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La mitad de las importaciones españolas de alimentos ya proceden de fuera de la UE

Brasil, China y Marruecos son los principales países de origen, tras dispararse las compras en los últimos cuatro años

Manifestación de agricultores este jueves en Palencia.
Manifestación de agricultores este jueves en Palencia.Almudena Álvarez (EFE)

Habas de soja, maíz, café, frutos secos, aceite de girasol, moluscos, kiwis, frutas y hortalizas… Son los principales alimentos que España compra de países de fuera de la UE. Brasil, China, Marruecos, Estados Unidos y Ucrania son los cinco mayores vendedores. Las importaciones desde terceros países se han disparado en los últimos años, según los datos del Ministerio de Agricultura, y han ido ganando peso sobre los socios de la UE: en 2013, los Veintisiete aún eran el origen del 51% de las compras agroalimentarias españolas, mientras que en 2022 suponían el 49%, alcanzado 27.673 millones de euros.

Incrementar los controles sobre las importaciones de terceros países es una de las principales peticiones del sector agrario español y uno de los grandes motivos de las protestas que están organizando. El Gobierno propone como una de las soluciones impulsar las llamadas cláusulas espejo en los acuerdos bilaterales de la UE con terceros países, para que se exija a todos los ganaderos y agricultores las mismas condiciones y requisitos. También Francia apuesta por esta medida, hasta el punto de que es una de las razones por la que ha rechazado la firma del pacto con los países de Mercosur. Pero para introducir estas cláusulas se necesita unanimidad en la UE y hay países, sobre todo no productores, que se resisten.

¿De dónde vienen esas importaciones de terceros países? Brasil es el principal mercado de origen. Las compras a ese país pasado de 1.700 a 3.973 millones de euros entre 2018 y 2022, un 133% más, según los últimos datos de Agricultura, que aún no ha publicado los correspondientes a 2023. Habas y tortas de soja, maíz, café y azúcar son los principales productos. En segundo lugar está China, con 2.130 millones de euros, un 103% más que en 2018, con grasas y aceites, pimienta y moluscos como los alimentos más vendidos a España. Marruecos sigue en el tercer puesto, con 2.108 millones, un 37% más entre esos cuatro años. Moluscos, frutos rojos, kiwis, caquis, legumbres, hortalizas (espárragos, berenjenas, pimientos…) y tomates son los alimentos más importados. En cuarto lugar aparece EE UU, que exporta a España sobre todo frutos secos, soja y maíz: en total 2.033 millones, un 9% más. Y Ucrania ocupa el quinto puesto, con 1.891 millones, un 88%, sobre todo por la venta de maíz, aceite de girasol y trigo gracias a que Bruselas eliminó todos los aranceles a la importación desde el país tras la invasión rusa, en febrero de 2022. Una circunstancia que disparó las ventas de ese país a la UE.

Los agricultores afirman que la entrada progresiva de cada vez más producción desde países que no están sometidos a las mismas condiciones fitosanitarias, elaborados con menos costes laborales y fiscales, supone una competencia desleal. Rechazan acuerdos como el de Mercosur y critican otros ya vigentes, como el Acuerdo Euromediterráneo de Asociación UE-Marruecos, que creó una zona de libre comercio entre ambos en el 2000. Se trata de un acuerdo por el que se reducen o eliminan los aranceles en casi todos los productos. La Federación de Productores de Frutas y Hortalizas (Fepex) calcula que las importaciones de frutas y verduras desde el país norteafricano han pasado de 130.700 a 496.000 toneladas entre 2012 y 2022, sobre todo tomates, judías verdes, aguacates…

“Nosotros pedimos que se apliquen los mismos criterios fitosanitarios desde el ciclo de producción, que se refuerce el control sobre el cobro efectivo de los aranceles en vigor y poco a poco se exijan condiciones laborales mínimas, como prohibir el trabajo infantil”, explica Andrés Góngora, responsable del sector de frutas y hortalizas de la asociación agraria COAG. El agricultor explica que su sector se está viendo muy afectado por la producción en Marruecos, Sudáfrica, Egipto y Turquía. “Tomates, calabacín, berenjenas, limones… se están viendo afectadas”, expone Góngora, que es productor de tomates en Almería.

Según Fepex, en la última década España ha pasado de exportar un millón de toneladas de tomates a 630.000, un 37% menos. El coste de producción de un tomate supone el 70% del precio, “porque es muy intensivo en mano de obra”. “Hay una saturación del mercado”, afirma Góngora. “No son pequeños agricultores marroquíes los que nos hacen la competencia, sino fondos de inversión y grandes productores que buscan rentabilidades en esos terceros países en los que producir es más barato”.

Más exportaciones, aunque la brecha se acorta

Las importaciones procedentes de terceros países no son las únicas que han crecido. El total de productos que llegan a España, incluidos las que tienen como origen la UE, han crecido un 88% en la última década (2013-2022), hasta los 54.150 millones. Mientras, las exportaciones totales se han incrementado un 81%, hasta una cifra récord de 68.018 millones. El principal socio comercial de España sigue siendo la UE, que recibe el 68% de las ventas agroalimentarias españolas. La mayor parte de la producción agrícola española se exporta, sobre todo al Reino Unido, Francia y Alemania.

Hasta finales de los noventa, el nivel de exportaciones de España era inferior al de las importaciones. Ahora, la balanza comercial arroja un saldo positivo de 14.900 millones. “Somos una potencia alimentaria, exportadora, y no tenemos que perder esa visión de liderazgo”, ha dicho este jueves José Miguel Herrero, director general de Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, en una jornada organizada por Asedas, asociación que agrupa a supermercados como Mercadona, Dia o Ahorramás. “En este momento en el que los agricultores están en la calle, la mejor forma de ayudarlos es comprar productos españoles, que van a dar riqueza a la cadena alimentaria”. España es el cuarto exportador de productos agroalimentarios de la UE.

En la misma jornada, Tomás Rojas, director financiero y de relaciones institucionales de Cooperativas Agroalimentarias, ha advertido de un elemento que, a su juicio, amenaza aún más que las importaciones el futuro del campo: “El gran reto es el relevo generacional, porque sin trabajadores el campo vamos a depender cada vez más del exterior”.

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Sobre la firma

Cristina Galindo
Es periodista de la sección de Economía. Ha trabajado anteriormente en Internacional y los suplementos Domingo e Ideas.

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