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Vuelos más caros este verano: las aerolíneas priorizan la rentabilidad frente a la capacidad

Las vacaciones volverán a verse afectadas por los conflictos de pilotos y controladores aéreos aunque sin el caos del año pasado

Viajeros de Iberia en aeropuerto Madrid Barajas, el pasado 21 de junio de 2023.
Viajeros de Iberia en aeropuerto Madrid Barajas, el pasado 21 de junio de 2023.Alejandro Martínez Vélez

Las aerolíneas remontan el vuelo. Esta metáfora manida refleja a la perfección la situación actual del sector aéreo. Tras sufrir un trienio negro a consecuencia de los efectos de la pandemia del coronavirus, las compañías dejarán atrás definitivamente las pérdidas en 2023 y se espera que ganen este año 9.800 millones de dólares (9.170 millones de euros), más del doble de la previsión de 4.700 millones de ganancias realizada a finales de 2022, según el último informe de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA). Sale así de un ciclón de números rojos con pérdidas récord acumuladas de más de 180.000 millones de dólares desde 2020. El secreto de esa recuperación está casi más en el alza de precios que en la vuelta a la situación de normalidad. “La demanda reprimida por la pandemia y las limitaciones de capacidad hace que a los consumidores no les importe aceptar precios más elevados con tal de volar”, concluye un informe de los analistas de Bloomberg Intelligence.

Las grandes aerolíneas europeas (IAG, Lufthansa, Air France-KLM y Ryanair), que salieron de pérdidas en el conjunto de 2022, prevén beneficios sólidos cuando acabe el presente ejercicio, aunque las plazas ofertadas sean aún todavía menores que en 2019. Las compañías han priorizado la rentabilidad a la capacidad porque necesitan urgentemente liquidez para recuperarse de la sequía de ingresos de la pandemia. Muchas de ellas —prácticamente todas con la excepción de Ryanair— deben devolver además los rescates estatales millonarios o los créditos blandos que recibieron entre 2020 y 2021 para sobrevivir.

Tras la catástrofe que supuso la pandemia, la remontada era previsible pero los analistas observan ciertas peculiaridades que la hacen única respecto a otras crisis de la aviación. En primer lugar, se trata de una mejora generalizada pero incierta. Los efectos imprevisibles de la guerra de Ucrania, la evolución del precio del combustible, el coste de las crecientes exigencias medioambientales (sobre todo en la Unión Europea), o el peso de una deuda en un escenario de altos tipos de interés no aclara el horizonte. El consejero delegado de IAG, Luis Gallego, ya avisaba en la presentación de resultados del primer trimestre de la “limitada visibilidad” de las reservas para la segunda parte del año.

Esos nubarrones han provocado que las aerolíneas no lancen las campanas al vuelo y apuesten por la cautela. Y, en lugar de estimular la demanda de pasajeros ofertando más capacidad, prefieren rentabilizar los asientos. Es decir, ganar más con cada plaza subiendo los precios.

El consejero delegado de Lufthansa, Carsten Spohr, ha admitido que este año batirán récord de ingresos por pasajero (medida en ingresos por asiento-kilómetro disponible, RASK, por sus siglas en inglés). Y eso a pesar de que la capacidad estará en torno a un 85% de la de 2019. El holding alemán, que engloba a Lufthansa German Airlines, Swiss, Austrian Airlines y Brussels Airlines), incrementó sus ingresos un 40% en el primer trimestre de este año. IAG y Air France-KLM, los otros dos grandes grupos aéreos, también han adoptado esa política de primar la rentabilidad a la capacidad, y eso se traduce en subida de tarifas.

En el caso de International Airlines Group (IAG), el grupo al que pertenecen las aerolíneas British Airways, Iberia, Vueling o Aer Lingus, sus ingresos unitarios de pasaje, medido con los ingresos del billete entre los asientos por kilómetro ofertado (AKO), han crecido un 30% en el primer trimestre y un 14,8% superiores a los registrados en el primer trimestre de 2019. Iberia ha mejorado todos sus registros en el primer trimestre y todo apunta a que batirá sus récords históricos a final de año.

Más directo ha sido el consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, que no ha dudado en señalar que “los días de 9,99 euros (el famoso eslogan que hacía referencia a las tarifas ultra low cost de la aerolínea) han pasado y tardarán en volver” . El máximo responsable de la primera aerolínea en España por número de pasajeros pronostica que las tarifas subirán entre el 5% y el 10% a lo largo de 2023.

