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El Mobile se sobrepone al caos global en una edición centrada en la seguridad

La feria arranca con normalidad pese a la cancelación de vuelos de Oriente Próximo y pone el foco en los debates sobre los riesgos tecnológicos

Robot de la marca Honor en la jornada inaugural del Mobile World Congress, este lunes.GIANLUCA BATTISTA

El Mobile World Congress (MWC) suele tener la capacidad, casi sin quererlo, de servir de espejo para todo lo que pasa en el mundo. La principal feria del sector, que se celebra en Barcelona desde este lunes hasta el jueves, ha arrancado con la intención de mostrar al mundo las bondades de las principales innovaciones tecnológicas en telefonía, inteligencia artificial, drones, robótica o gestión de datos. Pero igual que el primer cuchillo de nuestros antepasados prehistóricos podía servir tanto para pelar una manzana como para atacar al vecino, en la tecnología actual también conviven los usos civiles y los usos militares. Y estos últimos están más que nunca en el primer plano, sobre todo desde que el sábado Israel y Estados Unidos atacaron Irán y el conflicto estalló en Oriente Próximo. La guerra y las tensiones geopolíticas no solo estaban de fondo, aunque sin decirlo explícitamente, en los debates y en el pensamiento de muchas empresas, sino que ha tenido un impacto en la organización: un número todavía indeterminado de congresistas no han podido acudir al MWC al cancelarse los vuelos que venían o hacían escala en países del Golfo.

Este año se celebra la vigésima edición del MWC desde que recaló en Barcelona, con 2.900 empresas y con la previsón de reunir a un récord de más de 110.000 congresistas. Sin embargo, si otros años en las primeras horas de la primera jornada de la feria lo habitual era una muchedumbre de asistentes que impedía caminar tranquilamente, este lunes había cierta holgura. El presidente de Fira de Barcelona, Pau Relat, aseguró que el impacto de la cancelación de vuelos sería “pequeño” porque la mayoría de los asistentes vino durante el fin de semana o antes. A la espera de que se concrete el número de congresistas que han cancelado, otros muchos, que ya están en Barcelona, tenían otra preocupación: volver a sus países de origen.

Además, varias actividades previstas en el MWC se cancelaron a primera hora a causa del conflicto en Oriente Próximo. Por ejemplo, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha cancelado su participación en el congreso debido a que el Ejecutivo comunitario ha convocado una reunión extraordinaria. Varios otros encuentros agendados para la jornada, como por ejemplo dos reuniones en el stand de Telefónica, no se celebrarán o se harán con otros participantes diferentes a los previamente anunciados.

El congreso dio el pistoletazo de salida oficial el domingo con la cena de gala del MWC, en la que el rey Felipe VI hizo una llamada a buscar una salida diplomática al conflicto. John Hoffman, el director de la patronal de la industria de la telefonía móvil GSMA, organizadora de la feria, lleva días recordando que el MWC es un “evento unificador”, y la composición de los pabellones le da la razón: en el mismo espacio están países rivales, enemigos declarados y alianzas posibles, todo acompañado de una tecnología que se puede usar tanto para la paz como para la guerra. Ejemplo de ello es la convivencia entre empresas estadounidenses y chinas, donde destaca el gran peso que tienen las últimas, con con Huawei como el principal exhibidor en el MWC, en el que tiene un pabellón entero.

Precisamente, el debate sobre el uso de la tecnología ha sido uno de los más importantes en los últimos días, desde que la empresa de IA Anthropic intentó poner condiciones al Pentágono para que esta herramienta no tuviese un mal uso en la guerra, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió romper el contrato con la compañía. Paradójicamente, Anthropic ha sido usado para la operación militar que acabó con la vida de varios líderes iraníes, entre ellos el ayatolá Alí Jameneí.

En un stand de China Telecom dedicado a aparatos voladores y a conexiones satelitales, el personal a cargo de las explicaciones detalla los usos de estas herramientas: “Este dron por ejemplo se puede sumergir, y usarse para recolectar datos de los océanos, para investigaciones científicas, y este otro —un aeroplano de un metro de largo— se puede usar para temas de agricultura, fumigar o fertilizar”. Preguntado por si todas las aplicaciones que tienen estos aparatos están destinadas a la paz o si se pueden usar para la guerra, no duda: “Definitivamente, todo se puede usar en operaciones militares”.

