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Una nueva fiebre del bitcoin acerca la criptodivisa a máximos históricos

La moneda virtual se ha revalorizado en torno al 150% desde comienzos de año

Un usuario en un cajero de bitcoins en Lagos, Nigeria, el 1 de septiembre de este año.
Un usuario en un cajero de bitcoins en Lagos, Nigeria, el 1 de septiembre de este año.SEUN SANNI / Reuters

Jamie Dimon, todopoderoso consejero delegado de JP Morgan, aseguró que su revalorización era un fraude peor que la burbuja especulativa de los tulipanes holandeses en el siglo XVII. Benoît Coeuré, consejero del Banco Central Europeo, lo llamó el “engendro maligno de la crisis financiera”. Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI y profesor de Harvard afirmó que su valor es cercano a cero. Y Bruselas lleva años devanándose los sesos para tratar de atarla en corto y acabar con la anárquica opacidad con que funciona.

Pese a todos ellos, y también pese a los múltiples altibajos que llevaron a muchos a proclamar su final, el bitcoin sigue ahí. No solo eso. Su precio está por las nubes. La moneda virtual llegó a cotizar ayer por encima de los 18.300 dólares, algo no visto en los últimos tres años, y no muy lejos de su máximo histórico de diciembre de 2017, cuando rozó la barrera de los 20.000 dólares.Ahora mismo, su capialización supera los 330.000 millones de dólares (278.000 millones de euros), el equivalente a más de tres veces Inditex, la mayor firma del Ibex.

La divisa empezó el año con ganas. 2018 fue el momento del hundimiento tras el festín de los doce meses anteriores. 2019 el de la recuperación. Y este lo comenzó por encima de los 7.000 dólares y subiendo. En febrero, con los temores por la pandemia ganando tracción y llevando a los inversores a poner pies en polvorosa, el bitcoin acompañó al mercado bursátil en su paseo por los infiernos. Pareció entonces no ser inmune a la ola de incertidumbre, y se desplomó hasta los 4.000 dólares.

La historia de terror fue sin embargo un cortometraje. Pronto afloró que en su valor imperan lógicas muy diferentes de las de otros activos de riesgo, e inició la escalada, esta vez con fundamentos aparentemente más solidos, que iban más allá de los bandazos de especulación compulsiva con que a veces reaccionaba. La entrada de inversores institucionales y el anuncio de la pasarela de pagos PayPal de que permitirá el uso de criptodivisas en su plataforma la han catapultado un 150% en lo que va de año, pasando así de rositas por el 2020 negro que todavía viven la mayoría de compañías e indicadores pese al reciente rebote por las noticias positivas sobre la vacuna.

Igual de sorprendente resulta el giro de JP Morgan. Abandonando la retórica feroz de Dimon, una nota publicada por sus analistas a finales de octubre resaltaba la decisión de PayPal de aceptar pagos en bitcoins como un gran paso adelante, y se mostraba optimista sobre su futuro, hasta el punto de pensar en que puede doblar o triplicar su precio. “El potencial alcista a largo plazo es considerable si compite más intensamente con el oro como alternativa”, decía. La entidad señala a los millenials y los jóvenes en general, menos comprometidos con los bancos y la inversión tradicional en valores refugio como el oro, como la generación que puede darle el empujón definitivo.

Desde entonces, los números dan la razón al mayor banco de Wall Street. “Los inversores están utilizando el bitcoin como cobertura contra la inflación para combatir la perspectiva de un estímulo gubernamental continuado”, opina Adam Vettese, analista del broker eToro. Pese a la euforia, un pasado de subidas y bajadas de vértigo tienen capacidad para poner en alerta a cualquier inversor con memoria. La resaca del año mágico de 2017 fue un duro pinchazo del 80% el ejercicio siguiente.

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