era más evidente que España entraría en la primera oleada y con los deberes bien cumplidos. Esta expectativa aumentó el apetito inversor por los activos españoles y las cotizaciones bursátiles, con el Ibex 35 reflejándolo fielmente, se dispararon de manera vertiginosa. En las 26 sesiones entre el 15 de febrero y el 24 de marzo se marcaron nada menos que 19 máximos históricos consecutivos, en uno de los episodios más espectaculares de revalorización de la Bolsa española.

Pero esta euforia compradora, con su culminación del ataque a los 10.000 puntos del Ibex, generó un problema inesperado: los sistemas informáticos estaban diseñados para que el índice tuviera seis cifras, cuatro enteros y dos decimales. Al superar el 10.000, pasaban a ser necesarios cinco enteros, lo que obligaba a modificar los programas informáticos; eran otros tiempos y otras herramientas tecnológicas, pero lo cierto es que la amenaza de superar el 10.000 de manera casi inmediata hacía inviable modificar los sistemas (no teníamos tiempo para reprogramar y probar), con lo que teníamos un problema serio, en mitad de la alegría general por la espectacular evolución del mercado.

La solución de emergencia que adoptamos fue eliminar un decimal del Ibex 35, que pasó de cuatro enteros y dos decimales a cinco enteros y un decimal, manteniendo constante el número de dígitos en seis (lo que resolvía el problema informático) y simplemente moviendo la coma un lugar hacia la derecha. Por eso, el Ibex 35 se publica con un solo decimal y el segundo es siempre un cero: desde el 11 de marzo de 1998, ¡justo a tiempo!, se eliminó el segundo decimal para hacer hueco al 1 del 10.000.

Aunque los sistemas informáticos actuales y cualquiera de las múltiples actualizaciones acometidas desde entonces habrían permitido recuperar el segundo decimal, lo cierto es que nunca se encontró motivo para ello. Y así, el Ibex 35 continúa con un solo decimal (el segundo es siempre un cero) porque a principios de 1998 la Bolsa subió tan deprisa que no tuvimos tiempo de adaptar los sistemas y hubo que renunciar al segundo decimal para hacer hueco al 10.000. Nivel este, por cierto, que no vemos desde enero de 2018, excepto tres días en febrero de 2020, justo antes de que se declarase la pandemia.

Con todas sus limitaciones, la Bolsa es un buen indicador de la salud económica de un país. El Ibex 35, en estos sus primeros 30 años de vida, ha cumplido a la perfección su papel de ser el termómetro de la Bolsa.

José Massa es doctor en Economía y economista del Estado, fue director general de MEFF entre 1988 y 2006.

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