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Tres de cada cuatro empresas aumentará sus ventas este año pese a la incertidumbre, según KPMG

Una de cada tres firmas encuestadas por la consultora ha revisado su estrategia para este año o lo está haciendo a raíz del conflicto en Ucrania

Matteo Allievi
Planes de igualdad
Un mecánico trabaja en un taller de automoción.Biel Aliño (EFE)

La incertidumbre generada por la invasión de Ucrania ha ensombrecido en parte la recuperación que había traído consigo el fin de la pandemia. El conflicto ha agravado los retos que ya estaban ralentizando el ritmo de crecimiento: las disrupciones en las cadenas de suministro, el encarecimiento de las materias primas y el aumento de la inflación. Sin embargo, la agudización de esas tensiones no han afectado las previsiones de negocio de las empresas españolas, que se mantienen estables. El 77% de ellas espera aumentar su facturación en 2022 y casi la mitad prevé hacerlo por encima del 5%, según la nueva edición del informe Perspectivas España 2022, realizado por KPMG en colaboración con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

Del mismo modo, las previsiones de contratación siguen siendo mayoritariamente optimistas. Un 46% de las compañías encuestadas aumentará su plantilla a lo largo de 2022. Una leve moderación con respecto al anterior sondeo, publicado en diciembre del año pasado, en el que este dato alcanzaba un 52%. Tecnología, Sanidad y Private Equity son los sectores en los que aumentarán las nuevas contrataciones, mientras que el constructor, el inmobiliario y el bancario se sitúan a la cola.

Aunque la mayoría de los directivos mantienen casi inalteradas sus perspectivas de crecimiento y de contratación, se han tornado más pesimistas ante las consecuencias desencadenadas por la guerra. El cambio es evidente en las perspectivas a 12 meses. El porcentaje de encuestados que estima que la economía española irá a mejor o mucho mejor se ha reducido a la mitad entre diciembre 2021 y abril 2022, pasando del 43% al 21%. Por su parte, aquellos que anticipan que evolucionará a peor o mucho peor crecen 26 puntos, del 19% al 45%.

La empresa española es consciente de que, a la hora de enfrentarse a las situaciones adversas, la adaptación es la clave de la supervivencia, según advierte el presidente de KPMG en España, Juanjo Cano. “No cabe duda de que el tejido empresarial español afronta un periodo complejo, en el que los factores negativos que amenazaban el crecimiento tardarán en disiparse. Pero también tenemos la certeza de contar con su capacidad de adaptación y resiliencia”, señala.

El nivel de confianza hacia el futuro no es el mismo si se mira por comunidades autónomas. Baleares y Canarias son las que se muestran más optimistas sobre la evolución de la economía, lo que pone de manifiesto la recuperación del turismo, un sector clave en la estructura económica de ambos archipiélagos. En marzo, el número de pernoctaciones hoteleras se incrementó un 391% con respecto al mismo mes de 2021, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, y en términos de empleo, de acuerdo con Turespaña, el sector habría rozado ya los niveles previos a la pandemia.

Ante la escalada que ha experimentado la inflación en los últimos meses, que ha disparado los costes de producción y mermado la capacidad de compra de los consumidores, no sorprende que tres de cada cuatro directivos, el 77%, consideren la inflación como una de las principales amenazas para la economía española, según el sondeo de KPMG. Las últimas estimaciones del Banco de España sitúan el IPC medio de 2022 en un 7,5%, frente al 3,1% del año pasado. Entre otros posibles lastres para el crecimiento, uno de cada tres encuestados anota el debilitamiento de la economía global y el posible aumento de los impuestos. Antonio Garamendi, presidente de CEOE, recalca en este momento complicado que las empresas necesitan medidas adicionales para consolidar la recuperación y hacer frente a la amenaza que supone una inflación descontrolada. “Hay que seguir dando pasos para transformar nuestra economía y hacerla más eficiente y productiva, digital y sostenible, con mayor capacidad de adaptación”, agrega.

Las tensiones geopolíticas también están en el punto de mira de los directivos: un 30% de los participantes del sondeo la marca como uno de los desafíos más preocupantes, 18 puntos porcentuales más que antes del estallido del conflicto en Ucrania. Todas esas preocupaciones se reflejan en el mapa de riesgos de las empresas. La volatilidad de los precios de las materias primas destaca como la primera amenaza para su negocio, seguida por el riesgo de demanda y los riesgos regulatorios.

El conflicto aumenta la incertidumbre

La invasión de Ucrania ha asestado un duro golpe a la recuperación económica, al prolongar algunos de los factores que ya estaban ralentizando su ritmo. A raíz de la guerra, una de cada tres firmas encuestadas ha revisado su estrategia para este año o lo está haciendo, mientras que dos de cada cinco no lo han hecho aún porque permanecen a la espera de cómo evolucione el conflicto.

Las empresas subrayan los costes de producción, los problemas de suministro y el desabastecimiento energético entre los aspectos de su actividad sobre los que la guerra tendrá mayor impacto. Solo uno de cada cinco encuestados sopesa que las sanciones impuestas al Gobierno ruso y las contrasanciones decretadas por este están perjudicando su negocio. Dentro de este grupo, las medidas que están dañando a más empresas son de carácter financiero: el cierre del sistema de pagos SWIFT, la prohibición de realizar transacciones con algunos bancos rusos y las restricciones del Kremlin sobre las trasferencias de fondos al extranjero.

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