SECTOR PAPEL

La papelera hundida y resucitada por la revolución digital

Papresa, especializada en papel de periódicos, se reconvierte para fabricar papel marrón destinado a las cajas que se usan en el comercio electrónico

Papresa ha encargado su cambio de maquinaria a la alemana Voith.
Papresa ha encargado su cambio de maquinaria a la alemana Voith.

La papelera Papresa, ubicada en Errentería (Guipuzkoa) y con una centenaria tradición de fabricación de papel prensa, tiene en marcha una reconversión de libro, merecedora de ser explicada en las escuelas de negocios: la caída de la venta de periódicos por los nuevos soportes de lectura se transforma en oportunidad para fabricar papel marrón para cajas y bolsas del creciente comercio electrónico. El mundo digital hunde al analógico y luego lo rescata.

Con esa idea de negocio, el fondo de inversión industrial Quantum Capital Partners (QCP) adquirió el pasado mes de octubre Papresa al fondo de capital riesgo americano KKR que llevaba seis años gestionando la compañía. Además, ponía al frente a Miguel Sánchez, un directivo afín al fondo alemán QCP que había presidido la transformación de la papelera barcelonesa Cartonboard hasta 2018.

La historia de esta compañía se remonta a 1896 como Papelera Vasco-Belga para convertirse años más tarde en Papelera Española y en 1993 denominarse Papresa. Nuevamente, la covid-19 ha sido un elemento catalizador para este cambio de su actividad, aunque la facturación iba cayendo antes debido a la menor demanda de periódicos. El presidente y consejero delegado, Miguel Sánchez, explica que han pasado de un ebitda (beneficio de explotación) de 20 millones de euros en los años anteriores a la crisis sanitaria a una caída hasta los 10 millones de euros en 2020, “por esa pérdida de la demanda que también obligaba a parar una de las tres máquinas de producción de papel prensa”. Atrás quedaban los 140 millones de euros facturados en 2019.

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A ello se unía también la caída en plena pandemia y debido a los cambios en los hábitos de consumo, de la impresión de folletos publicitarios (normalmente de supermercados), que también utilizan este soporte del papel prensa. Actualmente, la compañía da empleo 222 trabajadores y esperan que con esta reconversión hacia el embalaje logren mantener los empleos y aumentarlos en el futuro. El pasado mes de abril inauguraron un nuevo laboratorio de calidad

La transformación de la compañía contempla la inversión de 50 millones de euros “a lo largo de este año para que entre enero y febrero de 2022 ya esté todo en funcionamiento y comiencen las ventas de papel para el comercio electrónico”, explica Sánchez. Y añade: “para realizar esta importante inversión se ha recurrido al crédito bancario tradicional y el proyecto ha tenido buena acogida por parte de las entidades financieras. Papresa no tenía deuda, con lo que partimos solo con esta cifra de endeudamiento”, concluye.

De las tres máquinas que tiene en sus instalaciones de Errentería (Guipuzkoa), una seguirá fabricando papel prensa (newsprint) y las otras dos máquinas se destinarán a la producción de papel de embalaje (packaging) ante la creciente demanda del comercio electrónico que aumenta anualmente a un ritmo entre el 9% y el 10%. Se trata de cambiar el papel blanco de los diarios por otro de color marrón, también reciclado como el de prensa, así como las pastas de papel necesarias para su elaboración. Un cambio para el que se ha elegido a la firma alemana de ingeniería mecánica Voith.

En la nueva estrategia de la compañía, se dejará de exportar papel prensa a países lejanos y se centrarán en los más próximos como Francia, Italia y Portugal. En cuanto a la nueva línea de papel de embalaje, se quieren centrar primero en conseguir y fidelizar clientes en el mercado doméstico. “Nuestro foco de ventas, en un primer momento, será el mercado nacional y más adelante iremos en busca del mercado asiático, que es muy activo en cuanto a papel utilizado para el comercio electrónico. Eso sí, Papresa es una compañía con una tradición exportadora que no queremos perder, ya que el 65% de su producción salía fuera de nuestras fronteras”, explica Miguel Sánchez.

El objetivo de esta reorientación del negocio de la papelera es incrementar la facturación en 2022 entre un 30% y un 35%, en línea con el crecimiento de la capacidad productiva. La capacidad de producción con las dos máquinas de papel packaging a pleno rendimiento rondará las 200.000 toneladas anuales, con lo que unido a la máquina de papel prensa supondrá una capacidad de 375.000 toneladas anuales. Unas cifras que son clave para conseguir los objetivos de ventas y beneficios futuros. El primer ejecutivo de Papresa explica que en este negocio no son tan importantes los márgenes por tipo de papel sino los volúmenes que se logren producir.

El producto final que ofrecerá Papresa de su papel marrón se utilizará en la confección de cajas de cartón —”nosotros no fabricamos el cartón ni la caja, sino el papel que lo protege”, matiza Sánchez—, así como cualquier otro papel para, por ejemplo, la elaboración de bolsas en el comercio electrónico. “Es un producto totalmente reciclado y además es reciclable. Nunca hemos trabajado con pasta proveniente directamente de los árboles sino que toda nuestra producción se ha basado en el reciclado continuo”, comenta Miguel Sánchez.

Biogás y medioambiente

La factoría de Papresa en Errentería se encuentra actualmente en la Avenida de Navarra número 6 en el centro de esta localidad. Con el transcurrir de los años, la explotación se ha visto rodeada de viviendas y otras instalaciones. “Nuestra ubicación nos lleva a un fuerte compromiso medioambiental, ya que estamos en mitad de la población”, explica Sánchez.

Una de las características de las industrias papeleras es que son muy intensivas en el consumo de energía y que además son muy contaminantes. Papresa cuenta con una depuradora que, además, permite la producción de energía. Para ello, las aguas residuales reciben un tratamiento anaerobio que consiste en un proceso realizado por grupos bacterianos específicos que en ausencia de oxígeno trasforman la materia orgánica en una mezcla de gases, fundamentalmente metano y CO2, conocida como biogás. “Estimamos que el 15% del gas que consumimos lo obtendremos por esta vía, lo que supone un ahorro importante para nuestras cuentas”, comenta Miguel Sánchez.


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