La caída repentina de la criptomoneda Luna evapora los ahorros de miles de inversores y extiende el miedo al contagio

La divisa digital se deja más del 99% de su valor en tres días de infarto, tras perder la paridad con el dólar la ‘stablecoin’ TerraUSD a la que está ligada

Información de precios de intercambio de criptomonedas en una pantalla en Estambul, Turquía, el 26 de abril de 2022.
Información de precios de intercambio de criptomonedas en una pantalla en Estambul, Turquía, el 26 de abril de 2022.Erhan Demirtas (Bloomberg)

El miedo y la angustia son los nuevos acompañantes del otrora boyante y atrevido mercado cripto. La promesa de beneficios rápidos e independencia financiera que pregonan los valedores de las monedas digitales se ha dado de bruces en solo unos días contra una de las peores correcciones sufridas en su corta historia. Una hemorragia que todavía se desconoce cuándo dejará de sangrar. En 72 horas frenéticas, la caída de más del 99% de Luna, una de las principales divisas digitales, y de la stablecoin TerraUSD, a la que está ligada, han extendido las dudas sobre la fiabilidad de este tipo de activos en medio de una estampida de pánico tan veloz como dolorosa. La red social Twitter y el foro Reddit se han llenado enseguida de mensajes de inversores que han visto evaporarse buena parte de sus ahorros en un visto y no visto. Y en esta última plataforma, muy utilizada por pequeños inversores para hablar de sus operaciones en los mercados financieros, proliferan los testimonios de quienes aseguran haber perdido decenas de miles e incluso cientos de miles de dólares en el desplome, hasta el punto de que los moderadores se han visto obligados a fijar al comienzo de la conversación los números de teléfono contra el suicidio de cada país.

La stablecoin —moneda estable— TerraUSD, creada por la empresa con sede en Singapur Terraform Labs, fue concebida para mantener en todo momento, por medio de algoritmos, la paridad con el dólar, es decir, que el dueño de una TerraUSD pudiera cambiarla siempre por un dólar, pero esa equivalencia se ha visto interrumpida abruptamente, hasta el punto de que llegó a valer solo 23 centavos antes de recuperarse algo. Ese fenómeno afectó rápidamente a Luna, su criptomoneda hermana, dado que el sistema con el que funciona premia que se cambien Lunas por TerraUSD cuando esta última está por debajo del dólar, para que así recupere su precio, algo que no está sucediendo. En su lugar, se da por hecho que ha entrado en lo que los analistas llaman la death spiral —espiral de muerte—, o lo que es lo mismo, la ruta hacia la pérdida de todo su valor. Luna se cambiaba este jueves por un centavo frente a los casi 100 dólares de hace un par de semanas.

Su cofundador, el surcoreano Do Kwon, ha tratado de estabilizarla recurriendo a sus enormes reservas de bitcoins. Utilizó 750 millones de dólares en esta criptomoneda para proteger la paridad de la moneda estable, pero esos esfuerzos han resultado por ahora infructuosos, así que ha tratado de calmar los ánimos de los afectados, a los que se ha dirigido a través de Twitter. “Entiendo que las últimas 72 horas han sido extremadamente duras para todos ustedes. Sepan que estoy decidido a trabajar con cada uno de ustedes para superar esta crisis, y construiremos nuestra salida. Juntos”, señaló este miércoles.

Las razones de la pérdida de paridad con el dólar no están claras. Hay quien lo atribuye a un ataque coordinado para lucrarse apostando por su caída —al más puro estilo George Soros contra la libra esterlina—, para lo que se habrían vendido 300 millones de dólares de TerraUSD en cuestión de segundos. El portal CoinDesk apunta asimismo la hipótesis de que la UE podría estar estudiando una prohibición de las emisiones grandes de estas llamadas monedas estables.

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El crash de Luna y TerraUSD ha resucitado los peores fantasmas del capitalismo. Muchos comparan su magnitud para el universo cripto con la que supuso la quiebra de Lehman Brothers en 2008 para el sistema financiero. La bancarrota del banco de inversión obligó a las autoridades estadounidenses a desplegar un inmenso cortafuegos que incluyó el rescate de varias entidades para evitar que el contagio provocara un colapso aún mayor.

El bitcoin nota el impacto

La pérdida de confianza se ha traducido en nuevos descensos del bitcoin. La mayor criptomoneda, a la que sus defensores catalogaban como un nuevo oro digital capaz de resistir los envites de la inflación, vale algo más de 500.000 millones de dólares tras dejarse más de un 20% en los últimos cinco días. Y su tamaño se ha reducido a menos de la mitad en seis meses: un bitcoin se cambia por 27.700 dólares cuando en noviembre lo hacía por unos 68.000.

También se sumaron a las caídas, más pronunciadas incluso, otras muchas criptomonedas más pequeñas. Y la firma estadounidense Coinbase, una de las plataformas de compra y venta más populares, vivió una nueva jornada negra al perder este miércoles un 26% de su valor. Acumula así más de un 80% de caída en seis meses. Los porcentajes son de vértigo, pero a los que se apresuran a enterrar al bitcoin y ven cercano el pinchazo de la burbuja, sus partidarios les recuerdan que en el pasado ha resurgido de crisis peores. Aunque la historia no siempre se repite tratándose de los mercados.

En cualquier caso, los efectos de un seísmo así para un ecosistema que pretende sustituir al dinero tradicional y desvincularlo de los bancos centrales son todavía desconocidos. Parece claro que otorga nuevos argumentos a los reguladores que llevan años advirtiendo a los pequeños inversores de que su elevada volatilidad las convierte en un activo de alto riesgo que puede implicar la pérdida total de la inversión. La secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, citó el caso como ejemplo de la necesidad de contar con una regulación adecuada. “Creo que ilustra que este es un producto de rápido crecimiento y que existen riesgos para la estabilidad financiera y necesitamos un marco que sea apropiado”, afirmó ante el Senado.

El canadiense Changpeng Zhao, fundador de Binance, la mayor plataforma de criptomonedas del mundo, llamó a los inversores a ser precavidos. “Estamos ante un nuevo mercado con muchas innovaciones. Algunas tendrán éxito, muchas no”, afirmó en su cuenta de Twitter a sus casi seis millones de seguidores. También defendió que las críticas recurrentes a la volatilidad de las criptomonedas no son igual de duras cuando se trata de acciones caídas en desgracia, poniendo como ejemplo a Netflix, que en lo que va de año pierde un 72% de su valor bursátil.

Mientras, en Reddit los mensajes vuelan y las actualizaciones compulsivas del precio no arrojan más que un color rojo intenso a quienes vieron en Luna y TerraUSD una oportunidad de hacer dinero. “He perdido alrededor de 450.000 dólares. No puedo pagar al banco. Perderé mi casa. Me convertiré en un sin techo. El suicidio es la única salida para mí”, dice una de las múltiples declaraciones de dolor que atraviesan el foro, algunas de las cuales han sido borradas por los moderadores por su crudeza.

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Sobre la firma

Álvaro Sánchez

Redactor de Economía. Ha sido corresponsal de EL PAÍS en Bruselas y colaborador de la Cadena SER en la capital comunitaria. Antes pasó por el diario mexicano El Mundo y medios locales como el Diario de Cádiz. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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