España redujo el número de explotaciones agrarias y aumentó la superficie de cultivo en 2020

Olivar, almendro, nogal, pistacho, frutales e invernaderos son los que más crecen

Imagen aérea durante la cosecha de la cebada, en Villaveta (Burgos), en julio del año pasado.
Imagen aérea durante la cosecha de la cebada, en Villaveta (Burgos), en julio del año pasado.Jesús Diges (EFE)

En la última década, el sector agrario redujo el número de explotaciones y la mano de obra y aumentaron el tamaño de las mismas, el conjunto de las superficies de cultivo, el número de cabezas en casi todas las cabañas ganaderas y el número de mujeres como jefas de una explotación. Estos serían los hechos más destacados de la nueva radiografía oficial del sector, según los datos de 2020 contenidos en el último censo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística en colaboración con el Ministerio de Agricultura y las comunidades autónomas.

Oficialmente el número de explotaciones agrarias se redujo un 7,6% hasta las 914.871, de las que unos 660.000 titulares son perceptores de las ayudas comunitarias. Frente a estas cifras, la realidad es que el número de agricultores profesionales dados de alta como tal en la Seguridad Social apenas si supera los 300.000 activos, con solo 251.000 que superan ingresos de 25.000 euros. Datos del Ministerio de Agricultura utilizados para elaborar el Plan Estratégico señalan que, del casi millón de explotaciones, un 93,4% tienen un titular físico con edad media superior a los 60 años, mientras que solo un 6,6% son personas jurídicas, incluidas las cooperativas, que obtienen el 42% del valor de la producción. Un total de 582.000 agricultores, en su conjunto, solo suponen el 3% del valor de la producción. Otros 344.000 generan el 25%. Y, por últimos, 78.000 agricultores físicos y jurídicos suponen el 72%.

La superficie agraria útil cayó un 0,7% hasta los 23,9 millones de hectáreas. En la parte negativa se hallan los recortes superiores al 10% en las superficies dedicadas a huertos y pastos permanentes, mientras, en el lado contrario, se registraron incrementos discretos en el resto, con las excepciones del olivar con un aumento del 14,4%, especialmente de plantaciones intensivas, oficialmente hasta los 2,46 millones de hectáreas en 2020, del 19,8% en otros cultivos leñosos donde destacarían las nuevas superficies de almendro, nogales y pistachos y de un 23,8% en frutales de hueso. La nota más destacable, el incremento de un 42% en la superficie de invernaderos hasta las 65.000 hectáreas.

Un dato positivo para la viabilidad de las mismas es el aumento de la superficie media por explotación, que crece un 7,4% hasta las 26,37 hectáreas. Por encima de esa cifra oficial se halla el conjunto de las comunidades autónomas donde hay un dominio de superficies de cultivo de herbáceos o de pastos como Castilla y León, donde la media oficial llega a las 63 hectáreas con un incremento del 11,4%; de 53 hectáreas en Aragón con un aumento del 17,5%, o las 43 hectáreas de Extremadura.

Por el contrario, en la parte baja se hallan los territorios con alta presencia del minifundismo, como las ocho hectáreas de media de Galicia y las nueve hectáreas de la Comunidad Valenciana, reflejo de una determinada estructura de la propiedad de la tierra o de los tipos de cultivo. En ambos casos, los datos oficiales, sobre todo en la parte alta, se hallan alejados de la realidad productiva, si se tiene en cuenta que una explotación de herbáceos en secano en ambas mesetas o Aragón es inviable por debajo de las 100 hectáreas de cultivo, volumen que se logra en la práctica, vía diferentes sistemas de arrendamiento. El censo refleja un mayor crecimiento de las explotaciones en los territorios con un mayor nivel de minifundismo como País Vasco, Murcia o Cantabria, con la excepción de Galicia donde el tamaño medio, lejos de subir, decrece.

Reducción de explotaciones ganaderas

En cuanto a las explotaciones ganaderas, se ha registrado una reducción en su número en todas las cabañas con un recorte del 30% hasta las 169.576: destacan las 90.550 en vacuno, 61.000 en ovino, 34.690 en porcino, 29.000 en caprino y 19.000 en aves de corral. Sin embargo, creció el número de cabezas en casi todas las cabañas, especialmente en porcino, con las excepciones del ovino —siguió el recorte con una caída del 3%— y sobre todo en conejos, con un descenso del 30% por la caída de los precios.

La superficie ecológica aumentó y ya supone el 7,8% de toda la superficie agraria útil, con especial presencia en los pastos permanentes, olivar y frutales. En ganadería el peso es muy inferior y supone poco más del 3% en ovino y caprino. En relación a quiénes son oficialmente los jefes de las más de 900.000 explotaciones censadas, los hombres suponen el 71,4% (653.237) y un recorte del 15,8%. Por el contrario, las mujeres suponen ya el 28,6% (261.634) y un crecimiento del 22%. En relación con el trabajo en las explotaciones, la mano de obra contratada creció un 16,3% y la subcontratada un 13,9% frente a una caída de la mano de obra familiar del 50%.

En el mismo periodo analizado por el censo, la renta agraria en moneda corriente pasó de 21.000 euros a 28.400 euros y de 22.800 a 36.000 por unidades de trabajo año, UTA. En este mismo concepto, la renta descontada la inflación pasó de 11.300 euros a 16.800 euros. Y los costes de producción pasaron de suponer el 40% a superar el 50% del valor de la producción final agraria, una deriva que empeorará por el fuerte incremento de las materias primas registrado.

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