Los camioneros convocan una huelga para Navidad en protesta por el “abandono” del Gobierno

La abrupta subida del gasóleo es “la puntilla” para el sector. “Solo un cambio radical y urgente podría evitar este conflicto”, subraya el Comité Nacional del Transporte

Varios camiones, aparcados en una estación de servicio el 14 de octubre.
Varios camiones, aparcados en una estación de servicio el 14 de octubre.Samuel Sánchez

Huelga del transporte de mercancías por Navidad. El Comité Nacional del Transporte ha anunciado este miércoles la convocatoria de un paro de tres días, entre el 20 y el 22 de diciembre, en protesta por el “abandono” que afirman sufrir por parte del Gobierno. La huelga, comunicada tras una reunión con el director general de Transporte Terrestre, Jaime Moreno, responde a las “subidas desorbitadas” en el coste del gasóleo que “han dado la puntilla a un sector muy tocado desde antes de la pandemia”. El diésel supone alrededor de la tercera parte de los costes del gremio.

Aunque en la nota en la que anuncia la huelga el sector enfatiza que los “canales razonables de negociación se han agotado”, los camioneros dejan abierta una puerta al diálogo con el Ejecutivo. “Solo un cambio radical y urgente por parte de Gobierno y clientes [en referencia a las empresas que contratan sus servicios] podría evitar este conflicto”, se lee en el texto, publicado este miércoles por la noche.

La ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, en un acto en Madrid este jueves.Vídeo: CHEMA RUIZ (EFE) | EFE

De no desconvocarse en las próximas semanas, la huelga dificultaría los suministros en días clave para el comercio, los de más ventas del año. El último paro nacional del sector se produjo en junio de 2008, en los albores de la crisis económica, y provocó fuertes atascos y desabastecimiento de combustible.

El súbito encarecimiento del gasóleo este año ha sido la gota que ha colmado un vaso, el de los transportistas, que estaba lleno desde hace tiempo. En el comunicado en el que anuncian el paro, los representantes del colectivo aluden a los “varios años” de negociación en torno a asuntos espinosos, como la prohibición de que los conductores realicen la carga y descarga de los tráileres, la euroviñeta —una forma de peaje—, la revisión automática de las tarifas para reflejar el alza del combustible —que, a su juicio, no se está cumpliendo— o la construcción de áreas de descanso seguras.

A esto “se une la absoluta falta de sensibilidad por parte de nuestros clientes (...)”, remarcan, “quienes se aprovechan de la posición de dominio que les concede la vigente regulación del contrato de transporte de mercancías por carretera, que está provocando incluso un enorme problema de falta de conductores profesionales ante el trato degradante e inhumano en las condiciones en las que realizan su trabajo”. Aunque no es el factor esencial, el déficit de camioneros —que en España se cifra en unos 15.000— es uno de los ingredientes del atasco global que estos días sufren las cadenas de suministro.

La subida de costes, especialmente el del carburante, está obligando al sector “a recortar gastos sí o sí: alargas las revisiones, el cambio de ruedas… Como decimos entre nosotros, vas comiéndote el camión”, tal como explicaba recientemente a este diario José Ramón Jimeno, transportista autónomo que tiene su base de operaciones en el puerto de Valencia. “Ni trabajando el máximo de horas que permite el tacógrafo sale el jornal. O repercutimos esta subida de precios o vamos a caer muchos”, avisaba.

El fantasma de la huelga llevaba tiempo planeando en el sector. El secretario general de la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer), Juan José Gil, ya abría la puerta la semana pasada, en conversación con EL PAÍS, a un paro en protesta por el alto precio de los carburantes, que suben más de un 30% en lo que va de año y un 40% en los 12 últimos meses. “No sé si se llegará a eso, pero no lo descartamos”, deslizaba. La amenaza ha terminado por convertirse en realidad.

Sobre la firma

Ignacio Fariza

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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