Vodafone vende su filial húngara a una empresa estatal por 1.760 millones

La operadora británica continúa su plan de desinversiones en mercados no estratégicos mientras Orban amplía el sector público

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Logo de Vodafone.DPA vía Europa Press

Vodafone ha cerrado la venta de su filial en Hungría por 715.000 millones de forintos (1.760 millones de euros) a la tecnológica 4iG y a Corvinus, un holding propiedad del Estado húngaro similar a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), como parte del plan de la compañía de telecomunicaciones británica para simplificar su negocio, según un comunicado de la operadora.

Tras la operación, 4iG se convertirá en el segundo mayor operador de telecomunicaciones fijas y móviles en el país, solo por detrás de Magyar Telekom. El precio de adquisición supone un múltiplo de 9,1 veces del resultado bruto de explotación (Ebitda) para el año fiscal finalizado el 31 de marzo de 2022. Vodafone Hungría cuenta con 3,8 millones de clientes minoristas y empresas, de los cuales 3 millones son clientes de líneas móviles y los 800.000 restantes, de servicios fijos e Internet. Tras la fusión con 4iG, la firma conjunta tendrá 5 millones de clientes.

El acuerdo se ajusta al plan de expansión del sector público bajo el gobierno del primer ministro, Viktor Orbán, al tiempo que ayuda a las empresas cercanas al dirigente que lleva 12 años en el poder a adquirir activos preciados, que incluyen negocios en los sectores de banca, seguros, energía, aviación, telecomunicaciones y industrias de medios. El Estado planea adquirir una participación del 49% de Vodafone a través de Corvinus, mientras que 4iG, una empresa de tecnologías de la información y telecomunicaciones que depende de contratos estatales, obtendrá el 51% restante. El objetivo es cerrar la adquisición para finales de año, y VOIS, la empresa de soporte comercial y de tecnologías de la información de Vodafone, no está incluida en el acuerdo.

El gobierno planea etiquetar los activos como de importancia estratégica, dijo el ministro de Desarrollo Económico, Marton Nagy, en un comunicado. Eso significa que la compra no tendrá que pasar el examen regulatorio de las autoridades de competencia. “El Gobierno húngaro tiene una estrategia clara de crear un campeón nacional propiedad del Estado en el sector de las tecnologías de información y comunicación”, ha destacado el consejero delegado de Vodafone, Nick Read. Según el primer ejecutivo de la firma británica, la fusión de Vodafone Hungría con 4iG permitirá a la filial “tener un papel clave en el desarrollo y crecimiento futuro del sector como un operador convergente y mucho mejor escalado”.

Aunque Hungría es una de las filiales más pequeñas de Vodafone, su desinversión planificada muestra el esfuerzo decidido de Read para simplificar el negocio, que también ha incluido la venta de las operaciones de Vodafone en Nueva Zelanda, Malta y Qatar. El grupo también ha desagregado las torres de antenas móviles en una empresa de infraestructura independiente (Vantage Towers) con el objetivo de sacarla a Bolsa y ha consolidado sus activos africanos en su filial Vodacom. A continuación, Read dijo que quiere consolidar Vodafone en mercados clave como Italia, Reino Unido y Portugal.

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R. M.

Es periodista de la sección de Economía, especializado en Telecomunicaciones y Transporte. Ha desarrollado su carrera en varios medios como Europa Press, El Mundo y ahora EL PAÍS. Es también autor del libro 'España, destino Tercer Mundo'.

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