La inflación en Alemania se modera por primera vez desde julio y regresa al 10%

Los analistas creen que los precios pueden haber tocado techo y advierten de la caída de los salarios reales

Tubería de gas natural en Schleswig-Holstein, Alemania.
Tubería de gas natural en Schleswig-Holstein, Alemania.DPA vía Europa Press (DPA vía Europa Press)

Los datos macroeconómicos de Alemania han vuelto a dar signos esperanzadores este martes. El crecimiento de los precios al consumidor de noviembre mostraron una desaceleración por primera vez desde el mes de julio. La inflación interanual, del 10%, ha sorprendido al quedar por debajo de las previsiones que la situaban en el 10,4%, la misma cifra que registró en octubre. Se trata de un dato preliminar que se tiene que confirmar el 13 de diciembre, pero muchos analistas creen que las presiones inflacionistas empiezan a remitir y que el IPC alemán podría haber llegado a su pico.

Los precios industriales, que recogen el coste de los productos a salida de fábrica, dieron una primera sorpresa positiva al caer en octubre por primera vez en dos años y medio. Pese a situarse un 34,5% por encima de los de hace un año, los expertos ven una primera señal de desaceleración de la inflación. El crecimiento del 0,4% del Producto Interior Bruto (PIB) alemán en el tercer trimestre alentó también la esperanza de que la anunciada recesión sea menos profunda de lo pronosticado. De que se va a producir no duda nadie: las previsiones indican que al menos este trimestre y el primero de 2023 el crecimiento se contraerá.

El incremento de los precios de noviembre se debe fundamentalmente al sector de la energía, con una subida interanual del 38,4%, y de los alimentos, que han escalado un 21%, según los datos del IPC que ha comunicado este martes la oficina federal de estadística alemana, Destatis. Las cifras están basadas en estimaciones de algunos Estados federales, que ya desde primera hora de la mañana fueron comunicando datos en los que se apreciaba que la presión inflacionista remite ligeramente.

La oficina estadística recuerda que, desde el comienzo de la guerra en Ucrania, los precios de energía y alimento son los que más han aumentado y, por tanto, despliegan una “influencia considerable” en la tasa de inflación. Mientras la factura de la cesta de la compra sigue subiendo a un ritmo superior a la media, en combustibles, electricidad y calefacción “se observa una ligera relajación”, apunta la oficina estadística. El IPC alemán lleva por encima del 7% ya nueve meses y registra un doble dígito desde septiembre pasado.

La inflación también se ha moderado en el conjunto de la zona euro, que registra un 10%. En este índice, armonizado con los demás miembros de la eurozona (y que se calcula con la metodología común de la oficina estadística europea, Eurostat), Alemania está por encima de la media europea con el 11,3%.

Los salarios se quedan atrás

A la vez, los salarios se están quedando atrás. Es decir, los alemanes están perdiendo poder adquisitivo a marchas forzadas. Otro informe de Destatis confirma que los salarios reales disminuyeron un 5,7% en el tercer trimestre en comparación con el mismo periodo del año pasado. Mientras los ingresos nominales aumentaron un 2,3%, la inflación creció en el mismo periodo un 8,4% y se comió con creces la subida de los salarios. La oficina destaca que es el cuarto trimestre consecutivo en el que los empleados alemanes tienen que lidiar con una pérdida de salario real. En relación al mismo trimestre del año anterior, las bajadas han sido del 1,4% en el último de 2021, y del 1,8% y del 4,4% este año.

En su último informe, de la semana pasada, Deutsche Bank apuntaba: “Hay menor riesgo de escasez de gas, pero se va a notar el choque de los ingresos reales”. Sus analistas concluían que el llenado de los depósitos al 100% y el apoyo fiscal a los hogares, mayor de lo previsto, sugieren que la recesión “no será tan profunda como se esperaba hace unas semanas”, aunque las familias se iban a enfrentar a una drástica caída de su renta.

Subidas de salarios del 8,5%

El Gobierno alemán ha estado negociando con los sindicatos y la patronal para tratar de aliviar el impacto de la subida de precios evitando al mismo tiempo entrar en una espiral inflacionista. Hace unos días, el sindicato IG Metall pactó con las empresas del sector un acuerdo salarial con subidas del 8,5% repartidas en dos años. La organización, la mayor y más poderosa de Alemania, hizo varias huelgas “de advertencia” a principios de mes para exigir una subida que compensara la inflación.

Aunque los empresarios aseguraron que los precios de la energía no les dejaban mucho margen para mejorar los sueldos, finalmente se llegó a un acuerdo que incluye pagos únicos a modo de prima de compensación para aliviar el efecto de la subida del IPC. La coalición de socialdemócratas, verdes y liberales que encabeza Olaf Scholz ha estado impulsando estos pagos, libres de impuestos, de hasta 3.000 euros para que los trabajadores hagan frente al mayor coste de la vida sin tener que subir los salarios nominales.

De Rusia al golfo Pérsico: Alemania firma un contrato a 15 años para importar gas de Qatar

Qatar, país en el que se está celebrando el Mundial de Fútbol, ha anunciado este martes un acuerdo para suministrar gas natural licuado (GNL) a Alemania durante 15 años en plena crisis energética agravada por la invasión rusa de Ucrania en febrero pasado. Qatar quiere contribuir a "los esfuerzos para apoyar la seguridad energética en Alemania y en Europa", ha declarado el ministro qatarí de Energía en una rueda de prensa. El contrato se ha firmado entre Qatar Energy y la empresa estadounidense ConocoPhilips.

El acuerdo se produce después de largas negociaciones que incluyeron la visita en marzo al país del ministro de Economía y Clima alemán, el verde Robert Habeck, y del propio canciller, Olaf Scholz, hace solo unas semanas. Según varios expertos citados por la prensa alemana, la llegada de gas qatarí no es la solución al problema actual. El suministro no empezará hasta 2026. Alemania planea ser climáticamente neutral en 2045, por lo que no debería mantener el consumo de gas más allá de 2040.

Qatar suministrará "hasta dos millones de toneladas de GNL al año", según su ministro. Actualmente el principal mercado del gas de Qatar se sitúa en Asia, sobre todo en China, Japón y Corea del Sur, países con los que suele firmar acuerdos a mucho más largo plazo. Sin embargo, desde que Europa busca nuevos proveedores energéticos para reducir o eliminar su dependencia de Rusia, Qatar está en el punto de mira de países como Alemania, que aunque tiene los depósitos llenos para este invierno, tiene que pensar en el suministro a partir del próximo invierno.  

  


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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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