Crisis del coronavirus

Los parques de atracciones se ahogan por las restricciones y la falta de visitantes

La patronal del sector prevé una caída del 50% de los ingresos este año frente a 2019 y pronostica recortes de plantilla si la situación no mejora pronto

Actuación en el Parque Warner de Madrid, el 3 de abril, tras su reapertura.
Actuación en el Parque Warner de Madrid, el 3 de abril, tras su reapertura.Ricardo Rubio / Europa Press

La temporada de parques de atracciones y zoológicos ha comenzado hace apenas unas semanas, pero el negocio no ha conseguido por el momento aprovechar el habitual tirón de la primavera. Las restricciones sanitarias limitan la afluencia de visitantes en un año que estaba llamado a despuntar y que, finalmente, solo mejorará parcialmente las terribles cifras de 2020. “El año pasados ingresamos un 80% menos que en 2019 y este año esperamos que sea un 50% menos [que 2019]”, resume Guillermo Cruz, presidente de la patronal AEPA, a la que están adscritos el Parque de Atracciones de Madrid, PortAventura y Parque Warner, entre otros.

El representante del sector explica que estas empresas están ya con el agua al cuello. “El año pasado tuvimos pérdidas muy importantes, difícilmente sostenibles durante más de una temporada”, recalca Cruz, que pronostica recortes en las plantillas si la situación no mejora: “Sin medidas de apoyo, se irán reduciendo gastos, como en personal”. Para contrarrestar las pérdidas, la Asociación Española de Parques de Atracciones y Temáticos (AEPA) reclama una la reducción del IVA al 10% para el sector, equiparándolo con ocio y cultura, así como una suavización de las restricciones de movimiento para estimular la afluencia de visitantes.

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A pie de parque, los empleados sufren ya las consecuencias de la caída de ingresos. En el de Madrid, la plantilla fija ya ha renunciado a la subida salarial del 2% que esperaba este año. Mucho peor lo tienen los trabajadores temporales, que entran principalmente en verano para cubrir el pico de demanda en restaurantes, tiendas y control de accesos. “Normalmente se contratan a unos 400 al año, pero este año no se esperan más de 250″, explica el representante de UGT en el parque, Chema Gallego, que aun así celebra que ningún empleado fijo haya sido despedido.

Restricciones entre comunidades

Salvo en Cataluña, los parques temáticos pueden abrir con limitaciones de aforo, pero sufren una caída de la afluencia por las restricciones de movimiento entre comunidades, especialmente en provincias poco pobladas. “Lo que viene ahora es un público muy local y los parques vivimos del turismo, de gente de otras provincias. Si nos nutrimos de pequeños núcleos de población, los visitantes se agotan”, resume Cruz. Por ello, parques como Dinópolis (Teruel) y Terra Mítica (Benidorm) han optado por permanecer cerrados.

La patronal pone el foco sobre PortAventura, en Tarragona, el parque que más visitantes recibe en España y que genera más de 2.450 millones de euros cada año, según cifras de AEPA. La joya de la corona del sector permanece cerrada por las medidas sanitarias de la región. “Cataluña es la única que impide la apertura de parques. Lo que pedimos es una unificación de criterios sanitarios en las comunidades”, solicita Guillermo Cruz, de la patronal.

En el caso de PortAventura, que lleva cerrado desde octubre, la inmensa mayoría de su plantilla permanente son empleados fijos discontinuos. Tras terminar su último contrato, a finales de 2020, muchos no han vuelto a ser contratados por el cierre del parque. Salieron del ERTE para pasar a cobrar la prestación extraordinaria, de forma que el parque ya no se hace cargo de las cotizaciones sociales de estos trabajadores - unos 1.600. “Es una absoluta falta de responsabilidad social por parte de la empresa”, critica Paco López, representante sindical en PortAventura.

Desde el parque mantienen que la “incertidumbre” sobre su reapertura ha hecho “inviable” la contratación de este personal, tal y como tenía previsto la empresa, y aseguran que se incorporarán a la plantilla cuando puedan volver a funcionar. “En PortAventura hemos trabajado intensamente para tener las instalaciones preparadas y estamos a la espera de la aprobación de las autoridades para retomar nuestra actividad y reincorporar cuanto antes a la plantilla”, añade un portavoz de la empresa.

Los costes de mantener un zoo cerrado

Al hundimiento de los ingresos de estas empresas, se suman unos elevados gastos fijos por mantener a punto las atracciones durante todo el año, incluso aunque no se usen. Más complicado aún es hacer cuentas en los zoológicos, donde los costes apenas varían si el parque está abierto o cerrado. “No hay forma de evitar esos gastos”, lamenta Javier Almunia, presidente de AIZA, la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios. En estos centros, tan solo un tercio de la plantilla ha podido acogerse a un ERTE, mientras el resto se necesitaba para cuidar a los animales y las instalaciones.

Pese a la caída de la afluencia en 2020, Almunia se muestra optimista con los primeros datos de este año, con una Semana Santa en la que el número de visitantes ha sido “un poco” inferior que en las mismas fechas de 2019, antes de la pandemia. Sin embargo, la asociación, con una fuerte implicación en proyectos de conservación animal, alerta de un recorte en zoológicos de todo el mundo en sus partidas destinadas a conservación animal en África, Asia o Suramérica, una fórmula común para ahorrar costes sin comprometer la estabilidad financiera del parque. “Nuestros parques en España se ha comprometido a mantener este presupuesto”, asegura Almunia.

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