El aumento generalizado de los billetes aéreos empieza a preocupar al sector turístico. El vicepresidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), Tom Smulders, advertía de un cierto frenazo en las reservas para las islas por el alza de tarifas. “No puede ser que un vuelo entre Holanda y Canarias o desde la península a las islas llegue a costar hasta 650 euros porque con estos precios el turista se marcha a otro destino. Por lo que le cuesta venir a las islas, se va a ir este verano a Grecia y Turquía”.

Las políticas medioambientales en la Unión Europa, que aplica el sistema de comercio de derechos de emisiones a la aviación no ayudan. Las tasas por la cantidad de carbono emitida se ha cuadriplicado en los últimos cuatro años y en 2024 se espera que se vuelva a duplicar. Así, para 2027 supondrá 5.000 millones de euros más para las compañías, que se trasladará al precio del billete. La ley establece que si los trayectos son internacionales fuera de la UE las compañías están exentas del pago, lo que penaliza especialmente a las aerolíneas europeas.

A vueltas con las huelgas

Además de los precios, a los turistas y ciudadanos que desean disfrutar de vacaciones les preocupan las huelgas. El pasado verano se vivieron jornadas de caos, debido a las huelgas encadenadas de controladores aéreos, personal de aeropuertos y tripulaciones de las aerolíneas. El periodo estival que comenzó la pasada semana se presenta también revuelto, aunque se han despejado algunos de los conflictos de hace un año, como las huelgas de Tripulantes de Cabina de Pasajeros (TCP) de Ryanair e EasyJet, tras la firma de los convenios. Iberia también ha sellado la paz social con todos sus colectivos, tanto de tierra como de vuelo.

Una paz laboral de la que no goza Air Europa. Sus pilotos iniciaron el pasado 14 de junio nuevas jornadas de huelga hasta el próximo 2 de julio en todas las bases y centros de trabajo en España, convocados por el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) ante la negativa de la empresa a aceptar sus demandas salariales. Se trata de la tercera tanda de paros que protagoniza este colectivo en los últimos meses, con alrededor de 15 vuelos cancelados cada día. Los comandantes amenazan con extender los paros a todo el verano. La buena noticia es la reciente desconvocatoria de la huelga indefinida que mantenían desde el pasado día 6 los pilotos de Iberia Regional Air Nostrum.

La situación de los aeropuertos internacionales también ha mejorado sustancialmente respecto al verano pasado. Aunque persisten los problemas de falta de personal en algunos de los aeródromos más importantes de Europa como Fráncfort, Múnich, Ámsterdam, París o Bruselas, el aeropuerto londinense de Heathrow, que provocó un verdadero caos en 2022, volverá a la normalidad. Los 2.000 empleados de seguridad han cancelado los más de 30 días de huelgas que preveían convocar este verano tras llegar a un acuerdo con la empresa para recibir un incremento salarial de entre el 15,5 % y el 17,5 %, según anunció el pasado viernes el sindicato Unite.

Los mayores problemas vendrán, una vez más, del eterno conflicto de los controladores aéreos franceses, cuyos paros (60 jornadas en lo que va de año) afectan a todos los vuelos que sobrevuelan Francia, como ha denunciado Ryanair que ha tenido que suspender 1.200 vuelos por esta causa. Los controladores italianos también serán protagonistas de la jornada de huelga convocada por el sindicato Enav el sábado, 15 de julio.

En España, siguen en huelga los controladores aéreos de las empresas Saerco y Skyway que operan en 12 torres de control parcialmente privatizadas (Sabadell, Madrid-Cuatro Vientos; A Coruña, Alicante, Ibiza, Jerez, Sevilla, Valencia, Vigo, La Palma, Lanzarote y Fuerteventura). No obstante, los servicios mínimos y la limitación de sus tareas (aun compartidas con la pública Enaire) han motivado que hasta ahora no se hayan cancelado vuelos, limitándose el efecto a algunos retrasos.

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Sobre la firma

Ramón Muñoz
Es periodista de la sección de Economía, especializado en Telecomunicaciones y Transporte. Ha desarrollado su carrera en varios medios como Europa Press, El Mundo y ahora EL PAÍS. Es también autor del libro 'España, destino Tercer Mundo'.

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