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Miles de agricultores se manifiestan en Madrid en la cuarta semana de protestas

El ministro defiende esta mañana ante sus homólogos comunitarios en Bruselas la simplificación de la PAC y la imposición de las cláusulas espejo para que los países de fuera de la UE cumplan las mismas exigencias fitosanitarias

Manifestación de los agricultores, ganaderos y pescadores este lunes en Madrid.Foto: JUAN BARBOSA
Luis Enrique Velasco

Las agrupaciones mayoritarias del campo (Asaja, COAG y UPA) han vuelto a unir fuerzas para protestar en Madrid. En esta ocasión, en una manifestación que ha partido desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Ganadería y en la que se contabilizaban al menos 5.000 personas, según la Delegación del Gobierno en Madrid. Aunque las organizaciones agrarias han defendido que eran al menos 20.000. El Paseo del Prado, por donde ha transcurrido inicialmente la marcha, se ha pintado por completo con las banderas verdes de Asaja, las naranjas de la UPA y las amarillas de COAG, que ondeaban junto a muchas otras de las distintas comunidades autónomas desde donde han llegado los marchantes. Una fila de al menos 100 tractores también ha acompañado a la riada de agricultores.

La caravana tenía como destino la sede madrileña de la Comisión Europea, en el número 46 del Paseo de la Castellana, en el norte de la capital. El objetivo no era aleatorio. Mientras los agricultores atravesaban de polo a polo la capital, el ministro de Agricultura, Luis Planas, debatía con sus homólogos europeos en Bruselas la simplificación de la Política Agraria Común, también conocida como PAC, y la imposición de cláusulas espejo para que los productos que lleguen a la región cumplan los requisitos fitosanitarios requeridos por Bruselas. Estas son, entre otras, las exigencias que han reclamado los agricultores durante las tres semanas de protestas.

Montse Cortiñas, vicepresidenta de la UPA, ha sido tajante: “El ministro Planas no puede volver a Madrid sin una serie de medidas concretas. Los agricultores necesitan certezas”, ha compartido en medio del bullicio de la protesta. La marcha ha transcurrido entre el sonido de bombos, pitos y becerros, así como el grito recurrente de consignas en defensa del campo. “Por un medio rural vivo”, se podía leer en las pancartas que algunos agricultores y ganaderos sostenían. Según la Delegación de Gobierno, la caminata se ha desarrollado sin incidentes y en las condiciones recogidas en la resolución en cuanto a itinerario y volumen de tractores.

Esta convocatoria ha reunido a manifestantes de todos los rincones del país. Joana Mascaró, por ejemplo, ha volado desde Mallorca para unirse este lunes a la protesta. Esta ganadera de 42 años narra que los problemas del campo se agravan en las Islas Baleares, donde el coste de producción es más elevado, lo que resta competitividad a los productos lácteos que esta ganadera produce. Mascaró levanta la voz en contra de la burocracia, los controles excesivos en las granjas y el cuaderno digital, aunque paradójicamente nunca ha usado esta herramienta.

Otros, como Ricardo Argoy (51 años), no han tenido que tomar un avión. Este ganadero ha llegado esta mañana con un grupo de colegas, también granjeros, desde la localidad de Bergasa (La Rioja) en un viaje de cinco horas en auto para unirse a la caravana. Argoy, de mirada profunda y discurso rápido, se detiene frente al Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 para manifestarse frente a un cerco policial. “Se nos critica porque llegamos con tractores de 100.000 euros, lo que no saben es que muchos piden préstamos para poder comprarlos. Es prácticamente como tener una hipoteca a 30 años. Solo que nosotros no sabemos cómo vamos a pagarla si esto sigue así”, explica antes de seguir con el resto de la marcha.

Ricardo Argoy, agricultor de La Rioja, que se ha unido a la marcha del sector primario este lunes en Madrid.
Ricardo Argoy, agricultor de La Rioja, que se ha unido a la marcha del sector primario este lunes en Madrid.Luis Enrique Velasco

Esta, en cambio, es la segunda protesta de Alberto Gil (29 años) en la capital. Ha llegado con una chaqueta donde se puede leer “Grupo de jóvenes agricultores”. En su pueblo natal, Aldeanueva de la Vera (Cáceres), donde trabaja una explotación de 20 hectáreas de pimientos, ha formado un colectivo de menores a 30 años que se dedican al trabajo en el campo; una sociedad extraña cuando la media de edad en este sector supera los 61, según el censo agrario del INE.

