El miedo de los inversores a la guerra en Ucrania hunde las Bolsas mundiales

Las principales plazas europeas pierden cerca del 4%, mientras que el Ibex cierra en mínimos de este año tras caer un 2,86%

Bolsa de Madrid, donde el Ibex abrió este jueves con una caída de más del 4%.
Bolsa de Madrid, donde el Ibex abrió este jueves con una caída de más del 4%.Altea Tejido (EFE)

Los ataques de Rusia a Ucrania llevaron a los inversores a los peores escenarios que habían previsto. La ofensiva del presidente ruso, Vladimir Putin, alentó las ventas masivas en las Bolsas de todo el mundo. El conflicto castigó sobre todo a los mercados europeos, que ven de nuevo en riesgo la recuperación económica y sobre los que pueden prolongarse las tensiones inflacionistas por el alza de los precios de la energía, con una cotización del barril de Brent desbocada por encima de los 100 dólares. Las bolsas de Fráncfort, París o Milán cerraron con un retroceso de casi el 4%. El Ibex 35 lograba al final de la jornada moderar las pérdidas hasta el 2,86%, aunque acabó en niveles mínimos de 2022. Wall Street pasó una tarde de altibajos, aunque a media jornada se acabaron imponiendo los números rojos.

La operación puesta en marcha por el Kremlin durante la madrugada del jueves supuso el hundimiento inmediato de los mercados rusos. Las Bolsas de Moscú y San Petersburgo se vieron obligadas a paralizar sus operaciones después de que sus principales índices se desplomaran por encima del 30%. “La negociación en todos los mercados fue suspendida. El reinicio se anunciará en una fecha posterior”, indicó el mercado de valores moscovita en comunicado. Sin embargo, desde que Putin diera la orden de atacar hasta el cierre de los mercados se evaporaron 135.000 millones de euros, según los cálculos de Bloomberg. El rublo siguió también en caída libre, requiriendo una intervención del Banco de Rusia, que anunció las primeras medidas de emergencia con líneas de liquidez adicional a los bancos.

Todas esas noticias hicieron mella, primero, en las Bolsas asiáticas, que sufrieron las primeras desbandadas. Tokio acabó con una caída del 1,81% de su principal índice, el Nikkei, después de que las pérdidas llegaran a estar por encima del 2%. A primera hora, el nerviosismo se cebaba en las principales plazas europeas. Fráncfort perdía un 4,9%; Milán, un 4,3%; París, un 4%, y Londres, un 2,7%. El Ibex retrocedía hasta cerca de los 8.000 puntos, lastrado sobre todo por la industria y la banca, a pesar de que la exposición del sector bancario a Rusia se ha reducido drásticamente en los últimos años y equivale solo al 0,2% del Producto Interior Bruto (PIB), según la consultora Capital Economics. Santander cedía un 7,69%; el Sabadell, un 7,01%, y Acerinox y Arcelormittal, más de un 6%.

La caída distaba mucho del 14,06% del 12 de marzo de 2020, cuando los mercados entraron en pánico por la pandemia y los confinamientos masivos que se iban decretando en medio mundo. Aun así, el conflicto desatado por Putin con las principales potencias occidentales, entre ellas EE UU y la UE, dio la estocada a unos mercados que llevaban semanas adentrándose en terreno negativo. “La renta variable de las economías emergentes podría caer hasta un 10% a corto plazo, principalmente a causa de la confianza de los inversores y las perspectivas de crecimiento”, afirmó Leonardo Pellandini, analista de Julius Baer.

Wall Street parecía durante toda la jornada sobre la dirección que debía emprender. Sin embargo, las Bolsas estadounidenses se decantaban también por el rojo y profundizaban en la corrección en la que se hallan ya inmersas al registrar una caída de más del 10% desde el pico que alcanzó a comienzos de enero. A las 20.00, tras el discurso del presidente Joe Biden, el Dow Jones moderaba sus pérdidas y caía un 1,3%, mientras que el índice tecnológico Nasdaq subía alrededor del 0,66%. “Suponemos que los mercados permanecerán muy volátiles durante algunos días más hasta que haya claridad sobre el alcance de las sanciones de Occidente y una mayor comprensión sobre si Putin se detendrá en las fronteras de Ucrania con otros Estados postsoviéticos”, dijo Stefan Kreuzkamp, jefe de Inversiones para DWS.

Los inversores repitieron ayer el patrón de las grandes crisis y acudieron en masa a activos que consideran mucho más seguros. El oro, el principal valor refugio, llegó a subir más de un 2%, alcanzando su mayor nivel del último año, mientras que la plata le seguía de cerca. La deuda se erigió en el otro gran salvavidas al que fue el capital. El rendimiento del bono alemán a 10 años se hundía hasta el 0,175%, pero los inversores también acudían a la deuda francesa, italiana o española, que en las últimas semanas se había visto muy presionada por las especulaciones de los mercados sobre los próximos pasos del Banco Central Europeo y la Reserva Federal para frenar la inflación. La amenaza del conflicto en Ucrania y la volatilidad de los mercados introducen nuevos elementos para la próxima reunión del Consejo de Gobierno de la institución que preside Christine Lagarde, que pensaba aprovechar la recuperación para empezar a endurecer la política monetaria en la zona euro.

El nerviosismo hace días que se ha instalado en los mercados, que han ido dando bandazos del verde al rojo, pero con una tendencia a ir bajando. Los analistas no ven el final del túnel porque tampoco saben hasta dónde puede llegar Putin. “Las malas noticias son una cosa. Las malas noticias con un desenlace prácticamente desconocido son otra muy distinta”, afirmó a Bloomberg Kyle Rodda, analista de IG Markets. Mientras los parqués se hundían, los precios de la energía siguieron escalando por lo impredecible que resulta Rusia, uno de los principales productores mundiales. Los precios del petróleo se dispararon intentando recoger el coste del ataque y el barril de Brent, de referencia en Estados Unidos, rebasaba los 100 dólares. De igual modo, el gas se disparaba un 60%, anticipando más presión sobre los precios de la electricidad.

El desplome también afectó a los mercados de criptomonedas, que la UE ha advertido que quiere fiscalizar para evitar que a través de ellas puedan burlarse eventuales sanciones. Lejos de actuar como refugio, esos activos siguieron la suerte de los mercados, si cabe con mayor fuerza. El bitcoin llegó a bajar a mediodía casi un 10%; el Ethereum lo hacía casi un 14%, y el Cardano, por ejemplo, un 19%. Desde el mes de noviembre, el mercado de criptoactivos prácticamente ha perdido la mitad de su valor total. Eso equivale a prácticamente 1,5 billones de dólares que también se han evaporado.

Sobre la firma

Lluís Pellicer

Es jefe de sección de Economía de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Ha sido corresponsal en Bruselas entre 2018 y 2021 y redactor de Economía en Barcelona, donde cubrió la crisis inmobiliaria de 2008. Licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha cursado el programa de desarrollo directivo de IESE.

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