El Gobierno ofrece incentivos en el impuesto de sociedades para atraer a la patronal al acuerdo del salario mínimo
Los agentes sociales analizarán la propuesta, pero los empresarios encuentran “inasumibles” los requisitos que pone el Ejecutivo


El Ministerio de Trabajo y el de Hacienda han pactado finalmente una fórmula de incentivos fiscales a las mejoras salariales dentro del impuesto de sociedades para atraer a las patronales CEOE y Cepyme al acuerdo para subir el salario mínimo interprofesional (SMI). La intención del Ejecutivo, independientemente del nivel de respaldo que tenga la subida, es elevarlo un 3,1% para 2026, hasta los 1.221 euros brutos en 14 pagas (37 euros más que el SMI actual). Esta nueva ventaja fiscal para las empresas, cuya figura tributaria exacta está pendiente de concretarse por parte de Hacienda, y que lleva aparejada varias condiciones, es la oferta final que ha hecho este lunes Trabajo a los agentes sociales, que ahora deberán consultar con sus órganos de dirección si lo aceptan o no, según han confirmado fuentes asistentes a la reunión. En cualquier caso, el porcentaje de subida es inamovible y es el que se aprobará próximamente en el Consejo de Ministros. Su aplicación sobre las nóminas se hará de forma retroactiva desde el 1 de enero pasado, han informado desde Trabajo.
A falta de concretar numerosos detalles de esta oferta de bonificación fiscal —algo que el Ejecutivo hará esta semana porque Trabajo y Hacienda la siguen perfilando—, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, ha explicado que se baraja una deducción en el impuesto de sociedades o equivalente (es decir, también para aquellos que tributen por la fórmula de estimación directa, por ejemplo) para las empresas que “tengan una mayor afectación del salario mínimo”. Esto es, para aquellas que sean intensivas en mano de obra y tengan un importante número de empleados cobrando el suelo salarial. No obstante, fuentes de Trabajo insistían a última hora de este lunes que no se ha aterrizado aún ni el tipo de ventaja fiscal que se ofertará ni el volumen de trabajadores con salarios bajos que permitirá acogerse a esta ventaja tributaria.
Esta posible rebaja propuesta solo se aplicará para mitigar la subida de esta renta salarial en 2026 y, de momento no se prevé para más adelante. Además de determinar qué empresas podrán acogerse a este incentivo en función del peso de los trabajadores que cobren el SMI, habrá otras dos condiciones para acceder a la rebaja impositiva. La primera será el mantenimiento de las plantillas. Y, en segundo lugar, las compañías deberán reducir en próximos ejercicios el porcentaje de personas que cobran el salario mínimo en su compañía. Para ello, tendrán que comprometerse a que en años posteriores elevarán los salarios más bajos hasta situar a los trabajadores que reciben el suelo salarial, al menos, en las bandas retributivas fijadas por los convenios colectivos que se sitúan por encima del SMI.
En este sentido fuentes de Trabajo insistían este lunes en que no se trata de hacer un regalo fiscal a todas las empresas que pagan el salario mínimo, sino a aquellas que acrediten que su masa salarial se ha elevado y que queda en su mayor parte por encima del SMI.
En referencia a este último requisito, Pérez Rey ha reconocido que “es una medida muy sofisticada” porque consistirá en que la compensación de la subida del SMI de este año en algunos sectores productivos (a través de la nueva deducción fiscal) quede supeditada a que en ejercicios posteriores estas empresas disminuyan su exposición al salario mínimo".
La propuesta de bonificar fiscalmente las mejoras salariales no convence a los empresarios, al menos de momento. La negociadora patronal, Rosa Santos, ha criticado que la oferta haya sido solo verbal “y sin ningún tipo de concreción”, lo que impide valorarla. Santos ha criticado los requisitos para beneficiarse de la ayuda y los ha considerado directamente “inasumibles” por las empresas. Aun así, las patronales CEOE y Cepyme han dicho que evaluarán la propuesta tan pronto como reciban los detalles aún pendientes de concretar por parte del Gobierno.
Los sindicatos, por su parte, también esperan una mayor concreción de la propuesta y encuentran varias “lagunas” que deberán aclararse. Desde UGT, Patricia Ruiz ha indicado que el sindicato “no esta en contra de la propuesta” de inicio, pero, al igual que el resto de agentes sociales, espera a conocer el detalle del impacto de la medida en empresas y trabajadores. Lo que sí dice tener claro la sindicalista es que esta nueva iniciativa “no puede ser otra excusa para que la patronal dilate el acuerdo sobre la aplicación del salario mínimo”.
Por su parte, el secretario de acción sindical de CC OO, Javier Pacheco, ha hecho hincapié en que la oferta de rebaja fiscal “será solo para las empresas en las que la masa salarial se vea muy impactada por perceptores del SMI, por lo que será muy importante ver cómo se perimetra dicha afectación”. O, lo que es lo mismo, qué porcentaje de trabajadores cobrando esta renta dentro de una plantilla dará derecho al cobro de este incentivo fiscal.
Más allá de esto, tanto Pacheco como Ruiz han dejado entrever que la vía de la rebaja tributaria para compensar a las empresas por la subida del salario mínimo no es algo que demanden los sindicatos, por lo que, de no ser aceptado por la patronal, lo más probable es que no salga adelante. “Solo si la iniciativa sirve para atraer a las empresas, lo estudiaremos porque tendría un valor político”, ha dicho Pacheco.
En este escenario, Pérez Rey ha confirmado que el Gobierno enviará en próximos días los detalles de la medida y el jueves por la tarde volverán a reunirse todas las partes para determinar si hay acuerdo tripartito o no. Desde Trabajo precisaron también que la decisión de presentar ayer este incentivo fiscal cuando aún no estaba concretado por Hacienda tuvo como objetivo explorar la reacción de empresarios y sindicatos y pedirles sus aportaciones.
La oferta de bonificaciones fiscales hecha este lunes llega después de otra enconada negociación entre Trabajo y Hacienda para determinar si el salario mínimo debía empezar a tributar o no este año. Finalmente, ambos departamentos acordaron mantener este suelo salarial sin tributar en la práctica. Para ello, Hacienda prevé actualizar la deducción que ya aplicó el pasado año de forma que ninguno de los beneficiarios que por sus circunstancias personales superen el mínimo exento tenga que tributar.
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