La junta de accionistas de Twitter aprueba la venta a Elon Musk, pendiente del juicio

El magnate alega una nueva excusa para la ruptura del acuerdo para comprar la red social

Sede operativa de Twitter en San Francisco (California). Foto: ANADOLU AGENCY (ANADOLU AGENCY VIA GETTY IMAGES) | Vídeo: EPV

Los accionistas de Twitter lo tienen claro. Quieren vender la empresa a Elon Musk al precio que ofreció por ella. Los títulos de la compañía valen en Bolsa unos 41 dólares y el magnate ofreció 54,2 dólares al valorar a empresa en unos 44.000 millones. Este martes, la junta extraordinaria de accionistas de la red social da el sí a la operación, cuya efectividad depende del juicio agendado para dentro de un mes en Wilmington (Delaware).

La junta de accionistas se celebra formalmente este martes, pero los votos a distancia recibidos hasta este lunes por la noche ya eran suficientes para dar por aprobada la propuesta, según fuentes al tanto de la situación citadas por la agencia Reuters. Con ello, Twitter da por cumplidas todas las condiciones que corrían de su parte para que se cierre la operación, que se articula como una fusión con una sociedad instrumental creada por Musk.

El hombre más rico del mundo, sin embargo, ya no quiere comprar Twitter. O, al menos, no quiere comprarlo a ese precio. Desde que tomó una participación, formuló su oferta y dio un ultimátum a los gestores de la red social, el panorama económico se ha deteriorado. Las Bolsas han caído, en particular algunos valores tecnológicos y los dependientes de ingresos publicitarios, y Musk ha buscado y rebuscado para encontrar excusas que le den derecho a romper el acuerdo.

Inicialmente, los abogados de Musk enviaron una carta el 8 de julio en que daban por roto el acuerdo por un supuesto exceso de cuentas falsas, pero no habían logrado armar un caso sólido con ese argumento. En su contrademanda alegaron algunos pequeños desacuerdos que tampoco parecían muy convincentes.

A finales de agosto, Musk se agarró como a un clavo ardiendo a la denuncia de Peiter Mudge Zatko, un legendario hacker fichado por la compañía para encargarse de la seguridad y despedido en enero tras 15 meses en el cargo. Según la misma, la red social Twitter ocultó “deficiencias extremas, enormes” a las autoridades federales de Estados Unidos sobre su lucha contra el spam en la plataforma, sus defensas contra hackers y el software que usan sus centros de datos.

Una indemnización

Luego, al enterarse de que Twitter había llegado a un acuerdo para indemnizar a Zatko por su despido con 7,75 millones de dólares, los abogados de Musk enviaron otra carta de ruptura del acuerdo el 9 de septiembre por si acaso la primera carta, del 8 de julio, y la segunda, del 29 de agosto, se consideran inválidas para romper el acuerdo. Aunque los abogados insisten en que se trata de argumentos adicionales, la sensación que transmiten es la de que no estaban muy convencidos de que bastase con sus primeras alegaciones.

Musk alega ahora que Twitter debía haber recabado su consentimiento para pactar el pago de esa indemnización por despido y que no haberlo hecho le permite ahora romper el acuerdo. Es decir, suponiendo que Musk no tuviera razón con su primera y su segunda carta considera que esta indemnización de 7,75 millones de dólares es tan excepcional que le serviría para romper un acuerdo de compra de 44.000 millones.

Los abogados de Twitter han contestado a los de Musk y registrado su respuesta ante la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (la SEC, por sus siglas en inglés). En ella aseguran que la carta de ruptura “es inválida y equivocada en virtud del acuerdo”. También dicen que Musk y sus socios “continúan incumpliendo el acuerdo de forma consciente, intencionada, deliberada y relevante” y que Twitter continuará con su propósito de que los tribunales le obliguen a cumplir lo pactado.

La jueza del tribunal de Wilmington (Delaware) que dirimirá el caso, Kathaleen St. Jude McCormick, de 42 años, rechazó la semana pasada retrasar hasta noviembre el juicio, como pedía Elon Musk. En cambio, sí le permitió introducir nuevos argumentos para la ruptura del acuerdo de compra.

“Cuanto más se retrase el juicio, mayor será el riesgo de daño irreparable para Twitter”, señaló la jueza en su decisión. Y añadió: “Estoy convencida de que incluso un retraso de cuatro semanas supondría un riesgo de daño adicional para Twitter demasiado grande para justificarlo”. El juicio, por tanto, sigue programado para la semana del 17 de octubre.

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Sobre la firma

Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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