El fin de las restricciones acerca a la economía británica a los niveles previos a la pandemia

El PIB del Reino Unido crece un 4,8% en el segundo trimestre, pero los nuevos contagios amenazan con empañar los datos a partir de julio

Tienda de la cadena textil estadounidense GAP en Oxford Street, en Londres, el 6 de agosto.
Tienda de la cadena textil estadounidense GAP en Oxford Street, en Londres, el 6 de agosto.VICKIE FLORES (EFE)

El significativo levantamiento de las restricciones del coronavirus en el Reino Unido facilitó a la economía británica el revulsivo necesario para acercarse al objetivo de recuperar antes de que acabe el año el nivel que tenía antes de la pandemia. Junio constituyó el quinto mes consecutivo de mejora, dejando al producto interior bruto (PIB) un 2,2% por debajo de los datos de febrero de 2020, justo antes de que estallase la crisis del coronavirus.

La economía creció entre abril y junio un 4,8% respecto al trimestre anterior. Este repunte queda ligeramente por debajo de las previsiones del Banco de Inglaterra, que había estimado un 5%, pero supone un crecimiento igualmente notable en términos históricos, puesto que es el quinto más robusto desde que los registros trimestrales comenzasen a principio del siglo XX. Comparado con el mismo periodo de 2020, el aumento fue del 22%, un rebote extraordinario que evidencia el abrupto zarpazo que la aparición de la covid-19 asestó a la quinta potencial mundial.

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Este progreso será difícil de mantener en el tercer trimestre, puesto que el repunte se vio favorecido por la hostelería que, tras meses de cierre, pudo retomar la actividad, especialmente a partir del 17 de mayo, después de una reapertura gradual iniciada el 12 de abril. El tamaño de la economía entre abril y junio era todavía un 4,4% inferior a los índices previos a la pandemia, un porcentaje superior al 3,3% de Francia, o al 3,6% de Alemania, y que palidece ante la evolución de Estados Unidos, que en el segundo trimestre había superado ya en un 0,8% el pico anterior al coronavirus.

Pese al retraso de cuatro semanas de la cuarta y última fase de la desescalada, prevista inicialmente para el 21 de junio, el 1% de crecimiento de junio resultó casi el doble del 0,6% del mes anterior, si bien los analistas consideran que la pauta al alza podría haberse ralentizado en julio, debido en parte al aumento de los contagios.

Como siempre en el Reino Unido, la clave de este repunte está en la evolución de los servicios, que suponen el 80% del PIB. Mientras la producción industrial cayó un 0,7% y la construcción, hasta un 0,5%, el gasto del consumidor en el segundo trimestre experimentó una subida de un 7,3%, pese a estar todavía siete puntos por debajo de los números de los últimos tres meses de 2019, último periodo sin que el coronavirus afectase a las hojas de balance.

La expansión del sexto mes de año estuvo impulsada por el crecimiento de un 10% del sector de restaurantes y bares en el que constituyó el primer mes íntegro de actividad, pero es precisamente esta coincidencia con las fases más relevantes de la desescalada lo que dificulta las comparaciones con los países del entorno, puesto que cada uno fue levantando restricciones individualmente.

En cualquier caso, la mejora trimestral es más del doble del 2% de la eurozona y tres veces más que el ritmo de Estados Unidos, con un 1,5%; y confirma que la recuperación de la pandemia no tendrá nada que ver con la que se produjo tras el colapso financiero. Por entonces, volver a los niveles previos a 2008 había llevado cinco años y, aunque el golpe asestado por el coronavirus fue sustancialmente más letal que el que supuso la crisis bancaria, superarlo está siendo incomparablemente más rápido.

Puesto que se espera que la producción a final de año haya vuelto a la línea imperante antes de la covid-19, el restablecimiento no habrá requerido ni dos años, un plazo que hubiera resultado imposible sin la descomunal intervención del Gobierno británico. Como prueba, el gasto del Ejecutivo aumentó un 6,1% en el segundo trimestre de 2021 y era, aún por entonces, un 8% superior al registrado en los tres últimos meses de 2019; mientras, la inversión empresarial está todavía un 15,3% por debajo.

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