Otro ejemplo de todo ello está en Indra, la empresa española de tecnología de defensa. En su stand en el MWC, el presidente de la compañía, Ángel Escribano, explicaba cómo “la tecnología avanza a un ritmo frenético y las empresas se tienen que ir adaptando”. En el MWC esta compañía expone usos civiles de sus herramientas tecnológicas —por ejemplo la aplicación de la inteligencia artificial a situaciones de emergencia o seguridad, o cómo la medición precisa de sus aparatos se usa en los coches de Formula 1— pero a la vez Indra es una empresa europea dedicada a la defensa, y Escribano ha recordado que hay mucho potencial en el Viejo Continente: “España y Europa no tienen un retraso en tecnología, lo que hay es un retraso en tomar la decisión de asumir el liderazgo. Si nos esforzamos podemos estar en la mejor posición para tener éxito, Indra es un ejemplo de ello”. Sobre la situación en Irán y sobre si empresas de defensa pueden sacar rédito de este conflicto, Escribano ha destacado: “Un conflicto bélico no beneficia nunca a nadie”.

Las guerras también han determinado quién está invitado y quién no. En esta edición del MWC no hay empresas rusas, por las sanciones internacionales que pesan sobre el país y sobre sus compañías desde la guerra de Ucrania, pero sí hay empresas israelíes, pese a las investigaciones internacionales sobre el genocidio en Gaza, y pese a que el Ayuntamiento de Barcelona rompió relaciones con el país hebreo. En la entrada del congreso, decenas de personas y varias plataformas de activistas se han manifestado contra la presencia de empresas israelíes. “La tecnología no tiene que servir para la guerra, tenemos que descolonizar la tecnología”, clamaba un portavoz, mientras los asistentes al congreso oían proclamas como “Israel asesina, la Fira patrocina”, en referencia a Fira de Barcelona, el organismo público-privado que tiene las instalaciones donde se celebra el congreso.

La inestabilidad global y los riesgos de la tecnología en materia de ciberseguridad o inteligencia artificial también han marcado los debates. Este lunes, el Rey, junto con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y otras autoridades, han asistido a la conferencia inaugural. En las ponencias, aunque no se han mencionado explícitamente los conflictos bélicos, casi todos los conferenciantes han puesto el foco en los peligros de la tecnología y en la seguridad. Por ejemplo en inteligencia artificial: “La IA necesita cantidades masivas de energía, la tecnología está avanzando, pero la confianza no”, ha explicado Christel Heydemann, consejera delegada de Orange, quien ha reclamado también ambición a los países europeos para competir por el liderazgo de estas herramientas tecnológicas. “La revolución IA es vertiginosa, es cierto, pero tenemos que transformarlo en la visión hacia un futuro deseable”, ha añadido.

Por su parte, Vivek Badrinath, el director general de GSMA, ha puesto el foco en su intervención en la necesidad de cerrar la brecha de uso de teléfonos móviles en el mundo — más de 3.000 millones de personas que no utilizan internet móvil pese a tener cobertura, según GSMA—, y ha alertado de los peligros de los fraudes por Internet y de la necesidad de mejorar en ciberseguridad. Otro de los temas más candentes en este MWC es la conectividad por satélite en el espacio. Margherita della Valle, consejera delegada de Vodafone, ha reclamado: “Tenemos que evitar que el espacio sea el salvaje oeste y que esto afecte a la Tierra”.

20 años de Mobile en Barcelona: 173.000 puestos de trabajo y 6.900 millones de euros de impacto

El Mobile World Congress (MWC) ha generado más de 173.000 puestos de trabajo en las últimas dos décadas en Barcelona, donde además se estima que ha tenido una repercusión económica acumulada superior a 6.900 millones de euros. Así lo ha anunciado este lunes el director general de MWCapital, Francesc Fajula, en la presentación de un estudio sobre el impacto del congreso en la ciudad, coincidiendo con el vigésimo aniversario de su llegada a Barcelona (entonces, 3GSM World Congress). El informe refleja también el crecimiento de la economía digital en Cataluña, cuyo peso ha pasado del 16,4 % al 25,5 % del PIB desde 2006, hasta alcanzar los 68.800 millones de euros anuales. "Estos datos demuestran que la tecnología hoy en día ya es transversal. Es el principal motor del desarrollo económico y social de nuestro país", ha asegurado Fajula.

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