La crisis del coronavirus

Se agotan en minutos los primeros ‘autotest’ rápidos de covid que se venden en los Aldi y Lidl de Alemania

El ministro de Sanidad se enfrenta a críticas porque las pruebas rápidas han llegado antes a los supermercados que al sistema sanitario pese a que son la base de la tímida desescalada

Clientes esperando la apertura de un centro de Aldi en Hamburgo para comprar los test de detección de la covid-19, este sábado.
Clientes esperando la apertura de un centro de Aldi en Hamburgo para comprar los test de detección de la covid-19, este sábado.Haller / AP

La cajera de un Aldi del distrito de Charlottenburg (Berlín) sonríe cuando le preguntan, a las diez de la mañana del sábado, si tiene test rápidos de covid. “Hace rato que no queda ninguno, lo siento”. Antes de las siete ya había colas de personas con sus carritos de la compra a las puertas de varios supermercados de la capital. Se agotaron en cuestión de minutos pese a que la cadena de supermercados Aldi había puesto un límite de cinco test por persona. Había mucha expectación por la llegada al mercado de las primeras pruebas de antígenos que se pueden hacer en casa, sin supervisión sanitaria de ningún tipo. Los supermercados Lidl también empezaron este sábado a vender los test, pero solo por internet. Su web se colapsó por el exceso de visitas.

Alemania se ha convertido en una excepción en el panorama europeo al autorizar los autotest. Ni España ni otros países como Francia o Reino Unido permiten que se puedan hacer estas pruebas sin supervisión de personal sanitario. Este sistema diagnóstico costará entre 5 y 10 euros, dependiendo de dónde se adquiera. Aldi vende el paquete de cinco a 25,99 euros y Lidl a 21,99 euros. Medios como el Tagesspiegel publicaban este domingo que a algunos supermercados Aldi de la capital solo habían llegado seis de esos paquetes, lo que explica que se agotaran a escasos minutos de la apertura. El test de este supermercado está fabricado en Alemania.

El resultado de los autotest se obtiene en 15 minutos y tiene una sensibilidad (capacidad de detectar un positivo) de entre el 80% y el 96%, según el Instituto Federal de Medicamentos alemán, que se encargó de su evaluación y aprobación. Los kits a la venta incluyen el bastoncillo que hay que introducir por la nariz para obtener la muestra. Dos grandes cadenas han empezado a comercializarlos, pero en cuestión de días lo harán también cadenas de droguerías como DM y Rossmann y otros supermercados, como Rewe y Edeka, así como las farmacias, también han anunciado que tendrán test a la venta en breve.

La semana pasada el Gobierno federal y los Länder acordaron prolongar la mayoría de restricciones vigentes en Alemania hasta el 28 de marzo, pero con tímidas aperturas que dependerán de la situación epidemiológica de cada Estado federado. La hostelería, la cultura y el ocio llevan cerrados sin excepción desde el 2 de noviembre. Bares y restaurantes solo ofrecen comida para llevar. La estrategia de desescalada, que podría suponer, por ejemplo, que las terrazas de los restaurantes abrieran a partir del 22 solo a clientes con reserva previa, se basa en el uso masivo de test rápidos de antígenos. Con estas pruebas se espera detectar más casos y poder cortar antes las cadenas de transmisión.

El ministro de Sanidad, Jens Spahn, se ha enfrentado a críticas en los últimos días porque esos test en los que Alemania quiere apoyarse para empezar a suavizar las restrcciones han empezado a distribuirse antes en los supermercados que en el sistema sanitario. Que operadores privados se hayan adelantado a las autoridades sanitarias se ve como un fracaso en la planificación de la desescalada. Los ciudadanos pueden comprar libremente test en el súper, mientras en los colegios de primaria -solo estos y las guarderías han abierto- todavía no se hacen pruebas de forma rutinaria a alumnos y profesores.

Spahn prometió en febrero que a partir del 1 de marzo todos los alemanes podrían hacerse pruebas rápidas de forma gratuita bajo supervisión sanitaria. No lo cumplió. Si nada se tuerce, será a partir del 8 de marzo cuando los ciudadanos podrán acudir a centros sanitarios para someterse a la prueba. Será una vez por semana, en lugar de dos, como se dijo en un principio, y sufragará el coste el Gobierno federal.

Tres test aprobados

El Instituto Federal de Medicamentos de Alemania ha aprobado tres test rápidos para su uso en el país. La compañía Siemens Healthineers, fabricante de uno de ellos, explica en una nota de prensa que su prueba es sencilla y la pueden hacer perfectamente personas sin formación sanitaria simplemente siguiendo las instrucciones de uso. “La autoprueba de antígeno Clinitest Covid-19 ofrece a los usuarios una gran flexibilidad con resultados de muy buena calidad”, dijo Christoph Pedain, director de diagnóstico.

El Instituto Robert Koch (RKI) alerta de que un negativo en uno de estos test no quiere decir que la persona no esté contagiada y pueda infectar a otros al día siguiente. En primer lugar, si la carga viral es baja (porque se toma la muestra al principio de la infección o al final) el test no la va a detectar al no ser tan preciso como la PCR. También es posible hacer mal la recogida de la muestra, usar pocas gotas de líquido o leer de forma incorrecta el resultado. Ante un resultado positivo este organismo insta a que la persona afectada contacte a su médico para hacerse una PCR y que se aísle hasta entonces. Un positivo en un autotest no es un diagnóstico, sino una sospecha de infección, según el RKI.

Incidencia estable

La incidencia acumulada en los últimos siete días en Alemania está en 66,1 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 65,6 del sábado. Este indicador se ha estabilizado tras experimentar un ligero aumento -tras cuatro semanas de claro descenso- a finales de febrero. En total, Alemania suma 2.5 millones de personas infectadas y 71.900 muertos a causa del coronavirus.

Según datos del viernes pasado, Alemania ha vacunado al menos con una dosis a 4,9 millones de personas. Con la pauta completa (dos dosis) hay 2,4 millones de personas, que equivale al 2,9% de la población. El despliegue de la vacunación también está siendo muy criticado en Alemania por su lentitud y por el hecho de que la mayoría de dosis recibidas de AstraZeneca no hayan sido administradas. La reticencia de la población explica este fenómeno solo en parte; también es consecuencia de la deficiente organización de la vacunación en muchos Estados.

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