Gil carga contra la burocracia europea. Dice que está en contra del cuaderno digital, que, incluso siendo joven, prefiere no usarlo. “La informática, la justa y la necesaria”, le replica su amigo, Alejandro Torullo (20 años), quien lo acompaña. Torullo pertenece a la cuarta generación de agricultores en su familia. Comparte, orgulloso, que aprendió a manejar el tractor antes de tomar la comunión. “Nosotros aún podemos cambiar de profesión, pero mi padre y la mayoría de los que están aquí no pueden y por eso protestamos”, clama este joven.

Desde la derecha, Alberto Gil y Alejandro Torullo junto a dos de sus amigos en la manifestación del sector primario en Madrid.
Desde la derecha, Alberto Gil y Alejandro Torullo junto a dos de sus amigos en la manifestación del sector primario en Madrid.Luis Enrique Velasco

Por otro lado, Jorge Pelayo y su amigo Juan Plata han volado desde las Islas Canarias para unirse a la marcha. Ambos agricultores, que sobrepasan los 60 años de edad, comentan que entre la erupción del volcán en Las Palmas, en septiembre de 2021, y la sequía, el sector del plátano canario está arruinado. “Necesitamos con urgencia la aplicación de las cláusulas espejo”, explica Pelayo, quien porta un chaleco, una gorra y una bandera naranja de la UPA. “Desde Sudamérica llegan bananas cuyo precio es la mitad del plátano canario. Es imposible competir así”, argumenta este agricultor, quien lamenta que el volcán arrasó con al menos 300 hectáreas de terreno para el cultivo de esta fruta.

Desde la izquierda, Juan Plata  y Jorge Pelayo, agricultores de las Islas Canarias.
Desde la izquierda, Juan Plata y Jorge Pelayo, agricultores de las Islas Canarias.Luis Enrique Velasco

Cerca de las 14.00 de la tarde —la hora hasta la cual se extendía el permiso de la Delegación de Gobierno— la marcha ha llegado a su objetivo: la sede madrileña de la Comisión Europea. En las afueras, con micrófono en mano, han hablado los líderes de las asociaciones agrarias. “Hay que concretar, concretar y concretar”, ha repetido Pedro Barato, presidente de Asaja, con respecto a las propuestas anunciadas por Planas, que para Barato siguen siendo promesas en papel. Lorenzo Ramos, presidente de UPA, también se ha subido a la tarima: “¿Cómo puede ser posible que la PAC esté echando al sector para atrás?“, se ha preguntado el líder frente al extenso mar de manifestantes. “Estamos atentos a sentarnos con Planas para ver qué ha conseguido en Bruselas“, ha aclarado entre vítores. Después, ha despedido a la multitud y ha agradecido a los pescadores que, como prometieron, llegaron a secundar la marcha.

Tractorada en Pamplona

Alrededor de cuarenta tractores están aparcados en la mediana de una de las principales calles del centro de Pamplona y en la rotonda de Merindades, frente a Delegación de Gobierno. Esto ha provocado prolongados cortes del tráfico. Han venido para quedarse durante la jornada y, de hecho, están comiendo en una de las aceras. Han preparado unas mesas con toldo incluido para hacer frente a la lluvia, protagonista de la jornada en Navarra, informa Amaia Otazu.

“La Comisión Europea tiene que dar un paso adelante”

No todas las soluciones pasan por el control del Ejecutivo en Bruselas, que se encuentra reunido este lunes para responder a las demandas del campo que lleva semanas protestando en toda Europa. Minutos antes de la reunión, el ministro Planas aseguró que comenzará su intervención reclamando “la necesidad de un nuevo gran pacto europeo por nuestros agricultores” que sea el “mejor instrumento” para que “entiendan, comprendan y apoyen el proceso de transformación que estamos llevando a cabo”, ya que “en muchas ocasiones lo viven como si fuera un padecimiento”.

“No podemos quedarnos cortos”, también ha defendido Planas. “Creo que la Comisión Europea tiene que dar un paso adelante no solo en relación con las propuestas que han planteado, sino la respuesta al tema que tenemos ante nosotros, porque efectivamente ante un gran desafío europeo hace falta una gran respuesta europea”, ha indicado el ministro a las puertas del esperado Consejo Europeo.


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