Crisis del coronavirus

La penitencia turística de Sevilla

La capital intenta compensar los 1.300 millones de euros que generan la Semana Santa y la Feria de Abril, suspendidas por la pandemia, reprogramando fechas

Imagen de los palcos preparados para la Semana Santa en la plaza de San Francisco de Sevilla.
Imagen de los palcos preparados para la Semana Santa en la plaza de San Francisco de Sevilla.Paco Puentes

Impulsada por una velocidad de crucero que cada mes arrollaba al anterior en cifra de visitantes y ocupación hotelera, el optimismo rodeaba las perspectivas de Sevilla de cara a su temporada alta. El coronavirus, sin embargo, ha frenado en seco esa euforia. Una cuaresma en cuarentena y la obligada suspensión de la Semana Santa y la Feria de Abril, dos de los mayores reclamos de la capital andaluza, han roto con la inercia de la industria turística, que representa el 17% de la riqueza de la ciudad, y han abocado al abismo a muchos gremios vinculados casi exclusivamente a estas dos celebraciones. El paro conocido esta semana, donde Sevilla, con casi 225.300 desempleados, encabeza la subida en España, ilustran la dimensión de la crisis.

“La pandemia nos ha golpeado en plena primavera, lo que supone un mazazo con un potente efecto multiplicador en otros sectores”, explica Antonio Muñoz, delegado del Área de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Sevilla. El consistorio cifra en 1.300 millones de euros el impacto que supone la cancelación de estas dos fiestas —400 millones la Semana Santa y 900 la Feria—, el 4,5% de su PIB, y está trabajando en un plan de choque que trate de revitalizar la marca Sevilla a partir de septiembre. Estudia trasladar la Feria a ese mes para amortiguar los efectos de su cancelación. La desestacionalización del turismo gracias a un calendario de congresos y actividades culturales es otra de las esperanzas tanto del Ayuntamiento como del sector hostelero para apuntalar los mimbres de la recuperación.

“Todas las fiestas y ferias, aunque sean de pueblo, tienen un primer impacto económico que es el de la concentración del gasto local en esas fechas; luego tenemos una segunda categoría de fiestas, las de gran proyección internacional, que incluyen tanto la Semana Santa como la Feria, que atraen al turismo nacional e internacional; pero en el caso sevillano se da un tercer impacto que hace que el perjuicio sea mayor”, explica José Ignacio Castillo, catedrático de Economía Pública de la Universidad de Sevilla. “La Semana Santa y la Feria de Abril generan una industria específica alrededor, una industria regional y estacional que trasciende de Sevilla”. Ejemplos de ello son los oficios vinculados con el arte sacro o la moda flamenca.

Antonio López es el dueño de la Antigua Cerería de El Salvador, un negocio familiar abierto en 1845 y que a finales de marzo cerró temporalmente por el coronavirus. El 80% de sus ingresos se concentran en la época de Semana Santa. “Damos servicio a unas 500 hermandades de toda España, aunque el volumen mayor está en Andalucía”, explica. Su fábrica empieza a trabajar en los cirios en octubre. Varias de las entregas previstas para este año se realizaron entre febrero y marzo, pero muchas se han quedado en el almacén. “La cera puede reutilizarse el año que viene, por eso mi problema será la próxima temporada, en la que tendré menos demanda”, prevé. En su empresa trabajan nueve personas fijas que refuerzan con otras cinco en estas fechas. “Nuestra preocupación es compartida por otros sectores del arte sacro”, explica. Algunas hermandades no han abonado los trabajos encargados a estos gremios, según denuncia la Asociación de Arte Sacro.

Tanto ese sector como el de la moda flamenca generan 500 puestos de trabajo directos e indirectos, según un estudio de la Universidad de Sevilla. “La Feria es el eje central de nuestra economía, los diseñadores hacemos las colecciones para que en el mes de abril se realicen todas las ventas posibles”, explica Jonathan Sánchez Fernández, responsable de la marca Ventura, un taller donde trabajan otras dos personas. “Pese a la suspensión, ninguna de mis clientas ha cancelado su encargo y, siendo positivos, si se celebra en septiembre, tenemos más margen para nuevos pedidos”, señala.

La Semana Santa y la Feria son un revulsivo para la hostelería. Para los hoteles esta época representa en torno al 30% de sus ingresos, según la Asociación de Hoteles de Sevilla. “Una cantidad que realizamos únicamente en dos meses”, recalca su presidente, Manuel Cornax. Cuando los establecimientos cuelgan el cartel del completo (del Miércoles Santo al Domingo de Resurrección y en la segunda parte de la Feria).

Adiós al récord

La ocupación hotelera en abril de 2019 fue del 87%, tres puntos superior a la de 2018, cifras muy por encima de la media andaluza (66%) y nacional (65%). Los apartamentos turísticos también crecieron en porcentajes similares, situándose en casi el 80%, según el Centro de datos turísticos de Sevilla. Durante la primavera pasada, Sevilla registró récord de visitantes (279.437, casi un 4% más que en 2018) y por la Feria se pasearon cuatro millones de personas. “No hemos cuantificado todavía las pérdidas, estamos concentrados en preservar el empleo. Muchos hoteles han dado vacaciones a sus trabajadores y también se han acogido a ERTE”, explica. Mantener los puestos de trabajo es el principal objetivo de los hosteleros sevillanos, pero el alquiler de los locales, el pago a proveedores y la posibilidad de que se prolongue el confinamiento amenazan la reapertura de muchos bares y restaurantes. “Algunos ya me han comunicado que no van a poder seguir, estar dos meses sin ingresos es difícil de asumir”, indica Antonio Luque, presidente de la Asociación de Hostelería de Sevilla. Para este sector ambas celebraciones suponen entre el 30% y el 40% de los ingresos y generan un 15% del empleo directo. “Mercasevilla en esos meses funciona al 100%, los medios de transporte, las empresas de bebidas…”, enumera Luque.

Para todos ellos la posibilidad celebrar la Feria de Abril después del verano supondría un alivio. El Consistorio plantea hacerlo en la segunda quincena de septiembre coincidiendo con la Feria de San Miguel, con un importante atractivo taurino, pero en el sector reclaman que se traslade más adelante para espaciar los eventos previstos después del verano, como la Bienal de Flamenco, y favorecer la recuperación.

“El parón del turismo puede poner en jaque muchos proyectos de construcción, hay muchos hoteles y apartamentos turísticos que se estaban edificando o rehabilitando y, si a eso sumamos los problemas de Airbus y del campo con pocas lluvias, tenemos la tormenta perfecta. Recuperar la Feria y promover otras actividades culturales y religiosas para otoño, si conseguimos controlar el coronavirus, se hace ahora más necesario que nunca”, opina Castillo.

El Ayuntamiento de Sevilla ha concentrado sus esfuerzos para recuperar la confianza del turismo después del verano, más allá de los paquetes de ayudas socioeconómicas que ya ha activado. El Consistorio ha reprogramado los congresos, ferias y la agenda cultural y pretende recuperar las conexiones aéreas, uno de los principales factores del boom turístico de la ciudad en el último lustro.

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