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La falta de aceite de oliva anticipa una tendencia alcista de los precios

Los buenos datos de comercialización provocan un inédito ‘stock’ cero para el final de campaña: “Hasta septiembre no se relajarán los precios”

aceite de oliva
Una mujer compra una botella de aceite de oliva en un supermercado.Getty Images
Ginés Donaire

Los precios en origen del aceite de oliva son un 110% superiores a los que tenían hace dos años. A pesar de las lluvias de los últimos meses y la previsión de recuperación de la producción, lo cierto es que la falta de existencias para acabar la actual campaña ya está anticipando que la tendencia alcista en los próximos meses. “Nos enfrentamos a una situación inédita en lo que va de siglo, como es un ‘stock’ cero. Esta situación abre un escenario de posibles subidas del precio del aceite de oliva hasta la llegada de la nueva cosecha de aceite en el mes de octubre o noviembre”, ha señalado el responsable de la sectorial del Aceite de Oliva de Coag, Juan Luis Ávila.

Los últimos datos de la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA) han revelado que el mes de abril se cerró con unas salidas de 96.000 toneladas de aceite de oliva, incluyendo importaciones. A su juicio, al ritmo actual de salidas, nos enfrentamos al año con las existencias más bajas de oro líquido en el enlace de campaña. Lejos quedan ya los pronósticos del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, augurando una caía de las cotizaciones con la llegada de las lluvias, que han estado por encima de la media en las zonas más productoras. La realidad es que desde el inicio de esta campaña el descenso de los precios apenas ha sido del 7,2% como media.

Así las cosas, y con la previsión de una cosecha media para la próxima campaña 2024-205, habrá que seguir esperando para volver a una senda de mayor estabilidad. “Al menos hasta septiembre no relajarán los precios”, ha admitido, Ignacio Silva, consejero delegado de Deoleo, la mayor compañía de aceite de oliva con marcas como Carbonell o Bertolli.

Desde el Ministerio de Agricultura se ve con preocupación este “tobogán de producción y de precios” de las dos últimas campañas por su incidencia en el consumo y también como elemento inflacionista de la cesta de la compra. Por eso, el ministro Planas ha hecho un llamamiento a todos los eslabones de la cadena alimentaria para “actuar con responsabilidad” en la formación de los precios del aceite. “Estoy convencido de que vamos a hacer todos un gran trabajo, empezando por nuestros olivareros, continuando por la industria y la distribución y siguiendo por las autoridades públicas haciendo el seguimiento correspondiente”, indicó Planas en una visita a Jaén la semana pasada.

A pesar de que las dos últimas campañas han sido excepcionales por la baja producción derivada de un escenario de sequía (de 666.000 toneladas en la 2022-23 y de 853.000 en la actual) el aceite de oliva está mostrando su resistencia y también la fidelidad de los consumidores. “La cifra de comercialización del último mes demuestra la fortaleza del aceite de oliva y la fidelidad de los consumidores”, ha indicado Cristóbal Cano, responsable del Aceite de Oliva de la UPA. Y es que, aunque la escalada de precios ha afectado al consumo, finalmente lo ha hecho de una forma más ligera de lo se temía en un principio.

Desde Asaja, donde al inicio de campaña temían por el desabastecimiento del mercado por la exigua cosecha, son ahora menos pesimistas. El gerente y portavoz de Asaja en Jaén, Luis Carlos Valero, pronostica que si se mantiene el ritmo de salidas en los próximos meses, “el enlace para la próxima campaña estará entre las 170.000 y las 200.000 toneladas”, y considera que el ritmo actual de comercialización de aceite de oliva “se está adecuando al mercado”.

La situación de volatilidad de los precios del aceite también preocupa al Consejo Oleícola Internacional (COI), aunque su director ejecutivo, el español Jaime Lillo, ha querido destacar el aumento del consumo que se está produciendo en países no tradicionales como Estados Unidos, Japón o Australia.

En una conferencia pronunciada en Jaén, Lillo reclamó una reflexión sobre si es caro o no el precio actual del aceite de oliva virgen extra (aove), el de mayor calidad, teniendo en cuenta sus propiedades saludables. “Con un consumo medio de 10 kilos de aceite por habitante y año no es elevado el precio que se paga por el aceite”, indicó. El precio del aove llegó a superar los 11 euros por kilo al inicio de campaña. Con todo, Lillo ha recalcado que el principal desafío que afronta el sector oleícola es hacer frente a la sequía y al cambio climático. “Estamos fallando en dar respuesta al desafío del cambio climático”, dijo.

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