ACS toma el control de la autopista SH 288 en Texas por 900 millones

El grupo ha sumado otros dos contratos en Los Ángeles por 800 millones

Imagen aérea de la autopista interestatal 105, en Los Ángeles, en una imagen de la compañía Flatiron, filial de ACS.
Imagen aérea de la autopista interestatal 105, en Los Ángeles, en una imagen de la compañía Flatiron, filial de ACS.

ACS continúa apostando por Estados Unidos, que se ha convertido en el principal mercado del grupo. Una de sus filiales en Estados Unidos ha llegado a un acuerdo para la compra del 44,65% de la compañía concesionaria de la autopista SH-288 en Houston (Texas), con lo que eleva su participación desde algo más del 21,6% al 66,27%, según ha comunicado la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El precio de adquisición es de aproximadamente 900 millones de euros, lo que implica valorar la concesión en algo más de 2.000 millones.

ACS compra esa participación a los fondos de infraestructuras InfraRed Capital Partners, Northleaf Capital Partners y Star Americas, que tenía como socios en el capital de Blueridge Transportation Group, el nombre de la compañía concesionaria. La operación ha sido llevada a cabo por la división de concesiones del grupo, Iridium, que la ha ejecutado a través de su filial en Estados Unidos ACS Infrastructure Development.

El grupo que preside Florentino Pérez logró en 2015 un nuevo contrato de concesión por 52 años para el diseño, construcción, financiación, operación y mantenimiento de la autopista de peaje SH-288 en Texas. La adjudicación se logró a través del consorcio liderado por Iridium y su filial estadounidense ACS Infrastructure Development junto a Dragados USA, como constructor.

El proyecto consistía en la financiación, diseño y construcción de unos 17 kilómetros de vías de peaje (dos carriles en cada sentido) en la mediana de la autopista SH-288, que es uno de los ejes principales de la ciudad de Houston y uno de los corredores más congestionados de la región. Asimismo, incluía una conexión directa para dar acceso al Texas Medical Center y ocho conexiones directas a la Beltway 8 y el mantenimiento y explotación de otros cuatro carriles convencionales por sentido. La autopista está en servicio desde 2020.

Se trata de una de las obras de infraestructura más importantes acometidas en el área metropolitana de Houston, que tras su apertura al tráfico contribuyó a aliviar los problemas de congestión en una de sus zonas más pobladas. Como media, el corredor es transitado a diario por más de 160.000 vehículos, de los que aproximadamente 14.000 vehículos optan por utilizar los nuevos carriles de peaje.

El cierre de la operación está sujeto a la obtención de las aprobaciones administrativas, entre ellas la del Departamento de Transportes de Texas (TxDOT) así como de las instituciones que financian el proyecto, incluido el Departamento de Transporte de Estados Unidos, que participa a través de su programa de financiación TIFIA.

Estados Unidos concentra algo más de la mitad de la facturación del grupo ACS. En 2021, los ingresos en el país fueron de 14.824 millones, según su último informe anual, prácticamente el quíntuple que en España. La compañía tiene ingresos allí principalmente a través de su división de concesiones, de Dragados USA, centrada en construcción, y de Flatiron, filial indirecta a través de la alemana Hochtief.

Iridium cuenta con seis contratos de concesiones en el país, con un valor de gestión superior a 6.000 millones de euros, según la empresa, que señala que el conjunto del grupo ACS cuenta ya con más de 15 activos de infraestructuras de transporte con un valor de gestión superior a los 20.000 millones de euros.

Dos grandes contratos

El anuncio llega poco después de que precisamente Flatiron anunciase la adjudicación de otros dos grandes contratos en Los Ángeles por algo más de 800 millones de dólares, una cifra similar en euros.

Por un lado, Flatiron y su socio Myers & Sons Construction han sido seleccionados para el contrato de ejecución del proyecto I-105 ExpressLanes, los carriles adicionales de dicha autopista. Con un coste estimado de 507 millones de dólares, este proyecto convertirá el carril de alta ocupación existente en dos carriles rápidos de peaje y añadirá un segundo carril exprés en cada dirección de la I-105 entre la I-405 y Studebaker Road en la ciudad de Norwalk. Los usuarios del transporte metropolitano, las furgonetas compartidas y los vehículos de alta ocupación podrán utilizar los carriles sin peaje.

Por otro lado, Valley Transit Partners -una empresa conjunta de Flatiron, Stacy y Witbeck, y Modern Railway Systems- ha sido seleccionada para el contrato de ejecución del proyecto de mejora del transporte rápido en autobús de la G-Line. Con un coste estimado de unos 300 millones de dólares, este proyecto de diseño y construcción progresiva pretende mejorar la velocidad, la capacidad y la seguridad de la popular línea de autobuses G-Line, al tiempo que mejora el servicio a los pasajeros y minimiza las molestias a los residentes del Valle de San Fernando, según ha informado la compañía.

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Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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